CAPÍTULO VEINTINUEVE - INICUO IV

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Minerva

Salimos de la sala siguiendo los pasos de ella, nuestra hija se pone en pie desde que nos ve y le sonrío indicándole que tomé la decisión de continuar luchando por lo que quiero.

—Acompáñeme, niña Mikaela —dice Rebecca manteniendo el formalismo.

—¿Quieres que entremos contigo? —pregunta Mihail a su hija.

—Quiero hacerlo sola —afirma Mikaela fingiendo una sonrisa.

Las dos se desaparecen por un pasillo, me siento en un sofá de espera de los laboratorios en los que nos encontramos y la impaciencia se apodera de ambos, lo cual lleva a Mihail a hacer llamadas y a mí me traslada hacia el cuarto de análisis porque quiero estar pendiente de todo este proceso.

Abro la puerta con una pantalla que notifica "Solo personal autorizado", el pequeño cuarto de análisis está lleno de un silencio incómodo, apenas interrumpido por el murmullo de la maquinaria médica, aunque miro como Mikaela, sentada en una silla, observa con cierta aprensión como Rebecca prepara las herramientas necesarias para extraer la muestra de sangre.

— Mikaela, sé que esto puede resultar incómodo, pero necesitamos otra muestra de su sangre para llevar a cabo las pruebas necesarias —dice con profesionalismo.

— ¿Por qué necesitas más sangre? —pregunta corrosiva— ¿Qué estás buscando exactamente?

—Estamos buscando comprender mejor los componentes y factores presentes en su sangre —le dice, lo cual me relaja porque percibo que sus intenciones parecen ser adecuadas a nuestra situación—. Esto nos ayudará a crear un ambiente controlado para el proceso que estamos considerando para su madre.

— ¿Y cómo sé que puedo confiar en lo que harás con mi sangre? —pregunta mientras sonrío por la niña inteligente que tengo como hija—¿Cómo sé que no estás aprovechándote de esta situación?

— Mikaela, entiendo sus preocupaciones —dice manteniendo la compostura a pesar de la rivalidad que hay entre las dos—. Todo lo que estamos haciendo aquí está bajo un riguroso protocolo científico y ético —dice aceptando la capacidad intelectual de mi hija—. Las pruebas y el análisis de su sangre se llevarán a cabo con el único propósito de ayudar a su madre.

— Mi madre ya ha pasado por mucho —dice, lo cual me irrita los ojos por saber que sigo siendo amada por ella—. ¿Cómo puedo estar segura de que esto realmente funcionará? —cuestiona preocupada— ¿Cómo puedo confiar en que no empeorará las cosas?

—¿Por qué pregunta?

—Porque si la solución de todos los problemas de mi madre la tengo en mi sangre no me importaría darle hasta la última gota para que viva en paz —responde, lo cual aprieta mis labios por lo mala madre que he sido.

—Comprendo sus dudas, Mikaela —susurra preparándose para sacarle sangre—, pero debe entender que lo que estamos intentando aquí es un enfoque nuevo y, sí, arriesgado —dice sonriéndole de lado—. Sin embargo, he hecho investigaciones extensas y he diseñado este proceso para minimizar los riesgos así que mi objetivo es ayudar a su madre a superar la enfermedad y tener la oportunidad de tener un embarazo saludable.

—Solo quiero asegurarme de que realmente sabes lo que estás haciendo y de que esto no le causarás más daño —dice poniéndose seria.

—Sé que esto es difícil para usted, pero quiero que sepa que estoy haciendo todo lo posible para entender y mitigar cualquier riesgo potencial —afirma deslizando la aguja en su brazo—. Su madre está tomando esta decisión con conocimiento de causa y bajo supervisión médica constante.

ESTUPORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora