Mihail
En la cúspide de mi existencia un encuentro trascendental alteró el curso de mis convicciones e iluminó un sendero inexplorado en mi interior. En este arduo viaje hacia el poder absoluto descubrí que no estoy solo, puesto que la vida me ha llevado a encontrar a una mujer excepcional capaz de emparejarse con mi mente brillante y de trascender mis expectativas más profundas.
Ella, la mujer de la tiara roja, con su temple indomable y la sagacidad de una estratega infatigable, ha demostrado ser una fuerza equiparable a la mía. Cada paso que ha dado hacia la cima ha sido forjado con su ingenio de atrevimiento, insolencia y calentura, sin ninguna interferencia de mi parte, ya que me dedique a ponerle trabas a su camino para que pudiera caminar por el mio conmigo de la mano.
«Su independencia, en lugar de disuadirme, ha sido la raíz de mi devoción hacia ella»
Admiro ahora sus ojos llenos de lágrimas con una sonrisa temblorosa en mis labios, acuno su cara en mis manos para atraerla a mis labios y seco sus mejillas sintiendo como dentro de mí la leña se abrasa para mantener vivo el fuego que siempre ha ardido por ella.
—Te amo —me dice tomando mis mejillas con sus manos en tanto que me deleito en observar su rostro, uno que he visto muchas veces, pero que ahora lo contemplo radiante por darle a ella lo que ha esperado recibir de mi hace mucho tiempo.
La cargo sobre mis brazos para llevarla hacia la cama en la que me aferro a su cuerpo en penetraciones sagaces en las que tiemblo por largos minutos porque tengo un vicio incurable de ella, sorbo su piel hasta saciar la sed de mis labios, clava sus uñas en mis brazos sosteniéndome la mirada cuando Secrets de One Republic empieza a sonar en el planetario y teniéndola unida a mi le cuento mis secretos en cada una de las embestidas que la sacude debajo de mi cuerpo.
—No más mentiras —gime tirando de mi cabello para acercarme a su boca.
—No más engaños —digo besándola.
Me separo de sus labios para mirarla a los ojos, dejo mi codo apoyado a la cama y me decido a mirar su rostro en tanto que acaricio su cabello. No decimos nada, nuestras carnes están unidas por el calor y néctares que desbordamos en nuestra, pero puedo decir que todo nuestro ser se encuentra unido en este momento.
Pareciera que estoy narcotizado cuando sonrío porque estoy completamente enamorado de ella, no de su físico, más bien de los sentimientos que nacen en mí, ya que los latidos de mi corazón se revolucionan, las neuronas de mi cerebro alborotan y los vellos de mi cuerpo se sublevan con la simplicidad de saber que existe un ser como ella, pero sobretodo con saber que es mia porque la posesión no se trata solo de observar, sino de sentir y yo a ella la siento en todas las partes de la que está hecho mi ser.
—¿En qué piensas? —me dice frunciendo sus cejas.
—En todo —digo acariciando sus cejas espesas—. ¿Qué piensas tú?
—¿Te interesan mis pensamientos?
—Siempre me han importado —expreso mirando sus labios.
—Estoy pensando en la ocasión en la que me dijiste que era tu galaxia favorita —dice tímida mordiéndose los labios—, en ese momento no creí que existiera un lugar como este en el que pudieras admirar de cerca el universo con el que comparabas cada parte de mi cuerpo, pero ahora, ahora que me tienes aquí, completamente desnuda, entre tus brazos y rodeada de todo lo que te hace sentir vivo me siento una simple estrella fugaz en tu vida.
—¿Una estrella fugaz?
—Una estrella fugaz a la que le pediste un deseo...
—¿Qué crees que te pedí de ser cierto lo que dices? —pregunto interesándome en lo que pasa por su mente.
ESTÁS LEYENDO
ESTUPOR
AksiLibro 3. Sensaciones que matan. Lo que comenzó como un juego de sensaciones peligrosas se ha convertido en una guerra implacable por la redención. Eleora y Mihail, unidos por un amor que los ha salvado y destruido, se enfrentan a su prueba definitiv...
