Mihail
La llegada a Las Vegas, el epicentro de nuestro imperio criminal, es un espectáculo en tiempo presente por todos los cambios realizados en esta ciudad que me representa en muchos sentidos. A mi lado, Eleora Martinelli, y nuestra hija Mikaela Mikhailova, caminamos hacia el automóvil que espera por nosotros.
Nuestros ojos quedan suspendidos en lo que vemos por las ventanillas por las brillantes luces de la ciudad del pecado, exactamente por eso último, esta ciudad me representa. Las miradas imperturbables de Eleora reflejan la confianza que tiene en nuestros planes, y la presencia de Mikaela resalta la imagen de un linaje que desafía los límites establecidos.
Las luces centelleantes de Las Vegas nos reciben, trayendo a mi mente las memorias de momentos que no quiero olvidar nunca, ya que se convierten en los aguijones que me confirman que estamos listos para terminar con lo que empezamos.
Mi mandíbula se endurece porque mucho tiempo tuvo que pasar para que Las Vegas se convirtiera oficialmente en el núcleo mundial de nuestras operaciones criminales, nuestra visita se transforma en la acción necesaria para desencadenar eventos ilícitos meticulosamente diseñados para mostrar al mundo que aquellos que no se acepten nuestro poder por las buenas lo harán a las malas.
La demanda de Z. Zissi al chofer nos hace recorrer los bulliciosos bulevares, mostrándome cada rincón como una pieza estratégica en nuestro tablero de juego. La ciudad vibra con la promesa de poder, y nosotros, los Mikhailov, estamos aquí para reclamar nuestro lugar en la cúspide del infierno.
Nuestro retorno a Las Vegas marca el comienzo de una nueva era, donde demostraremos que nadie puede resistirse a la fuerza irresistible de nuestra dominación.
—Tengo sueño —susurra mi esposa.
—Vamos a casa —demando para darle a mi mujer lo que quiere.
La llegada a nuestra mansión en el centro de Las Vegas no pasa desapercibida para quienes cuidan de ella. La apertura de grandes puertas metálicas nos encamina a una carretera en pendiente hacia la más grande de todas las mansiones, destacándose por su extenso terreno.
La entrada, flanqueada por pilares imponentes, sugiere la opulencia que aguarda en su interior. La fachada, iluminada estratégicamente, revela cada detalle de una arquitectura que refleja nuestra inmensa fortuna.
—Hermosa —susurra mi esposa a mi lado mirando por la ventanilla.
Los alrededores, cuidados con esmero, son testigos de nuestra abundancia. Jardines bien cuidados y extensiones de terreno impecables anuncian que esta mansión es el foco de la opulencia en Las Vegas.
Cada parte de la propiedad respira riqueza, desde las columnas ornamentadas hasta las esculturas en los jardines. La residencia, con sus amplios ventanales y detalles lujosos, no es solo una morada, sino un símbolo de nuestro estatus en la cumbre de la sociedad.
—El poder ruso —murmura mi hija mirando todo cuando salimos del vehículo—, fusionado con la pasión italiana —continúa alzando su cabeza para entrar por la gran puerta de madera que se abre para nosotros.
Beso la cabeza de mi esposa cuando se sorprende de lo descubierto de nuestra hija, ya que, desde el exterior, las columnas majestuosas y la entrada fortificada reflejan la imponente presencia de mi ascendencia rusa como su ascendencia italiana.
Al entrar agarrando las manos de mi esposa y mi hija, la grandeza de los salones y la majestuosidad de los espacios se rinden a nuestra superioridad, confirmando que esta no es solo una casa, sino un palacio que proyecta nuestra influencia y poder en el mundo. Todo está diseñado para reflejar nuestra autoridad, se convierte en el centro de atención para quienes tienen la fortuna de llegar a la ciudad del pecado.
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ESTUPOR
ActionLibro 3. Sensaciones que matan. Lo que comenzó como un juego de sensaciones peligrosas se ha convertido en una guerra implacable por la redención. Eleora y Mihail, unidos por un amor que los ha salvado y destruido, se enfrentan a su prueba definitiv...
