Eleora
Cuando se tiene claro lo que se debe hacer para conseguir un objetivo no se necesita de un plan ideado con antelación, ya que los eventos que se presentan durante su ejecución pueden afectar considerablemente a la conquista de este, si bien mis justificaciones acerca de mi improvisación intuitiva desde que era una niña me las he guardado para que no existan en mi mente porque reconocía que estaba enjaulada, pero no quería ser presa de mis deseos, aunque no podía ser esclava de mi mente, por ello, ahora mis pensamientos quedan excluidos a mi razonamiento porque no debo seguir siendo cautiva de mis ganas de libertad.
Aun cuando dejo detrás a un hombre que me hace tener un desafío mental cuando lo tengo delante, temo a sus ojos y a sus labios, padeciendo una incertidumbre porque quiero encontrarle explicación a su vida en la mía, pese a que, ahora me dirijo a un nuevo duelo con todo lo que ahora lucha en mi memoria, la cual es la que me pide a gritos que nos salve.
Fue ese grito que me movió a Moscú traicionando todo lo que me había impuesto hacer para continuar una vida en la que él ya no estuviera, aunque en las contiendas de amor del corazón el cerebro siempre saldrá perdedor por eso viajé de madrugada porque yo siempre perderé contra Mihail Mikhailov.
Aunque en esa derrota no pude satisfacerme de ese vencimiento de amor porque me encontré con la presencia de una mujer en mi hogar que me hundió más a la desgracia que quería darle conformidad para que mi esposo, mi hija y yo pudiéramos tener un reencuentro para concretar oficialmente que éramos una familia de tres que se perdonaría todo lo sucedido en el pasado para empezar a consolidar unidos nuestro futuro.
Tuve que razonar lo que estaba sucediendo porque con una niña de cuatro años haciendo acusaciones en las que mis preguntas omitidas iban a ser respondidas por Rebecca Martinelli tenía que terminar con el ambiente opresor que me estaba rindiendo a la postura llameante del padre de mi hija.
Era como si se estaba debatiendo entre aclarar lo que estaba pasando, mantener la incertidumbre en espera de una recriminación resentida por descubrirlos en ese aspecto sospecho o aceptar que me engañó en nuestra casa, pese a que su mirada libertina me reprendió por mi tolerancia a la idea de que él me fue infiel.
No pude controlar la braveza de mi hija poniendo en una posición muy desagradable a la italiana, pero logré apartar a la mujer hacia una de las habitaciones dominándome las ganas de romperle la cara por su mera presencia en mi hogar.
Darle conformidad a su visita sospechosa me permitió saber qué hacía a esas horas en mi casa; el proyecto Oxyuranus ahora le pertenece al gobierno ruso, fue su última confesión para justificar su intranquilidad, pero atendí sus murmuraciones de lo que ha estado haciendo, las cuales son las que ahora me trasladan a una ciudad en Rusia porque un proyecto de esa dimensión ahora pertenece a un territorio que todos recelan por su extensión de dominio mundial.
En Sudáfrica trabajé en mis propósitos para ese proyecto porque mi padre me lo había encomendado para que empezara a darle consistencia a mis legiones de marciales en Andrómeda, si bien, enterarme de que una mujer capacitada como Rebecca Martinelli está expandiendo las características generales en una expansión de cualidades especificas solicitadas por el Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia me forma muchas confusiones.
Además de que acompañadas de desconciertos personales me suplica que me aleje de las dos personas que significan un antes y después de todas las adversidades que he pasado en toda mi vida descomponiendo completamente la idea de vivir en una familia.
Es esa idea la que ahora me hace tomar la mano de mi hija porque su padre y yo pudimos darle algo que llevaba deseando hace mucho tiempo; viajamos a siete lugares que nos recordaron que las maravillas de nuestras vidas se encontraran siempre en nosotros porque nos conquistamos cuando nos tenemos cerca.
ESTÁS LEYENDO
ESTUPOR
ActionLibro 3. Sensaciones que matan. Lo que comenzó como un juego de sensaciones peligrosas se ha convertido en una guerra implacable por la redención. Eleora y Mihail, unidos por un amor que los ha salvado y destruido, se enfrentan a su prueba definitiv...
