14.Luego de la tormenta (Parte 1)

13 7 0
                                        

Una fuerte inhalación de aire plantó a Adelayn en la gris arena de su mente. El ataque a la catedral, su preocupación y el nerviosismo que significaba en ella estar frente a la oscura puerta del Maestre del gremio, mojaron sus pies como una ola que lentamente se aleja de ella, iba y venía como los pensamientos que albergaba desde que vio la cresta de Gabriel en el cielo. Creyó al llegar a la ciudad podría tomar toda la tarde, mejor aún, unos cuantos días antes de hablar con Cilya. Y ahora esperaba la voz de su madre para pasar a hablar con ella.

Un fuerte gritó la anunció mientras la puerta delante de ella se abría.

La habitación mantenía un aire pulcro entre todo el desorden que involucran varias librerías, mapas, sillas y largos sillones en los que se abultaban más libros y pergaminos. Un único asiento libre con respaldo ornamentado yacía libre frente al gran escritorio que ocupaba el Maestre del gremio de Litae. «Ha estado ocupada» Media docena de hombres armados y completamente alerta. que Adelayn no logró reconocer se encontraban ahora mismo ocupando la puerta y esquinas de la habitación, ataviados en fragmentos de armadura y sus armas descansando en la cadera y espalda. Mientras un par de criadas retiraban y colocaban libros en el escritorio al medio de la sala.

—Dejadnos solas... —Anunció Cilya levantándose se la cómoda silla para poder divisarla por completo entre el escritorio lleno de papeles —Y no entréis a menos que sea una emergencia.

—Pero Maestre... —Repuso se inmediato uno de los guardias que cuidaba la entrada.

—¡Acatar las órdenes! —Interrumpió Cilya. La mujer de estatura baja y ojos verdes alzaba la barbilla ofreciendo una helada mirada a todos los presentes.

Murmurando molestia todos en la sala las dejaron a solas, y Adelayn esperaba, arrastrándose a la arena de su mente para que la mujer que la había adoptado se hallase menos molesta de lo que aparentaba. Edhit, quien ayudaba a Cilya como una mano derecha murmuró a su lado en Shò'onara y lo único que alcanzó a comprender Adelayn fue "insensata".

—Es bueno veros de vuelta en la ciudad —Dijo Cilya aflojando la voz y endulzándola una vez todos los criados y solados terminaron de salir —¿Preferís que hablemos en Ma'anara? He de insistiros que os debéis acostumbrar al idioma pues lo usareis mucho si pensáis tratar con nobles.

—En otro momento practicaremos —Aclaró Adelayn cambiando la lengua de la conversación —También me alegra verla bien madre. A decir verdad, no esperaba verla tan pronto y menos en estas condiciones.

—Nadie lo esperaba... —Aseguró Cilya casi de inmediato fijando la vista en un mapa de la meseta de los apóstoles que se hallaba enterrado entre papeles. —¿Vienes de la catedral?

—Si... —Dijo Adelayn en una creciente ansiedad de soltar todo para terminar con el regaño y volver a la catedral —Perdón por mover a todos en la ciudad... sé que debía haberte preguntado antes, fue algo muy confuso incluso para mí, como una especie de... ¿instinto? Quería ir a ayudar y así lo hicimos... pero sé que no debería haber hecho todo eso por mi cuenta, por eso pido perdón y estoy dispuesta a quedarme unos meses aquí a recapacitar antes de volver a intentar salir de vuelta, he sido una insensata como me has repetido en muchas ocasiones, pero he visto mis errores, no volveré a hacerlo...

La verborrea fue parada solo por un ademan con la mano de Cilya quien frotaba su frente asidua.

—Actúas como si hubieras hecho más mal de lo que crees... —Comentó Cilya dando un fuerte suspiro que la hizo mirar profundamente en los grises ojos de Adelayn. «Ella lo usa —Cruzó por su mente» —Dime el resultado de lo que pasó en la catedral de Betzaida... solo el resultado no quiero escuchar más rumores, me he cansado de ellos y solo han comenzado... Luego, cuando las cosas se calmen podemos hablar de si lo que hiciste fue correcto o no y sobre el viaje que tuviste. ¿Entendido?

Nacido del DeseoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora