-Rin, te presento a mi novio, él es Sesshomaru.
Ahí estaba él... Como un extraño ángel de mirada fría y seria, parado junto a ella como si fueran una pareja de la maldita realeza.
- Sesshomaru... - tragó saliva - Un gusto.
- Lo mismo digo, Rin.
Mentiría si dijera que no había soñado incontables veces con él llamándola por su nombre con esa maravillosa voz que tenía, y ella rendida, aceptaba irse con él y dejaba gustosa que le hiciera lo que quisiera...¡Lo que quisiera!, sorprendida por la mente pervertida que ni siquiera sabía que tenía...
Y ahora que finalmente escuchaba su nombre salir de sus labios, con esa imponente voz grave y gutural, podía afirmar con certeza que sonaba aún mejor que en sus malditos sueños.
Tenía que hacer algo, tenía que salir de ahí, luego y esconderse hasta esclarecer su mente, porque definitivamente no podía tener esos pensamientos sobre el novio de su amiga, de ese hombre que por alguna extraña razón, permanecía en sus recuerdos escondidos que por un momento, ingenuamente, creyó olvidados...
Aún sabiendo perfectamente bien que a un hombre como él, sería imposible olvidar.
- Sara, justo les decía a las chicas que... bueno, estoy bastante agotada por el viaje, así que debería irme, la verdad es que sólo pasaba a saludarte, me alegra mucho verte, nos juntamos luego, ¿si?
- ¡¿Qué?! ¡Olvídalo!, uno de los choferes te irá a dejar más tarde.
- Pero...
- Tshh, sin peros... Puedes aguantar un poco de cansancio por el cumpleaños de tu amiga a la que no viste en casi dos años, ¿verdad? - Rin asintió rendida y la ojiazul se giró para ver al hombre parado junto a ella - Rin es la amiga de la que te he hablado, a la que fuimos a visitar cuando fuimos a Las Vegas con Kagome y Sango... Acaba de llegar de California.
- California... ¿Entonces eres actriz o algo así? - Preguntó con su grave voz en un tono casi desinteresado.
- Jajaja Rin actriz... - rio Sara, mientras la castaña se sonrojaba más con cada segundo que pasaba en esa incómoda conversación. - No amor, Rin no estaba en Hollywood precisamente... Más bien en una universidad para cerebritos. Es ingeniera y toda una ñoña, ¿no? - La codeó y la castaña sonrió de malas ganas. - Trabaja con autos, como tú.
Él la observó fijamente con una ceja arqueada, como si estuviera interrogándola sólo con su mirada, esperando a que diera una explicación más coherente que la que acababa de dar su novia.
- Eh, si, bueno... Ingeniera mecánica, en California hice una maestría en mecánica automotriz y en sistemas automotrices...
- Eso es... - "¿Aburrido? ¿Poco femenino? Quizás actriz hubiese sido mejor", pensó Rin. - interesante. - Finalizó él sin pensárselo mucho.
La castaña no pudo evitar sonreír al escucharlo y él volvió a sentir la misma extraña sensación que sintió al verla por primera vez. ¿Qué era eso que le provocaba su sonrisa?, "esa sonrisa tan jodidamente hermosa"... Fue lo único que resonó en su cabeza e intentó deshacerse rápidamente de sus propios pensamientos, manteniendo su mirada imponente.
- Gracias... - Dijo Rin tímidamente.
Sara lo miró algo extrañada, ¿interesante?, nada de lo que ella hacía le parecía interesante... Bueno, para él sólo las cosas relacionadas con su negocio podían serlo... Pero debería ponerse feliz, porque al menos se estaba comportando amablemente con su invitada. En eso, escuchó que sus amigas la llamaban, distrayéndola de sus pensamientos...
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Sempiterno
FanfictionNi uno de los dos imaginó los estragos que causaría ese fugaz encuentro casual, ni que los recuerdos de aquel serían tan difíciles de borrar... Incluso para él, un hombre frío y calculador, que no deja detalles al azar y con su exitoso futuro cuidad...