—¿Sí? ¿En qué puedo ayudarte?— La voz de aquel hombre la sacó de sus pensamientos a tiempo, porque ya estaba haciendo un montón de teorías extrañas en su cabeza que no quería comprobar.
La verdad, no estaba segura de que sus teorías estuvieran tan fuera de la realidad, pero siempre cabía la posibilidad de que su padre se hubiera cambiado recientemente de casa y que Google no lo supiera todavía, ¿verdad?
Verificó la dirección en su muñeca antes de hablar, temblando ligeramente por el frío y frunciendo el ceño al ver que no se había equivocado.
—Eh, ¿aquí vive Benjamín...?
—¿Amber?— esta vez quien preguntó fue su padre, saliendo detrás del hombre que había abierto la puerta y mirándola como si estuviera viendo a un fantasma—. ¿Eres tú?
Su padre estaba igual que en la foto, a diferencia de que llevaba puesta ropa de deporte cuando se asomó y en la foto que Amber tenía llevaba una bata blanca, porque aparecía en la página principal de un laboratorio químico.
Amber no lo había visto desde hace muchos años, por lo que no lo recordaba de absolutamente nada, pero tenía sentido que él la recordara sí era su hija, así que eso terminó de confirmarle que estaba en el lugar correcto, aunque eso no le explicaba por qué el otro hombre le había abierto la puerta en lugar de su papá.
Asintió a la pregunta de su padre y, antes de poder hacer una pregunta ella también, su padre se lanzó a abrazarla mientras decía en voz baja un montón de cosas que apenas pudo captar como disculpas. Estaba diciéndole que lamentaba no haber estado ahí para ella, que se alegraba de verla y que estaba peleando una custodia compartida con su madre, la parte que más alegró a Amber.
Había pensado que el reencuentro sería diferente, quizás un poco más íntimo y no tan incómodo, creía que sería un reencuentro emotivo, porque no había visto a su padre desde prácticamente toda su vida, pero fue precisamente eso lo que lo hizo incómodo.
No pensó en que estaría frente a un desconocido, porque eso era su padre, un desconocido, uno al que siempre quiso conocer, pero desconocido, al fin y al cabo. Entre ellos no se conocían, nunca tuvieron la oportunidad de hacerlo, así que obviamente sería un encuentro raro, pero para Amber, en sus fantasías de niña de dieciséis años, había pensado que sería como haberlo conocido siempre, cosa que no era la realidad en absoluto.
Su padre pareció captar el problema, así que se alejó de ella entre lágrimas y la invitó a pasar.
Amber nunca sabía qué hacer con la gente que llora, menos cuando son adultos, por lo que fingió que no se daba cuenta y entró a la casa, mirando todo a su alrededor, dándose cuenta de que el hombre que había abierto la puerta le ponía una mano en el hombro a su padre para consolarlo.
—Ah, por cierto, que mal educado— dijo entonces ese hombre, entendiendo su mano derecha a Amber, que la tomó antes de escuchar el nombre del hombre—. Benedict, probablemente no me recuerdes.
—La verdad no— Amber sonrió, más por cortesía que por otra cosa, porque no se sentía cómoda con saber su nombre. Porque no sabía cuál era su relación con su padre.— ¿Ya nos conocíamos o...?
—En realidad... Si— el hombre llamado Benedict se rio y luego camino hacia la que parecía ser la sala de estar, con el padre de Amber siguiéndolo e invitándola a ella a hacer lo mismo—. Bueno, la verdad es que yo te conocía a ti, desde cuando naciste. Después, tu madre no...
No hizo falta decir nada más, después de eso todo se quedó en silencio, Amber se preguntó por qué su madre ya no lo había dejado verla y, sobre todo, ¿qué relación tenía con su padre como para haberla conocido cuando nació?
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٭𝚄𝚗𝚍𝚎𝚛𝚍𝚘𝚐 || 𝙴𝚖𝚒𝚕𝚒𝚊𝚌𝚘 ° ٭⊹
Jugendliteratur↬𝕁𝕠𝕒𝕢𝕦𝕚𝕟 𝕖𝕤 𝕖𝕝 𝕥í𝕡𝕚𝕔𝕠 𝕔𝕙𝕚𝕔𝕠 𝕢𝕦𝕖 𝕥𝕠𝕕𝕠 𝕖𝕝 𝕞𝕦𝕟𝕕𝕠 𝕖𝕟 𝕖𝕝 𝕔𝕠𝕝𝕖𝕘𝕚𝕠 𝕒𝕕𝕠𝕣𝕒, 𝕝𝕒 𝕞𝕒𝕪𝕠𝕣í𝕒 𝕕𝕚𝕔𝕖 𝕖𝕤𝕥𝕒𝕣 𝕖𝕟𝕒𝕞𝕠𝕣𝕒𝕕𝕠 𝕕𝕖 é𝕝 𝕠 𝕕𝕖 𝕒𝕝𝕘𝕦𝕟𝕒 𝕔𝕦𝕒𝕝𝕚𝕕𝕒𝕕 𝕢𝕦𝕖 𝕡𝕠𝕤𝕖𝕖. 𝔼𝕩𝕔�...