-¿Que?, ¿que has dicho?, ¡Explícamelo otra vez!-no me podía creer lo que me acababa de decir.
-No te pongas así hija, tarde o temprano tendría que pasar, y que mejor momento que con una fiesta.
Bien os resumo estos 5 minutos más terribles de mi vida, madre me había informado que asistiríamos a una gran fiesta en la que se encontraría mi futuro esposo, mis padres quería que lo conociera lo antes posible, el caso era que yo no quería.
-No quiero ir- dije levantándome de la silla.
Pero mi madre me cogió del brazo.
-Elizabeth, ya no tienes 5 años, eres una adulta, afronta las cosas por favor.
-No-no quiero ir, no quiero conocerlo, no quiero casarme, no quiero ser de nadie, quiero ser libre.
-Si eres libre, nunca te casarás, te quedarás sin dinero, sin casa y sin esos bonitos vestidos caros que te gustan, te quedarás sin comer, sin familia y sin amigos, tu vida social se arruinará y acabaras como una puta en la calle...¿Eso es lo que quieres?
Mi madre tenía razón, si no me casaba con esta edad, las probabilidades de quedar en la prostitución y depresión estaban cerca.
Agaché la cabeza, no podía hacer más.
-Está bien, iré- mi madre me miró con una gran sonrisa en su rostro- pero no creas que lo valla a amar o respetar en unas horas.
-No pretendo eso mi vida, solo quiero que sepas que a partir de hoy, tu vida cambiará completamente.
-No me gustan las personas que matan, y menos me gusta vivir, dormir o compartir algo con ellas.
-Cambiarás de idea al conocerlo-dijo madre levantándose.
-Lo dudo demasiado.
-Bueno, nos queda poco tiempo, necesitamos ponerle más hermosa de lo que ya es, quiero que cuando le vea... no se le despegue la vista de mi hija- le dijo mi madre a sus tres doncellas
Ellas eran las encargadas del baño y del peinado, mis dos doncellas se encargarían de mi vestuario, y mi madre de las joyas. No se porque tanto alboroto, a mi me gustaba ir sencilla y mientras más cómoda mejor.
-Bueno manos a la obra, aún nos queda mucha tarde por delante.
Nos dirigimos a a sala del baño, era una habitación entera de mármol y en medio había una gran bañera repleta de un liquido...blanco.
Fruncí el ceño, no pensaba meterme ahí sin saber que era.
-Tranquila señorita, eso que ves es leche mezclada con agua- dijo una de las doncellas mientras me quitaba los minúsculos botones traseros de mi vestido.
-¿Leche?- era extraño, las personas muriéndose de hambre y de ser y yo...¿bañándome en leche?, le dirigí una mirada a mi madre.
-Sí, hija leche, he escuchado que es muy bueno para la piel, se queda suave y fina.
Me desvistieron completa, en la sala sólo nos encontábamos, dos doncellas y madre, la otra se había ido a preparar las cosas para el peinado.
Me sentía rara, nunca había tenido tanto cuidado, era cierto que hacía las cosas con al menos una doncella pero era diferente, ¿sería así a partir de ahora?
Me metí en la bañera, cuando el agua tocó mi piel, suspiré, estaba templada, me sentía cómoda, y me olvidé de todo lo demás que me rodeaba, de mi compromiso, de mi estrés, de la fiesta y de los cuidados.
La doncella limpiaba mi piel cuidadosamente, tanto que casi ni lo notaba.
-Iré a ver a tu hermana, parece ser que se encuentra mejor, no me gusta que esté tanto tiempo sola.
-Madre- la llamé, ésta se volteó antes de salir por la puerta- Grace, ¿vendrá a la fiesta?
-No Elizabeth, no último que queremos es que empeore, si se encuentra mejor, lo mejor será que guarde reposo unos días más.
-Eh...si, esta bien, dale besos de mi parte- dije mientras cerraba los ojos y volvía a la comodidad.
Me daba pena, y a la vez miedo, si mi hermana no estaba, no tenía a nadie. Estaría sola en aquella fiesta, sin nadie a mi lado.
El miedo empezó a recorrerme por el cuerpo. También el frío.
-Está empezando a hacer frío- le dije a una de las doncellas.
-Oh... lo siento señorita, no era mi intención de verdad que lo siento- dijo con la cabeza agachada.
-No se preocupe, pero me gustaría secarme lo antes posible para no coger un malestar.
-Por supuesto señorita- dijo mientras cogía un gran trozo de tela de seda y me envolvía en ella.
holaa holaa!!, espero que les guste este capítulo, si estábais ansiosas por saber cual era la gran sorpresa, tantantaaaan, ya lo sabéis :) Os quiero informar de que me gusta subir cada día uno o dos capítulos, y con esto de la navidad con más rapidez subiré, yo no soy partidaria de tardar mucho en subir porque no me gusta la espera y creo que a ustedes tampoco, con esto hoy me despido. Muchas gracias por leer esta historia Un BESAZO XOXO
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Una vida contigo.
RomansaUn día como otro cualquiera, te dan una noticia que cambiara tu vida, pero...¿Y si no estas de acuerdo con ello? Pues Elizabeth Lemacks no está de acuerdo y hará lo que haga necesario para no cumplir las órdenes de su padre pero... y si esa noticia...
