Cap. 50: Un nuevo comienzo (Parte II)

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"Sólo por un momento" , se había dicho el día de ayer, pero ahí estaba él ahora, caminando por los pasillos de esa casa al día siguiente.

En un gesto de no entender su propio comportamiento, levantó una ceja ligeramente mientras negaba, rendido. Es que cuando se trataba de ella era capaz de apagar su maldito celular, olvidarse hasta de sus propias convicciones y de todo lo demás y hasta inventarse excusas a él mismo con tal de verla aunque fuera por un par de minutos.

Eso tenía que acabarse, lo sabía.

Y a propósito de aquello; mientras caminaba, llevó una mano a su bolsillo y notó que no llevaba su celular con él. Tocó el otro bolsillo de su pantalón, pero tampoco estaba ahí; se había quedado en la habitación de Rin...

Negó nuevamente. De todas formas, no importaba. A esas alturas ya ni siquiera quería volver a encenderlo, de sólo imaginar los cientos de mensajes y llamadas perdidas le dolía la cabeza y, además... en ese momento había algo más importante aún en lo que debía concentrarse.

Algo que lo había dejado intranquilo desde la noche anterior...


- ¿Pudo descansar algo, joven Sesshomaru? - le preguntó el señor Takahashi al verlo llegar al comedor, donde él desayunaba. El peliblanco asintió tranquilamente -. Venga, siéntese, acompáñeme, por favor.

- Gracias. ¿Cómo le fue ayer?

- Bien, bien - respondió el hombre con una débil sonrisa -. Pero ya sabe cómo es... no me pueden decir nada concreto hasta que no me hagan al menos cientos de exámenes.

Sesshomaru levantó su mirada del café que se preparaba y fijó sus ojos en él, inquisitivo.

- ¿Bien? - le preguntó con seriedad -. Anoche... me pareció escuchar algo. 

El señor Takahashi frunció su ceño y dejó escapar un suspiro.

- Y... ¿qué fue lo que escuchó?

- Nada concreto - admitió el peliblanco, seriamente -. Pero no me pareció que fueran buenas noticias.

El mayor negó, pensativo, y luego de algunos segundos se encogió de hombros.

- No, la verdad... no lo son. 

- ¿Le mencionaron algún tratamiento? - preguntó Sesshomaru serenamente -. Haga lo que tenga que hacer y no escatime en gastos, yo me encargaré del resto.

Takahashi sonrió con sus labios juntos y su mirada cansina.

- Gracias, joven Sesshomaru. Es usted un buen hombre - le dijo con sinceridad, tocando su brazo con cariño -. Pero... al parecer, no hay mucho que podamos hacer al respecto.

- Pediremos una segunda opinión. Hay más especialistas en la ciudad.

El mayor retiró su mano y negó.

- Esa es la cosa; esta ya es... una segunda opinión y... no creo que, con pedir una tercera, algo vaya a cambiar.

Sesshomaru cerró sus ojos y asintió lentamente.

- Comprendo - bebió un sorbo de café, meditando sus palabras -. ¿Qué tan malo es?

El hombre tomó aire profundamente y lo miró fijo, con su expresión suave y calmada. Por un momento, al peliblanco le pareció... inexplicablemente tranquilo, aunque sus ojos se vieron empañados y vidriosos. Se vio tranquilo, como si las viejas grietas de su rostro cansado y herido hubiesen desaparecido. Aún se veía mayor, mucho mayor de lo que probablemente era, pero... ahora, en parte, eso se debía a su mirada. Era extraño de explicar, pero su mirada sólo parecía... la de un hombre que sabe muchas cosas.

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