(Elizabeth)
Los días pasaban y Nick no podía ser más cariñoso. Cada noche hablábamos sobre nuestra niñez, cosas graciosas que nos habían pasado o simplemente nos limitábamos a amarnos.
Recuerdo que una de las noches mi amado me habló de Downton Lewis, según su descripción es una enorme y hermosa casa al sur.
Según me contó está cerca de un gran lago que en tiempos de inviernos se helaba complemente. Tienes dos gigantes jardines, uno delantero y otro detrás de la casa. Y un gran prado hacía que los caballos de los establos cabalgaran libremente.
Downton Lewis se dividía en dos alas.
La ala derecha pertenecía a todas las habitaciones y el ala izquierda al resto de salones como la sala del té, la sala de música, la sala principal...
Los días habían pasado. Sabía que al levantarme Nick no se encontraría conmigo.
Anoche nos despedimos de una forma... gloriosa y carnal.
Sabía que a mi prometido no le gustaban las despedidas por eso las evitaba.
Le hice prometer lo que me parecieron pocas veces que llegaría a casa sano y salvo y él se encargó de jurarlo.
Cuando desperté me dolía aún más la cabeza, anoche dormí llorando abrazada a Nick y el dolor de cabeza era insoportable.
Rápidamente miré a un lado, muy en el fondo esperaba que Nick siguiera conmigo, que todo fuera una broma y me abrazara de un momento a otro, pero al ver el lado vacío sabía que todo era real.
¡Nick se había ido!
-¡Señorita!- dijo la voz de Catalina- veo que se ha despertado.
-¿Hace mucho que Nick se fue?- pregunté con lágrimas en los ojos.
-Se fueron antes de que el sol saliera. Me rogó que te dejara dormir. Creo que no le gustan las despedidas.
-Ya veo...
Escuché cómo Catalina suspiraba.
-¿Quiere que le diga una cosa, señorita?
Asentí con la cabeza.
-Tal vez esté mal que lo diga pero creo que la calmará y se sentirá mejor.
-Cuenta, Catalina, por favor.
-Antes, señorita, póngase su camisón. Hoy hace bastante frío.
Me roboticé. ¡Es cierto! ¡No llevaba nada!
Sentí una vergüenza infinita-
-No se ponga así, señorita. No diré nada. Pero ya sabe usted que todos lo saben.
-Bien. Ahora siéntese a mi lado y cuéntame- dije cuando terminé de ponerme el camisón.
-Señorita, ayer, cuando fui a llevarles bebida al despacho del señor Nick escuché que estaba hablando con el señor Lewis. Sé que está mal escuchar pero estaba sirviendo y ellos no callaban.
-¿De qué te enteraste, Catalina?- dije impacientándome.
-El señor le decía a su padre que todo sería muy fácil ya que anteriormente habían conquistado Ghiteth y como por decirlo de alguna otra manera, el otro bando estaba indefenso. Claro que el señorito lo dijo con otras palabras más técnicas y no tan vulgares.
Sonreí al saber aquella información.
Si todo eran más fácil... el peligro era menor.
-El señorito me encargó que le diera esto cuando despertara- dijo tendiéndome una carta que la cogí de inmediato.
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Una vida contigo.
RomanceUn día como otro cualquiera, te dan una noticia que cambiara tu vida, pero...¿Y si no estas de acuerdo con ello? Pues Elizabeth Lemacks no está de acuerdo y hará lo que haga necesario para no cumplir las órdenes de su padre pero... y si esa noticia...
