23.Un destino como el viento(Parte 5)

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—Me temo desconozco mucho sobre ellos, su profecía fue una de la que nosotros no tenemos escritos, es mencionado junto a la Reina carmesí y tenemos tanto de ellos como de ella. —Sydhe giró su cuerpo hacia Adelayn una vez más para luego detenerse de golpe —Pero si recuerdo lo que la joven Adelayn comentó. Hace siglos vino alguien llamado Yehuda buscando información de lo mismo que ustedes, desapareció al enterarse que todo se hallaba en las cumbres del norte. Fue muy claro con la forma en que se llamó a sí mismo, "El que se corona a sí mismo" Parecía tan desesperado en aquel entonces, no creo haya logrado su cometido, no vi en su destino grandeza, pero evite mencionarle nada al respecto. Si acaso alguien podría saber sobre su búsqueda muchacha es ese hombre, Yehuda Na'r Mordrain o su estirpe. Será sencillo saber de sus descendientes, los ojos lavanda son un rasgo tan extraño como los rubíes de los Haeva o la apariencia de los hijos del tiempo como el muchacho que los acompaña...Esto es lo que buscaban»

Señaló Sydhe con el brazo una de las paredes y la tocó con la mano. Acto seguido la lisa pared grisácea comenzó a mostrar líneas angulosas y rectas que separaron la pared como si estuviese repleta de baldosas, como una puerta que se desplazó gentil hacia un lado. Mostró entonces una gran sala iluminada con unos enormes cristales muy similares a la Vhyritha que suele usar en Beruem, más Adelayn los veía mucho más redondeados como perlas luminosas. La habitación guardaba libreros y espadas como medias lunas iguales a las que Sydhe portaba. En una de las paredes como una extraña caja de metal negro se hallaban gruesos aros de metal negro y unas enormes llaves que a su gusto parecían más dagas con un peculiar filo en ellas.

Ethan dio un par de largas zancadas hasta hallarse frente a la rectangular caja que se hallaba pegada a la pared. Y con la aprobación de Sydhe tomó un par de grilletes y llaves para dejarlos en su cinturón de cuero negro. Luego alzó las manos y echó un par más de cada uno en su mochila.

«—Pediré sea solo lo que necesiten, además las llaves sólo tendrán efecto mientras se hallen dentro de la ciudad. —Advirtió Sydhe con una severa voz que retumbó en la mente de todos.»

Ethan se apartó de la caja negra luego de chasquear la lengua y dejar las dos llaves que había puesto en su cinturón.

«—Le agradecemos haya iluminado nuestro camino —Dijo Kyle ofreciendo de vuelta una pronunciada reverencia.

—En más de un sentido, puedo intuirlo, en otras circunstancias estaría dispuesta a conversar mucho más con ustedes.

—Deberíamos irnos, nuestros compañeros esperan nuestro regreso —Dijo Ethan ofreciendo también una reverencia tan pronunciada como la de Kyle, y mucho más rígida.

—A mí me gustaría preguntar antes sobre lo que mencionó. No quiso decirle, pero ¿Cómo es que usted sabía acerca de que Yehuda no tendría una vida de grandeza?

—Nosotras las Doumara, perdemos la vista para poder ganar ciertas habilidades de profetizar joven Adelayn. No es algo que todos puedan llegar a realizar, fue un regalo a mis antepasados de parte de la propia madre del tiempo. Mis visiones no son perfectas como antaño las daba mi gente, pero puedo intuir que el destino y el de aquel hombre era traicionar a todos los que amaba, ser repudiado y oculto en la sombra de su más amado compañero. Para muchos el destino es algo que causa desesperación, por eso no comparto con todos los que llegó a ver.

—Me gustaría saber... —Pensó Adelayn.»

Sydhe posó ambas manos en su regazo y pudo ver su pecho inflarse por un segundo ante de aparecer un profundo Saeya tan azul como un zafiro que imbuyó a la mujer por completo.

«—Vas demasiado recto joven marinera —Advirtió Sydhe —Tropezaras por eso una y otra vez, pero aprenderás de ello. Cada uno de ustedes tiene un destino que me hace pensar mucho si debería advertirles o no. Su destino joven marinera es seguir las aguas hasta hallar todas las joyas del mundo, la gema de los ciclos será la última. Si le interesa ese muchacho puedo decirle por lo menos que algo la atara a él, como un fuerte lazo. Sin embargo, también veo bestias acechándola, tan peligrosas como la que buscas, perseguirá la corona hasta el trono de quien la porta, pero serás tú quien coloque todas las joyas en su lugar. Tal vez muchacha, que buques a Yehuda será un buen inicio a tu viaje. Por parte de ti hijo de tiempo portarás a una gran serpiente como arma...

