Pasamos la vida preocupándonos por el futuro, planteándolo, intentando predecirlo. Pensando en cómo será amortiguar el golpe. Pero el futuro cambia constantemente, el futuro es el hogar de nuestros miedos y de nuestras esperanzas. Pero algo es seguro, cuando por fin se revela, el futuro nunca es como lo imaginábamos.
Mi cabeza dolía y mi garganta ardía. Tenía un horrible sabor en la boca. Gemí de dolor al intentar levantarme, pero no pude. Aparte de que mi cabeza zumbaba sentí el traqueteo de un caballo, me estaba moviendo ¿estaba en un caballo? no, era como una caja, una caja de madera con suelos de paja que se movía. Tenía sueño, mucho sueño, no podía mantener mis ojos abiertos, mi mente estaba entumía, no entendía nada. Con un reguincho de caballo cerré mis ojos y todo volvió negro.
Sentí cómo me cargaban, era una sensación de vacío. Quería despertarme pero no tenía energías. Quería saber dónde estaba pero mi menta estaba colapsada. Quería saber a dónde me llevaba y quién era pero no podía, simplemente no podía.
Intenté recordar, la última vez estaba en el patio trasero de Downton Date. Nick estaba guapísimo, el me dijo que yo estaba hermosa, su beso fue perfecto parecía que habíamos estado ensañando ese beso durante meses. Todo el mundo aplaudió y me besó de nuevo riendo. Mis padres lloraban de alegría y mi hermana hablaba con un muchacho animadamente.
Luego me separé de Nick... creo que fue solo unos minutos y luego... luego... no recordaba nada...
Sentí cómo me tumbaban en una superficie dura y fría.
-¿N-ii-ck?- intenté llamarlo pero mi garganta dolía con nada intento.
-Duerme un poco más, amor, todo estará bien.
Esa voz...
-¿T-ú? Eres...- sentí un paño húmedo en mi boca y las últimas palabras de aquella voz conocida.
-Aún no puedes estar despierta. Aún no.
......
Sentía frío, como si estuviera en camisón en pleno invierno jugando en el patio trasero de casa.
Abrí ojos tan lentamente como pude para ver que estaba ataba, mis manos estaban atadas a lo que parecía una mugrienta cama con sábanas grises que de seguro que en otros tiempos habían sido blancas.
Me sentía muy débil y cansada. Cómo si hubiera estado un día entero caminando de una ciudad a otra y en ningún momento hubiera parado a descansar.
Al cabo de los minutos los puntos negros de mi vista habían desaparecido y podía llevar el malestar.
Intenté tirar de las cuerdas que me oprimían las muñecas y me hacían daño. Paré de tirar cuando sentí el dolor y sangre en ellas.
Eché una vista a toda la habitación iluminada únicamente por dos gruesas velas. A un lado había un escritorio en muy mal estado, en el lado derecho había apoyada una escopeta y encima del escritorio una caja de balas, por lo que pude ver por la marca de las cajas. En el centro estaba la mugrienta cama en la que me encontraba y al otro lado de la habitación un enorme baúl con una fotografía dada la vuelta.
-¿Nick?- dije bajito, con miedo a punto de llorar.
Era imposible que Nick hubiera hecho esto.
-¡Nick!- grité intentando quitarme las cuerdas de las manos, mientras más tiraba más daño hacía pero no podía evitarlo- ¡Ayuda! ¡Nick! ¡Mamá! ¡Papá!- terminé llorando, ignorando mi dolor de garganta- ¡Nick!
Con mis pies liberados pataleé hasta destaparme y saber que me habían quitado mi vestido de novia y dejado con el camisón de protección de abajo.
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Una vida contigo.
RomanceUn día como otro cualquiera, te dan una noticia que cambiara tu vida, pero...¿Y si no estas de acuerdo con ello? Pues Elizabeth Lemacks no está de acuerdo y hará lo que haga necesario para no cumplir las órdenes de su padre pero... y si esa noticia...
