No te vallas, te quiero- cena- hermanos- parte1

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(Elizabeth)

-Nick...- no quería llorar pero mis ganas aumentaban con cada segundo.

En un instante estuve atrapada en el fuerte y musculoso cuerpo que tanto me gustaba.

Su mano acarició mi pelo suelto mientras no podía contenerme más y solté todas mis lágrimas.

Me había dicho que dentro de unos días se iría a batallar para conseguir una de las villas sin conquistar. No pude escuchar más puesto que mis lágrimas amanecieron en mis ojos y ya no escuchaba nada.

La idea de Nick, con una espada, miles de sus hombres acompañándolos, peleando por unas tierras, siendo herido e hiriendo a demás... no me gustaba, me aterraba.

-N-no, qui-quiero que t-te vayas- dije entre sollozo.

-Sshh, todo saldrá bien, además, no quiero que estés triste antes de mi partida.

-P-pero, pue-puedes morir...- al imaginármelo un escalofrío recorrió mi cuerpo.

-No voy a morir, eso ni lo pienses ¿me escuchas?- se separó y me miró a los ojos, unos ojos que dentro de poco ya no veré continuamente- no voy a morir porque voy a pensar que tú estarás en esta casa, esperando a que vuelva con una de las sonrisas que siempre me dedicas ¿entiendes?

Asentí con la cabeza poco convencida y lo abracé de nuevo.

..........

(Nick)

Se lo tendría que haber dicho  más adelante. No me gustaba que estuviera llorando por mí.

Vi que asentía la cabeza pero sabía que no estaba segura y que seguía pensando en que posiblemente podría morir.

La guié hacia el gran sofá que había y nos sentamos, inmediatamente Elizabeth se acurrucó a mí. Sabía que estaba llorando, sentía sus lágrimas traspasar mi fina camisa, puesto que no me había puesto el chaleco.

Pasamos un rato en silencio, yo le acariciaba su precioso cabello pelirrojo mientras ella hacía pequeños círculos con su dedo índice en mi torso. Por fin Elizabeth rompió el silencio.

-¿Cuándo te vas?- tenía la voz un poco nasal por las lágrimas.

-No sé aún, después de la fiesta de máscaras y antes de la boda lo más seguro.

Se puso recta y me miró, tenía los ojos rojos junto con sus mejillas y nariz. Estaba preciosa de todas las maneras.

-Prométeme algo.

-Lo que quieras- dije mientras le daba un beso en su mejilla colorada.

-Vuelve. Vuelve sano y salvo. Vuelve junto con Dylan y Paul. Vuelve a mí.

Unas lágrimas salieron de sus preciosos ojos verdes y rápidamente se las quité con la palma de mi mano.

-Te prometo, no, te juro. Te juro que volveré. Te juro que volveré y serás la esposa más hermosa que jamás nadie haya visto en siglos.

Una pequeña sonrisa se le asomó en sus labios.

La abracé mientras le acariciaba el cabello.

La quería demasiado como para perderla.

La quería.

La quiero y la querré.

.................................

(Elizabeth)

Estaba algo más tranquila aunque sabía que aún quedaba muchas lágrimas por derramar antes y después de su partida.

Una vida contigo.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora