23.Un destino como el viento(Parte 3)

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—Veo que te gustan las apuestas grandes —Observó Ethan con una extraña galantería que ella misma se extrañó causara sus mejillas se sonrosaran y cuando lo notó, él se rio desdeñoso. Para ser un Ka'ol sus facciones eran mucho más finas y por sobre todo era atractivo, lo llamaría guapo de no ser porque se entretenía a su costa.

En silbidos Eoin dio la melodía de una canción desconocida para ella, entonado y con la práctica que solo un animoso chico como él tendría, los tomó de público en aquellas ruinas abandonadas. Notas que inundaban en calma su ser, y con una melancolía que llamaba a la nostalgia como solo el mar nocturno le llegaba a dotar en ella. Como la calma antes de una tormenta, un solitario haz de luz, fugaz, en el cielo nocturno. Una hermosa y triste melodía que hizo eco en la infinidad.

Adelayn percibía como el joven de cabellos tupidos soportaba como le era posible no derramar lágrimas mientras lo hacía. Si bien un nudo en su garganta se había formado, no creía fuese para tanto aquella presentación, «Un recuerdo» juzgó en silencio.

Ethan guió la marcha al poco llevándose a Eoin para delante en nuevas conversaciones que ocultaban de ella. Y de las que Kyle se aseguró en un solo comentario estaban intentando escuchar el lugar de procedencia de aquella mujer.

Con el pasar de los minutos y horas Adelayn comenzó a desesperarse nuevamente. Lisos pasillos que se repetían una y otra vez la consumían a cada paso que daba con la idea de que no estaban cerca de ningún lugar, y en parte el hecho de que pareciese que solo ella estaba afectada amplificaba sus paranoicos sentimientos. No fueron muchas horas más hasta que el propio Kyle volvió a acercarse a ella, esta vez la hizo respirar profundo, y como Luciel la llevó de vuelta a la playa dando un solo paso. Terminó por advertir que la mayoría de los Shae'màni buscarán por destrozar su percepción del tiempo y en muchos otros el tiempo llegaba a pasar de forma diferente al mundo normal, más aclaro de inmediato este no era uno de esos.

Vino a ella como Luciel, y la dejó sin que se diera cuenta.

Los dos hombres se turnaban para guiar al grupo cada poco tiempo y por lo que comprendía de las minúsculas conversaciones que hacían, Ethan le prestaba cierto respeto a Kyle. Como un hermano mayor para el pelirrojo, extraño para ella, pues Ethan siendo solo un par de años mayor que ella ya daba mucha más vibra de hermano mayor que Kyle.

Al cabo de lo que a ella le parecían varias horas más, la escuchó de vuelta. La melodía de Eoin siendo cantada por una tersa voz de mujer, reconocía palabras similares, como si fuesen en un acento, es más, creía poder escuchar las palabras "florecer" y "oscuridad" una y otra vez en la canción. Pero al acercarse terminó por convertirse en mero balbuceo sin sentido para ella.

Hizo acopio de valor y volvió a concentrarse para abrazar el Saeya. Antes de poder seguir hacia delante chocó con algo de cara, Ethan se puso de golpe frente a ella.

Y con una mano sobando su nariz busco respuestas en él.

—No estoy seguro sea buena idea —Comentó Ethan hacia Kyle.

—¿Qué? Pensé que habíamos dicho que... —Masculló Adelayn.

—Era muy extraño que de las criaturas que hasta ahora aparecían dejaron de hacerlo por un gran tramo. Debe tratarse de un carcelero —Aseguró Ethan al llevar los ojos de un lado a otro de los pasillos —Tenemos la posibilidad de que no nos cause daño y encontremos lo que buscamos, pero también está la posibilidad de que nos tome por lo mismo que deja sus celdas en este laberinto, es posible que nos encierre... ¿Y bien quieren lanzar la moneda?

Por la cercanía estuvo a punto de tomar la camisa de Ethan por el atorado sentimiento que seguía empujando fuera de su ser, luego cuando logró calmar de vuelta su miedo se alejó tropezando con Eoin que yacía detrás de ella.

—Cualquiera de las dos opciones nos llevaría a las llaves y las cadenas —Comentó Kyle con un impasible rostro que lo hacía parecer dormido.

—Lanza la moneda, ¿Decías tener mucha suerte no? —Comentó Adelayn con una rota voz la cual arreglo dando un par de carraspeos.

Con un largo suspiro Ethan se resignó a seguir el plan original, mientras Eoin no perdía momento para recordarle a Adelayn se aferraba a ella desde su blusa. Sus pasos hicieron eco al golpear la baldosa lisa y pulcra del lugar, con el tacón de las botas resonaban hacia la mujer como acompañamiento a su canción. Adelayn y Eoin los siguieron después.

Una figura bajita apareció entre las sobras y con un fulgor de color blancuzco iluminando su rostro. Una Haeva más pequeña que el propio Eoin portaba una espada curvada, como una media luna que brillaba como la más fina plata que Adelayn hubiese visto. y amenazaba en principio con abalanzarse sobre ellos. Vestida en harapos otrora un hermoso vestido rojizo de pliegues que llegaba por debajo de su rodilla, la mujer Haeva se movían con precisión y un porte mucho más digno al de la mayoría de los nobles que Adelayn había llegado a conocer, pese a que sus ojos estaban cubiertos por una fina seda de color azul que con su espada eran lo único en ella hacían justicia a su porte y hermosas facciones.

La mujer Haeva retrocedió sin dejar su guardia con la espada. De alguna forma Adelayn estaba segura ella los examinaba.

—¿Hablas nuestro idioma? —Preguntó Ethan bajando ambos puños.

El cuerpo de mujer fue de derecha a izquierda en movimientos que Adelayn solo había visto en anguilas antes. No temía fuera a atacar, la amenaza se había desprendido de su instinto poco antes de que Ethan pronunciara palabra y si esa mujer dudaba, podría ser que estuviera dispuesta a hablar, como mínimo con Sereph.

—Nosotros queremos hablar —Gritó Adelayn señalando a su boca y luego a la mujer, sin la esperanza de que realmente la viera, pero como único medio para indicarlo.

Repitió sin demasiado éxito y solo gruñidos de los lobos le respondieron. Luego, con sus pocas habilidades comenzó a silbar, dejando salir un escuálido silbido que para evitar más vergüenza cambió a un tarareo de la canción que les mostró Eoin. Y como si fuese un asustado perro en los muelles, la mujer se acercó a paso lento y constante.

Señaló al estar a unos cuantos pasos su propia frente y luego la de Adelayn. Incrédula de lo que eso pudiese significar asintió ante la mujer.

«—No tengas miedo —Resonó una voz tersa de mujer en su mente, en el mismo instante en que asintió.

—¿Qué es esto? —Pensó Adelayn al retroceder de forma casi instintiva»

Con las miradas de Ethan y Kyle sobre ella le costaba mantener la mente centrada.

—Si ves algo raro dinos y saltamos sobre ella —Advirtió Ethan a Adelayn con una extraña molestia en el rostro.

—Solo piensa lo que quieras decirle, todo estará bien —Aclaró Kyle con toda la calma del mundo, «Claro como él no es quien escucha las voces en su cabeza»

Se alisó el pantalón e intentó retomar la calma una vez más. Deseaba más que nunca tener a Luciel de vuelta para poder calmarse solo por el roce de sus dedos.

Nacido del DeseoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora