CAPÍTULO DIEZ - ÓCTUPLO I

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Mihail

Los planes siempre me han servido para llevar el control de todo lo que ocurre en la vida de los que están en mi circulo pequeño, aunque vicioso, lo cual lo hace percibir muy grande por el tipo de vínculo que nos une a todos, pero también para tener el control de lo pueda ocurrir en mi vida ya que no es tan insignificante como quizás muchos puedan admitir por nacer con principios criminales instalados en todas mis originalidades, los cuales me permitieron tener una figura criminal temida mucho antes de convencerme de que era uno, pero que por esos mismos temperamentos criminales planifiqué como mantener en vigilancia las acciones que pudieran afectar a los míos por planes hechos por otras personas que se olvidaron completamente de que las decisiones tomadas en un momento pueden prevalecer perpetuas por los siglos de los siglos.

La ira que tengo no se desaparece por más que reviso mis planes hechos con base a las decisiones tomadas por familiares, algunos ya muertos, y otro mirándome fijamente y aguardándose todas las palabras que quiere decirme porque para él no hay una cosa más importante que la familia, inculcándome desde pequeño el valor de la misma para la grandeza de un hombre porque quien no sabe regir su propia familia no sabrá nunca regir su propio imperio, pero ocultándome hasta que tuviera la edad correcta para discernir que para proteger a la familia muchas veces se debe masacrar a otra, que no es inocente, pero que es la que cumple con las características necesarias, ya que de cierta forma se asemejan en maldad, para cubrir los daños que pueden arruinar por completo un legado familiar.

Soy egoísta con lo que es mío, con lo que yo trabajé para sentir propiedad sobre eso, con lo que yo mismo conseguí por mis esfuerzos y con lo que indiscutiblemente me pertenece por encima de lo que los demás puedan llegar a decir o hacer para demostrar lo contrario, pero cuando me toca ser benefactor de una familia que mucho antes de yo nacer tenía una historia cargada de secretos me vuelvo áspero de convicciones porque yo no pedí nacer, yo no pedí que me trajeran a este mundo y no pedí ser quien represente una familia que con cada decisión que tomaron en el pasado, que están tomando en el presente y que quieren tomar en el futuro me entorpezcan los planes que tengo para la familia que quiero crear al lado de la mujer, que sin yo saberlo, está relacionada a los daños más grande que han realizado los Mikhailov.

Las palabras se enredan en mi lengua porque no logro expresar lo que realmente quiero gritarle en la cara a Lev Mikhailov cuando se queda apoyado del escritorio queriendo mostrarse fuerte cuando sabe que por sus pretensiones de tener una familia unida no dudó en usar su poder como Pakhan de la Svyashchennyy Bratva para tomar decisiones sin un plan, el cual le permitiera en ese momento proteger verdaderamente a su casa y que le permitiera ahora no vedar mis planes para todos los que portamos este apellido Mikhailov «Descendientes de Mikhail, el gran emperador de Rusia».

Todo lo que quiero hacerle se queda maltratando mi cerebro porque sus revelaciones con el nacimiento de mi hija me llevaron a reestructurar todo lo que ya tenía previsto, hace justamente cuatro años, por tener en ella el medio de aplicación de mis convenios, que serían los que me desligarían plenamente de la responsabilidad que los hacia respetarme como "El gran Pakhan de la Svyashchennyy Bratva" y ahora con el título que alegóricamente porto "El gran soberano Mihail Lukalovich Mikhailov de la Dinastía sui géneris Mikhailov de facto de Rusia" para que todos hagan con sus vidas lo que les plazca quedando libres por la representación legendaria de «La gran Zarina Mikaela Mikhailova de la Dinastía sui géneris Mikhailov de jure de Rusia» para la nación rusa.

—Maldit...— gruño alzando mi puño hacia él, pero el respeto que le tengo me hace apretar tanto mi mano que los nudillos quieren romperse en mis dedos.

Nos hemos pasado la mañana en un despacho necesitando la confirmación de los elementos a cargo de la delegación de matar a Franco Martinelli, el padre de Eleora, mi... ¿Suegro? La noticia de su veredicto ha dado la vuelta al mundo, he tratado de que la endemoniada permanezca sumerja en los planes de Saymon para que no se entere por medio de los medios de comunicación lo que deseo explicarle yo mismo cuando ya lo que se asoma en el horizonte haya menguado, el último informe que tuve fue de su viaje hacia Francia y estoy en la espera de que me quiten del camino una dificultad de la que no creo estar preparado para enfrentar.

ESTUPORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora