III

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Pocos días después habíamos quedado para jugar en mi casa a los Sims, me enteré de que Ten ya había jugado alguna vez a aquel juego, por lo que solo nos faltaba enseñarles a jugar a Shotaro, Renjun y Donghyuck

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Pocos días después habíamos quedado para jugar en mi casa a los Sims, me enteré de que Ten ya había jugado alguna vez a aquel juego, por lo que solo nos faltaba enseñarles a jugar a Shotaro, Renjun y Donghyuck. Claro que mi padre, al enterarse que porfin les iba a enseñar a jugar a los Sims se puso muy contento, de lo emocionado que estaba parecía que él había sido el creador del juego.

Me sorprendí al notar como alguien pasaba su brazo por mis hombros, no tardé mucho en girar mi rostro para ver a Donghyuck mirando al frente con una sonrisa en su rostro.

-¿Qué tenemos para comer?- me preguntó girando la vista para verme, me quedé mirándole por un rato para después desviar la vista de la suya.

-Mi padre quiere que sea una sorpresa, por lo que no lo sé-

-Hey, podríamos quedar para hacer una pijamada algún día de estos- nos dijo Shotaro acercándose a nosotros, no hacía mucho había estado charlando con Renjun y Ten pocos metros detrás nuestra.

Fijé la vista en el japonés, quien se encontraba al otro lado de Donghyuck. Todos estuvimos de acuerdo con aquella idea, Shotaro, emocionado, nos dijo que les preguntaría a sus progenitores para ver cuando podríamos hacer la pijamada en su casa.

-Tienes que darle aquí para construir- le indiqué a Donghyuck, quien se encontraba a mi lado jugando a los Sims

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-Tienes que darle aquí para construir- le indiqué a Donghyuck, quien se encontraba a mi lado jugando a los Sims.

-No quiero construir una casa, que pereza- me dijo haciendo que inconscientemente soltara una pequeña risa.

-Puedes darle aquí y buscar en la galería alguna casa que te guste, pero ten en cuenta que tiene que ocupar lo mismo que el terreno que has comprado- le dije, antes de que le diera a la galería me fijé en que no tenía muchos simoleones, por lo que sin avisarle acerqué el ordenador hacia el lado que estaba ocupando en el escritorio.

-Hey, se supone que me estás enseñando a jugar, no que vas a jugar tú- dijo y giré mi rostro viendo como me miraba algo indignado.

-Solo te voy a poner más simoleones- dije para después utilizar uno de los pocos trucos del dinero que sabía que existía en aquel juego -Ya está, ahora puedes comprar cualquier casa sin preocuparte por los simoleones que tengas- le dije devolviéndole el ordenador, ví claramente como miraba algo sorprendido la cantidad de simoleones que le había puesto.

˚‧º·єριℓєρѕу‧º·˚Donde viven las historias. Descúbrelo ahora