Siento las faltas de ortografía, las corregiré cuando requetelea el cap. OS AMOOOOO
(Elizabeth)
Estaba en la sala del té con un libro en la mano y un pastel en la otra. Nick se había ido de caza junto con Dylan y Paul y no vendrían hasta la hora de la cena. Calculé mentalmente que la sorpresa de Nick estaría aquí en una horas. Llamé a la campanilla para avisar al servicio y enseguida vino una doncella.
-¿Señora?
-¿Cómo va todo por cocina? Quiero saber si está todo controlado o se necesita algo.
-Señora vengo de allí mismo y debo decir que la señora White está haciendo un trabajo estupendo. Todo está yendo como era de esperar.
Asentí y dejé que se marchara.
Leía poesía romántica, ahora que estaba casada podía leer este tipo de libros. No era bien visto que una dama leyera una lectura tan apasionada como los poemas de amor, aunque una que otra vez había conseguido acabar un libro sin que nadie lo supiese.
-Adelante- dije cuando escuché sonar la puerta.
-Señora hay problemas con el mantel pedido, no es el mismo color- puse mis ojos en plan y me levanté rápidamente. A pesar del repentino mareo que sentí y el dolor de cabeza me dirigí hacia el comedor.
-No entiendo, ¿cómo que el color no es el mismo? Lo pedí color crema ¡Dios Mío!- al ver el mantel casi me da algo. Recorrí la mesa con el ceño fruncido- Este no es el color que pedí- era un color amarillo tostado casi quemado ¡qué horror!
-¿Problemas en el paraíso, cariño?- me di la vuelta y vi a mi madre quitándose los guantes- No tolero el invierno y mi piel menos.
-¡Mamá! ¿Qué haces aquí?
-He venido antes, tu madre y tu hermana vendrán luego. Tu padre está insoportablemente quejoso, creo que es el tiempo y tu hermana está en una burbuja que no quiero saber en qué está pensando.
-Puedes avisar.
-La próxima vez. ¿Qué color es ese? ¿No te di consejos para llevar y decorar una casa?
-Elegí un color crema. No entiendo por qué me han enviado este color, no pega con nada y es horrible.
-Señora, ¿quiere reclamar a la tienda?- dijo la doncella.
Cerré los puños, no era justo. Había elegido el mantel ideal y ¡no era el que estaba puesto en la mesa!
-¡Quiero mi mantel!- grité para luego salir de la sala. No era justo, no podía salirme nada mal en este día.
Llegué al patio cubierto trasero y me senté en una silla.
-Elizabeth, cariño, no puedes estar aquí, hace mucho frío.
-No es justo- dije para luego ponerme a llorar. ¿Por qué estoy tan sensible?
-Cariño- dijo mi madre con ternura para luego abrazarme- no debes llorar por eso. ¿Tienes algún problema?- Negué con la cabeza- ¿Te has peleado con Nick? Puedes contármelo todo bebé.
-Mamá no-no es eso. Nick es perfecto. Sólo que elegí un mantel precioso y-y no está- lloré.
-Cariño, no pasa nada. Creo que te vas a poner enferma, estás muy sensible- la miré y negué con la cabeza- soy tu madre, claro que sé lo que te pasa. Vamos a hacer una cosa. Toma una siesta y relájate, yo me ocupo del mantel.
-No está bien mamá. Soy la dueña de esta casa y soy yo la que tengo que ocuparme de ella.
-Déjame ayudarte. Ponte cómoda, te llevaré yo misma un vaso de leche. ¿Qué te parece?
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Una vida contigo.
RomanceUn día como otro cualquiera, te dan una noticia que cambiara tu vida, pero...¿Y si no estas de acuerdo con ello? Pues Elizabeth Lemacks no está de acuerdo y hará lo que haga necesario para no cumplir las órdenes de su padre pero... y si esa noticia...
