Su madre había pasado al menos una semana molesta con ella, viéndola de reojo y juzgándola por lo sucedido con Renata, como si hubiera hecho una de las peores cosas del mundo. Para su madre lo era, de hecho, se la pasó soltando comentarios homofóbicos durante toda esa semana, pretendiendo que se sintiera mal por ser bisexual.
Amber no necesitaba toda esa mierda, ya se sentía suficientemente mal con su propia consciencia repitiéndoselo una y otra y otra vez, diciéndole que no merecía a una persona como Renata, que jamás debió darse cuenta de su bisexualidad, que no podía ser que en serio tuviera que pasarle a ella. Muchas veces deseó ser diferente, poder mandar a la mierda a su madre y aceptarse, o poder ser normal, poder gustar solamente de hombres y ya.
Sí quería aceptarse como era, todavía le faltaba un gran camino por delante, por el momento, prefería fingir que nada de lo que había ocurrido había pasado, que todo era parte de una pesadilla.
Sin embargo, no pudo hacerlo por mucho tiempo, porque pronto llegó a la puerta de su casa una denuncia, de parte del padre de la pelirroja por lesiones hacia un menor de edad, la cual obviamente iba dirigida hacia su madre. Entonces recordó que su madre la había arrastrado hacia la salida, agarrándola del cabello, y que incluso le había dejado varios moretones en los brazos, además, había testigos y cámaras en el edificio, no habría forma de demostrar que era "inocente".
En primera porque no lo era, y en segunda porque había muchas pruebas en su contra. Se puso pálida de sólo leerlo, sabiendo que se llevaría a cabo un juicio contra su madre y, que eso podría perjudicarla bastante, no sólo a su madre, sino también a ella.
Esta bien, sí, su madre no tuvo por qué hacer eso en primer lugar, era demasiado impulsiva y se volvía un ogro cuando estaba enojada, pero era su madre, no podía evitar preocuparse por ella. Amber dejó esa carta en la mesa de centro, para que su madre la viera en cuanto despertara y siguió revisando el correo, encontrando una carta de llamado a una audiencia.
Lo cual le hizo fruncir el ceño, porque no era la primera, decía "Cuarta audiencia", intentó descubrir de qué se trataba, pero justamente su madre entró a la cocina.
—¿Hay algo para mí?— preguntó ella, caminando directamente hacia la nevera y revisando el contenido, la rubia se apresuró a esconder la carta de la audiencia entre su pijama.
—Sip, te la dejé en la mesa— su madre tomó la carta que Amber había dejado ahí mientras mordía una manzana. —Lo demás son recibos de la luz, el agua y el internet.
—Déjaselos a Jonathan en el cenicero— la madre de la rubia leyó detenidamente la carta y lanzó una grosería al aire que Amber fingió no escuchar, mientras su madre leía con un rostro preocupado y casi incrédulo. Bajó la carta y la miró, mientras la rubia se preparaba una tostada con mantequilla—. Amber, respóndeme algo, tu amiguita de la otra vez, ¿Es retrasada o algo?
¿Qué?
Amber quiso soltarle al menos cinco groserías distintas en todos los idiomas que conoce, pero se contuvo y mordió su tostada.
—No— su madre sabía que tenía algo más que decir, así que entornó los ojos—. Es sorda, solamente, y eso es no la hace retrasada.
—Más a mi favor— su madre resopló, haciendo bolita el papel de la demanda, como si no le importara.— Seguramente nunca ha escuchado en su vida que las porquerías que hace están mal. Claro, porque nunca escucha.
De nuevo, la rubia quiso insultarla, pero simplemente se terminó su tostada y corrió a su habitación para arreglarse para el colegio.
Había olvidado casi por completo los papeles que había escondido en su pijama, estos le cayeron a los pies cuando se quitó el pantalón y cuando iba a recogerlos su madre entró a su habitación.
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٭𝚄𝚗𝚍𝚎𝚛𝚍𝚘𝚐 || 𝙴𝚖𝚒𝚕𝚒𝚊𝚌𝚘 ° ٭⊹
Teen Fiction↬𝕁𝕠𝕒𝕢𝕦𝕚𝕟 𝕖𝕤 𝕖𝕝 𝕥í𝕡𝕚𝕔𝕠 𝕔𝕙𝕚𝕔𝕠 𝕢𝕦𝕖 𝕥𝕠𝕕𝕠 𝕖𝕝 𝕞𝕦𝕟𝕕𝕠 𝕖𝕟 𝕖𝕝 𝕔𝕠𝕝𝕖𝕘𝕚𝕠 𝕒𝕕𝕠𝕣𝕒, 𝕝𝕒 𝕞𝕒𝕪𝕠𝕣í𝕒 𝕕𝕚𝕔𝕖 𝕖𝕤𝕥𝕒𝕣 𝕖𝕟𝕒𝕞𝕠𝕣𝕒𝕕𝕠 𝕕𝕖 é𝕝 𝕠 𝕕𝕖 𝕒𝕝𝕘𝕦𝕟𝕒 𝕔𝕦𝕒𝕝𝕚𝕕𝕒𝕕 𝕢𝕦𝕖 𝕡𝕠𝕤𝕖𝕖. 𝔼𝕩𝕔�...