Condenemos nuestros insultos en el desquite de nuestras ganas
enjauladas en suspiros,
castiguemos nuestros reclamos en la revancha de nuestros deseos encerrados en jadeos y corrijamos nuestros daños en la venganza de nuestras pasiones encarceladas en gemidos.
Perdonemos nuestras mentiras, aunque nos falte el amor,
porque si desaparece, nos invitamos a avivarlo haciendo
el amor, esclavizándonos en orgasmos.
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ESTUPOR
AcciónLibro 3. Sensaciones que matan. Lo que comenzó como un juego de sensaciones peligrosas se ha convertido en una guerra implacable por la redención. Eleora y Mihail, unidos por un amor que los ha salvado y destruido, se enfrentan a su prueba definitiv...
