(Elizabeth)
-Vamos Nick, no pasará nada.
-He dicho no, ¿y si te pasara algo? No podría perdonarme. Y en estos momentos no puedo acompañarte. Está bien por tu parte preocuparte de esa forma pero no quiero que te expongas a tal peligro sin necesidad alguna.
Estaba en la habitación junto con Nick, le conté mi propósito de ir a la casa del campo de su tía para que su madre hablara con Jane. Pero Nick era muy terco y no podía decir otra cosa que la palabra no, o negar cada cosa que digo. Llevábamos con esa conversación un lago tiempo.
Nick no podía hacer el viaje puesto que desde mañana iba a ir de guardia junto con sus hombres y los hombres del sargento Moor para atrapar a Daniell.
Después de la cena estuve junto con madre y Anna hablando sobre cosas normales. Veía a Anna con un brillo en los ojos que no pude vérselos días anteriores, sabía el porqué de su animación pero si ahora le decía que su hijo no quería que fuera sabía que se pondría triste.
-Llevaré guardias, los que tú quieras- supliqué.
-Elizabeth- cogió mis mejillas en sus manos- ¿y si atacan? ¿y si el carruaje se avería y cae? ¿y si Daniell aprovecha y ataca? ¿y si te pasa algo?- me miró a los ojos con súplica, me mataba que me mirase así, pero no podía dejar que me venciera esa miradita.
-Nick- le di un rápido beso en los labios- le diré a Dylan o a Paul que vengan conmigo. Son tus amigos, los hombres con quién más confías. De seguro que si estoy en peligro alguno de ellos arriesgaría su ida por mí. Y tú sabes que es así.
-Elizabeth...- lo corté antes de que siguiera.
-Nick, imagina que es tu hija ¿cómo te sentirías al estar tanto tiempo sin ella?
-Como una mierda- dijo sonriendo.
Yo reí ante sus palabras.
-¿Ves? En el fondo lo apruebas.
-Claro que lo apruebo, lo que no apruebo es que vayas sin mí.
-Llevaré a Dylan, sus brazos son más fuertes que lo de Paul.
-¡No! ¡A Dylan no! es un mujeriego.
Reí ante sus celos.
-¿Celoso?- dije poniendo nuestros labios juntos pero sin besarnos.
-Muy celoso. Llevarás a Paul.
Me aparté de él y abrí mi boca por la sorpresa.
-¿Me das tu consentimiento?- reí.
-Te doy mi consentimiento- me beso y abrí mi boca para sentirlo mejor.
Nick me agarró de la cintura y empezó a acariciar mi espalda lentamente. Pasé mis manos por su musculoso torso mientras nos besábamos ansiosamente.
Sentía un deseo que cada vez se hacía mayor, un deseo que dentro de unas semanas no podría apaciguarlo más. Sabía que él también lo sentía, lo sabía y lo notaba, notaba su excitación que cada vez se hacía mayor, me alegraba saber que yo provocaba eso.
Como tenía ya puesto mi camisón notaba como sus manos recorrían mi cuerpo. Unas manos grandes, suaves y ansiosas de tocar más allá de lo visto.
Gimió cuando tiré levemente de su pelo. Reí.
-Me estás provocando más aún- dijo con la voz ronca. Vi en sus ojos un brillo de lujuria que me provocó mucho.
-¿A si?- dije reí. Y le chupé el labio inferior.
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Una vida contigo.
RomanceUn día como otro cualquiera, te dan una noticia que cambiara tu vida, pero...¿Y si no estas de acuerdo con ello? Pues Elizabeth Lemacks no está de acuerdo y hará lo que haga necesario para no cumplir las órdenes de su padre pero... y si esa noticia...
