27.

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Estaba perdiendo a Lali por segunda vez, esta vez los dos como adultos, parecía que lo nuestro había sido una simple ilusión en la que ambos caímos redonditos, no podía creer lo cruel que estaba siendo el destino con ambos. Tampoco tuve demasiado tiempo para darle vuelta a la situación porque salí a una pequeña gira nacional para reunirme con diferentes gobernadores, demócratas y republicanos, me interesaba mucho escuchar a ambos sectores.

Cuando volví a la casa blanca, toda mi familia estaba de visita, Euge me avisó que estaba organizando una cena para que no me regresara tan tarde, no tuve ni tiempo de saludar a mamá porque tenía dos reuniones de estado muy importante.

—Kamala y Mariana están en una reunión con el general de la misión definiendo lo detalles —agregó David— creo que si todo sale bien, podemos salir este mes del lugar

—Buen trabajo David —dije con una sonrisa mirando mi computador— Cuentas con mi confianza para tomar decisiones, no te equivoques —lo miré con una sonrisa

—Así será presidente —agregó y salió de mi despacho, pedí un nuevo café era como mi quinto

—Permiso, le robé el café a tu secretaria —entró el chino— no te parece que estas tomando demasiado café? —preguntó

—¿Eres mi madre ahora? —pregunté riendo

—Siempre, soy tu madre, mejor amigo, confidente y si quieres puedo ser tu amante —me levantó las cejas— simplemente me preocupo, además no almorzaste hoy —dijo mirando su reloj, recién ahí me di cuenta— tu mamá se dará cuenta que bajaste cuatro kilos —comenzó a burlarse, era la única persona de este lugar que me hacía sentir un humano aun— La gira salió bien

—Bien, no lo sé. Hay muchas cosas que están fuera de control en este país y muchas cosas que tienen que ser a largo plazo, para que resulte nuestro plan necesitamos una reelección o alguien que piense parecido a nosotros, será complicado —suspiré y tomé un poco de café— estoy cansado, no me puedo dormir temprano porque toda mi familia está acá

—Lo vi —dijo el chino— Euge me pidió una mano con algunas cosas, Delfi vino con su novio

—¿Albert? —pregunté sorprendido y asintió— Fuck, qué grande está mi pequeña bebé —dije mirando mi computador, en ese momento sonó el teléfono de mi despacho.

—Señor presidente, la secretaria de estado y la vicepresidenta solicitan verlo en este momento, ¿es posible? —preguntó.

—Si, que pasen —dijo algo sorprendido y miré al chino— ¿Que quieren?

—No lo sé —levantó los hombros

—Deberías saberlo, tú deberías saber todo, estar un paso más adelante que el resto para eso te pago —dije hablando de mal humor y el comenzó a reírse, no me tomaba en serio para nada, la puerta se abrió y entraron ambas. Lali estaba de traje, se veía hermosa.

—Buenas tardes presidente —dijo Kamala con una sonrisa y me dio un abrazo— bienvenido a casa de regreso, vi que la gira estuvo muy agitada —agregó con una sonrisa y asentí, Lali me dio un apretón de manos y se sentó sin decir nada más— No queremos quitarte mucho tiempo porque ya es algo tarde, acabamos de terminar la reunión con el general de la misión, está todo preparado para salir del lugar pero no nos puede asegurar las consecuencias que puede traer salir, estamos casi en el mismo punto que hace tres meses

—Las organizaciones internacionales no pueden hacer nada para detener a los talibanes que ya se acercaron al lugar, están a la espera de nuestro retiro —dijo Lali mirándome.

—El general dice que los militares están ansiosos por su regreso —agregó Kamala— Por nuestra parte, no hay nada que podamos hacer, la única manera de proteger a esas personas es permanecer en el lugar y ya sabemos que esa no es tu intención, entonces la otra opción es nuestra salida pero ya será con menos responsabilidad porque hemos dado el aviso pertinente y si nadie puede ayudar, tampoco podemos hacer nada —miré a Lali que ni siquiera me estaba mirando

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