𝒞𝐻𝒶𝓅𝓉ə𝓇 31

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El gimnasio siempre estaba vacío cuando recién empezaba la jornada de entrenamientos, y Joaquín y EJ habían aprovechado para quedarse platicando mientras esperaban a que llegaran los niños. Algunos compañeros de ellos estaban viéndolos curiosos mientras acomodaban todo, pero ellos estaban en su mundo, recordando cómo fue el día de los disfraces cuando fueron juntos.

Había estado de locos ese día, había disfraces bonitos por todos lados y todos estaban impacientes por ver los mejor elaborados, al final EJ y Joaquín terminaron sentados en las gradas del gimnasio comiendo galletas oreo con mantequilla de maní sin estar realmente interesados en hacer nada más porque sus disfraces no eran tan relevantes.

Pero había estado bien, ellos no se quejaron de nada y simplemente comieron, aunque al final quien se acabó todo el paquete de galletas y el tarro de mantequilla de maní, fue EJ, excusándose en que estaba en crecimiento y en que tenía que comer bien, cosa que Joaquín ya había aprendido que todos los glotones decían, en especial EJ.

La última carta de su admirador tenía una pista más, pero no había tenido tiempo de analizarla porque había estado pasando mucho tiempo con EJ y se había entretenido más pensando en las nuevas actividades que tenía que hacer con los niños del gimnasio. Y justo cuando estaba pensando nuevamente en eso y le decía a EJ que quería jugar algo diferente con ellos, un compañero llego diciendo que un padre los buscaba afuera, un padre que dijo específicamente "Quiero hablar con EJ y Joaquín".

—¿Para qué nos querrá?— preguntó EJ, levantándose de la colchoneta en donde desde hace rato estaban sentados hablando, el más bajo lo siguió poco después.

—No lo sé— se acercaron a la puerta y cuando EJ abrió para que Joaquín pasara primero, el más bajo volvió a hablar—. ¿Te había pedido algún padre hablar antes?

—No— respondió EJ entornando los ojos, pero aun así yendo a atender el llamado del padre mientras los demás niños comenzaban a entrar al gimnasio entre empujones y juegos.

Los niños siempre se despedían de sus padres en la entrada y nunca habían pedido hablar con nadie, por eso fue sorpresivo que alguien les hablara y más que en específico fuera a ellos. Aunque, lo que más les sorprendió, fue que el que quería hablar con ellos fuera el señor Johnson. O sea, el padre de Nicolás.

EJ nunca había tratado con él realmente, porque los padres solían hablar directamente con los adultos encargados del gimnasio, pero ahora casi podía adivinar para qué los quería, sobre todo cuando miró al niño y él lucía extremadamente apenado, como si realmente nunca hubiera querido que su padre estuviera ahí.

—Buen día— comenzó Joaquín con una sonrisa, el hombre apretó la mandíbula, pero Joaquín no prestó atención a eso—. Nosotros somos EJ y Joaquín, ¿Quería vernos?

—Sí— el hombre dio un paso al frente dejando de lado a su hijo, sin notar que el niño estaba demasiado avergonzado— Quería comprobar que era cierto que había dos maricas de voluntarios en este gimnasio.

—¿Disculpe?— esta vez habló EJ, no creyendo que ese hombre fuera capaz de hablar así con su hijo delante.— ¿Quién le dio el derecho de llamarnos así?

—Quien me lo haya dado— el hombre pretendía intimidar, pero, aunque Joaquín si se había encogido un poco en su lugar, EJ creía que sólo estaba frente a un payaso, además su padre era mucho más alto que ese señor y ya había enfrentado a su padre enojado millones de veces—. Voy a presentar una queja, porque no es posible que haya dos degenerados cerca de los niños haciéndoles sabe Dios qué.

—Adelante, hágalo— Joaquín volteó a mirar a EJ como si le hubiera salido una segunda cabeza, le sorprendía bastante que él se hubiera intimidado al enfrentar a Nicolás, pero al enfrentar a su padre pareciera que tratara con un gatito indefenso—. Porque tiene razón, yo no sabía que había degenerados en el gimnasio, pero si usted tiene pruebas de ello, adelante.

٭𝚄𝚗𝚍𝚎𝚛𝚍𝚘𝚐 || 𝙴𝚖𝚒𝚕𝚒𝚊𝚌𝚘 ° ٭⊹Donde viven las historias. Descúbrelo ahora