—Yo no quiero saber nada —Interrumpió Ethan casi de inmediato. —Le agradezco todo lo que nos ha ayudado, pero el futuro es algo que no me interesa saber incluso si son visiones vagas.

—La moneda y las cartas, puedo ver... dejaré entonces tu destino a tu suerte, hijo del tiempo. ¿Qué hay de ustedes? —Dijo Sydhe con el cuerpo hacia Kyle y Eoin, este último ya se había hecho a la idea de que no sabría nada de lo que estaba pasando con Sydhe.

—Iré donde el viento me lleve —Aseguró Kyle.

—No creo que Eoin deba escuchar eso, aun es muy pequeño —Dijo Adelayn con lo que causó una risa en Ethan. El viento que para ella era como Luciel y el coronado, Yehuda y la profecía.

—Una buena respuesta —Comentó Sydhe a Kyle para luego dar cara a Adelayn —Y muchacha para muchas personas, aquellos de caminos tan marcados por el destino, se dice son como el viento, parecen estar en todos lados, su destino está en todo, y todo a su alrededor los llevara a donde deban.

—Por último, señorita Sydhe debería salir de este lugar, puede que sea de mucha más ayuda para todos, vinimos con un Haeva que quiere volver a poner esta ciudad en el mundo normal, aunque no sé cómo, pero estoy segura lo hará.

—Me gustaría hablar con ese Haeva, pero mi responsabilidad está en este lugar.

—Puede que sea el destino lo que nos haya traído con usted, si somos como el viento deberá seguirnos. ¿No es así?

Sydhe le ofreció una sincera sonrisa que Kyle imito.

—Los seguiré por ahora —Dijo Sydhe con una calma de la que contagió a los tres que se hallaban conversando con ella —De igual forma advierto no se deje cegar por las visiones que comenté, "Las flores cantan como susurros que iluminan el destino" La desesperación sólo puede calmarse con una canción, cuide no caer en ella como Yehuda.

Adelayn trago saliva y al remojar sus labios solo pudo asentir. La forma que fuere en que se habían conectado con la mujer se había desprendido de su ser y ello fue seguido de un sentimiento extraño de desnudez que la hizo cubrirse con las manos.

La profecía que buscaba Sereph y los heraldos tenía que ver directamente con la bestia de las cumbres, sin ánimo de pensar demasiado la historia de la que hablaba era mucho más extraña de lo que en principio esperaba. Tantos nombres que no conocía, eras enteras de las que Adelayn carecía de información y que Sydhe tenía solo una pequeña noción. ¿Acaso es tan poco lo que sé del mundo? Yehuda era en principio el gran traidor de la humanidad, sin embargo, ahora estaba pintado como un desesperado hombre que no quería ser recordado como eso. «La gema de los ciclos, las joyas del mundo» Ahora comprendía la advertencia de Sydhe, no podía quitárselo de la mente. Ella no era, ni buscaba ser un héroe de lo que los juglares escriben canciones. Pero comprendía que una vez el viento lleva hacia un lado no hay forma de cambiarlo de dirección.

Algo tan romántico como un encuentro destinado jugaba con sus pensamientos sobre Luciel «Ojos lavanda. Como el traidor de la humanidad» Con la preocupación atenazando su garganta como una enorme pinza de cangrejo se forzó a dar un paso con el Saeya. Eoin le ponía toda la atención del mundo, como si hubiese estado más tiempo del que ella creía en sus cavilaciones. «Viento tormenta, ahora entiendo mejor el nombre» Se llevó una mano a la cara para cubrir la risa que le dio la realización.

Esperaron a que Sydhe cerrara de vuelta la pared que había descubierta la habitación escondida en la penumbra y tomaron una formación en que la mujer ocupó la parte trasera. Adelayn creyó que había perdido la oportunidad de preguntar la razón por la que podía comunicarse con ella a través de la mente. Y debería esperar hasta encontrar a los demás que por lo que había dicho Ethan estaban cerca de donde ellos.

Sereph y los demás se sorprenderían cuando seenterasen de todo, Cilya también y Edith, tendría en todo caso que contarle aLuciel. Con esos pensamientos Adelayn mantenía una calma que se le escapaba delos dedos como el agua, pensando que estaba a punto de encontrarse con algo másque solo los Heraldos. 

Nacido del DeseoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora