Contempló a la niña de ojos como el jade rodeada de heladas rocas azuladas, en el centro de una sala con ventanas que daban vista plena por encima de la ciudad. Tres mujeres de edad variante y ataviadas en ropas que parecían una mezcolanza de culturas y tiempos que solo eran mencionados en los más viejos libros que había tocado alguna vez. Se hallaban presas, congeladas en el centro.
La voz de aquella mujer regresó.
«—¡Destruye los sellos! ¡Coronado¡ —Resonó en su cabeza»
Sin pensarlo demasiado Luciel atacó a la niña que lo había tenido peleando por su vida durante tanto tiempo. Aturdido sentía tener miles de voces en su cabeza y todas ellas se multiplicaban infinitamente amenazando de privarlo de toda individualidad. La niña danzaba junto con él recorriendo toda la sala una y otra vez sin que ninguno cediera. Pero ella no atacaba, dejó de hacerlo en algún punto, en cambio defendía las grandes rocas de hielo en la habitación y lo escrutaba con la mirada, inspeccionaba algo en él que no podia ver. La razón por la que lo dejaba vivir durante tanto tiempo sin importar lo superior que era ella en capacidades de combate.
En ese momento Luciel se sumió en la profundidad del pozo de su mente, bebiendo toda el agua que había dentro. Ahogándose en la concentración y tomando el deseo que significaba terminar con todo de una vez por todas.
Blandió la imagen de una espada, una luz teñida en sus deseos y consumido en todo lo que podia llegar a ofrecer alguna vez, atacó bestialmente con Caza del Lobo. Gradualmente en el embate que aún se hallaba con aquella silueta, con esa coreografía que había aprendido y repetido incontables veces, se mezcló con sus propias practicas del baile convirtiéndose en un vals de dos personas hasta adoptar una nueva silueta. La danza de la Bestia cortó atravesando las heladas rocas de donde provenían las voces de la mujer de sus sueños, con un destello de luz tan grande e intensa como el mismo sol.
Su cuerpo expiró ante el cansancio de incontables horas de combate. Dejando todo a la mujer que constantemente le llamaba para terminar con todo. No podia abrir los ojos, pero lograba escuchar el ajetreo en la sala.
—Todo a terminado coronado —Anunció la voz cambiante de aquella mujer.
—He... terminado con todo...
—Es posible que lo hagas...
—¿Que? ¿Quién eres? ¿Puedo regresar? —Preguntó Luciel confundido por las palabras de ella.
—Soy Ká'al y ellas son mis hermanas —Comentó la mujer —Joven coronado no podrás vernos, te has cegado a ti mismo... pero nosotras te recordaremos.
—¿He de morir aquí?
—Aquí no... —Aclaro Ká'al en una melancólica y extrañamente familiar voz —He de advertirte de muchas cosas en poco tiempo así que escucha atentamente y te regresaré la vista... Tu destino ha echado largas y fuertes raíces de las que no podrás escapar por más que quieras... Tu futuro te perseguirá tanto como tu pasado, y esta solo ha sido tu primera parada... Joven coronado no te hayas lejos de los deseos de tu estirpe, puedo percibir que no te separaste demasiado de ellos, por más que así lo creas... Has sido marcado para cumplir un destino del que querrás huir asiduamente. Pero recuerda, no es tu destino al que debes negar... tu propia existencia traerá sufrimiento a todos los que te rodean y la vida que vives será una que creerás no merecer... Recuerda, reniega de todo menos de tu destino. Y así, algún día podrás ver la luz de la que creíste fuiste privado... Florecerás como una hermosa flor, y está en ti coronado el color que tomaras al hacerlo... —A cada sentencia que recibía de Ká'al en su mente brillaba el sigilo, la runa que había visto más temprano como un recuerdo de su estancia, palpitaba en el fondo de aquel pozo una y otra vez, como afianzando y grabando su significado en él —Una bendición, una maldición para algunos... los marcados te mostraran el camino. En tu corazón está el portar y guiar el poder de los demás, en tu alma llevar el sufrimiento de los remanentes, en tu cuerpo consumir todos los deseos del mundo... Serás guiado al norte donde nosotras nos hallamos, es lo único claro que puedo ver... Llegaras cantando como la bestia, bailando como la serpiente, beberás todos los deseos del mundo antes de llegar ante nosotras... Serás cegado por ti mismo, te arrancarás los ojos para ver el mundo por lo que es... Y solo entonces, podrás caminar al norte para cumplir tu destino, solo entonces... la última danza de espadas comenzará, como los heraldos del fin han anunciado.
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Nacido del Deseo
FantasiLuciel D'chain ha dedicado su vida a convertirse en un pacificador, héroes de la iglesia que protegen de lo sobrenatural. El día de la ceremonia de graduación es separado de sus amigos, viéndose envuelto en una misión que implica recoger y escoltar...
