Cap. 54: Cambios

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El incesante ruido de la fábrica era audible aún desde su gran oficina. El sonido de las máquinas que nunca se detenían, bocinazos e incluso algunos gritos de vez en cuando se escuchaban de fondo mientras el peliblanco revisaba y firmaba una cantidad interminable de documentos que necesitaban su aprobación.

La ampliación se había convertido en una gran oportunidad para la fábrica y junto con ella había llegado una gran cantidad de trabajo. En pocos meses, las cosas habían tomado un rumbo muy diferente a todo lo que había planeado o a lo que alguna vez imaginó, pero, extrañamente... eso no le molestaba.

"No estás hecho para seguir los pasos de alguien más, Sesshomaru..."

Por primera vez en su vida, veía su futuro con diferentes ojos y todo parecía marchar bien.

Miró su taza de café vacía y en ese momento sintió unos suaves y reconocibles golpes en la puerta.

Levantó su mirada con curiosidad, pero despachó la idea que apareció en su cabeza al pensar en que probablemente sólo se trataba de Saori y en esos momentos su mente escuchaba lo que quería escuchar. Pero, cuando caminó a abrir la puerta, se encontró con una grata sorpresa que hizo que sus facciones se relajaran como no lo habían hecho durante toda esa mañana.

- Rin.

- ¡Hola Sesshomaru! - lo saludó ella, con una de esas bonitas sonrisas que hacían que algo se removiera en su frío interior.

Había pensado que durante estos días estaría ayudando a la mujer de Inuyasha en su tiempo libre...

- ¿Qué haces aquí?

- Te traje almuerzo - dijo sonriente y levantando unas bolsas a la altura de su cabeza -. Tuve una reunión cerca de aquí y Saori me comentó que hoy no te habías movido de tu oficina, así que supuse que todavía no habías comido nada. No sé si tenías algo planeado, pero...

Él tomó las bolsas de sus manos y se inclinó para besar sus labios.

- No. No he comido aún.

Rin sonrió y recién en ese momento se fijó más detenidamente en lo guapo que estaba.

Es decir, él siempre estaba realmente guapo, pero... ahora parecía más relajado que de costumbre. Su corbata estaba un poco floja y los puños de su camisa estaban recogidos hasta sus codos. Sus brazos se veían tan firmes y fuertes, y él se veía tan condenadamente atractivo, que de pronto sintió un vergonzoso calor subir por su cuerpo.

Dioses. ¿Cómo era posible que ese hombre le hiciera sentir tantas cosas con sólo pararse frente a ella?

Aunque, quizás, eso tenía mucha relación con que... había pasado tanto tiempo desde la última vez que los dos...

"No vayas por ahí, Rin".

Tragó pesado cuando muchos pensamientos indecentes comenzaron a llegar a su cabeza y de pronto todos esos meses que pasaron separados le parecieron una eternidad. Y es que cómo no pensar en eso cuando él la miraba de esa forma tan intensa que hacía sus piernas temblar o cuando pronunciaba su nombre con esa voz tan maravillosa que tenía, justo como lo estaba haciendo ahora...

- Rin...

En ese preciso momento sus ojos grandes y cafés se abrieron más de la cuenta, al tiempo que sus mejillas se enrojecían completamente.

- ¿Uhm? ¿Me estabas hablando?

- ¿En qué piensas? - le preguntó con una ceja ligeramente arqueada, casi como si pudiera leer su mente.

SempiternoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora