CAPÍTULO TREINTA Y TRES- ARCADIA III

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Mihail

Los reclamos se quedan olvidados cuando debo asistir a una cena, la felicidad que siento me deja dopado, lo cual me pone de frente con las personas que con su capacidad para acceder a información confidencial y controlar sistemas de vigilancia, comienza a extorsionar y chantajear a importantes figuras políticas y empresariales para obtener beneficios para su imperio criminal.

Pese a esto, noto como una mujer se retira un abrigo de sus hombros, para reunirse en un palco privado, ya que, al mismo tiempo, Eleora Martinelli, utiliza su inteligencia, para implementar tácticas de extorsión y chantaje a figuras poderosas, una vez más, manteniéndose encubierta para que no sospeche que está compitiendo conmigo en estas operaciones.

El retorno a casa me pone delante de la mujer que me domina todas las voluntades, con caricias ardientes devoro su piel hasta saciar las ganas que tenía acumuladas, pero que nacen nuevas, las cuales reprimo cuando una llamada me alerta de que Vilhelm Berzina tiene a su disposición 104 países, pero mantengo la calma porque su prisa no es motivo para correr.

Ceno junto a mi hija y mi sobrino, escucho sus ideas de negocios, ya que ella sigue con la idea de mudarse a México, entiendo sus razones para hacerlo, pero su negocio más importante es el de diamantes de laboratorios, una industria que nunca intervendré porque es la primera creación de Mikaela Mikhailova.

—Quiero ir a Rusia —me informa el joven—. Tengo que ver a...

—Tu padre —termino por él.

—Yo también quiero ir a ver a mi papá Damon — escucho que dice mi hija, en un tono de voz que no logro identificar, ya que mi mirada se queda suspendida en la manera que corta un filete en su plato.

—No es tu papá —aclaro queriendo acabar con la poca vida que queda en el cuerpo de ese hombre.

—Estoy bromeando, padre —dice cambiando rápidamente de actitud—. Me retiro a mis aposentos —afirma levantándose con una expresión que crea una guerra en mi interior.

Sigo sus pasos, ella se percata que lo hago, pero no me detiene cuando entro a su habitación. Se sienta en un diván frente a su cama, se retira las gafas y me observa mientras busco Las Matrioska que le regalé.

—Cuatro —digo mirando las muñecas que ha ocultado en el interior de la más grande—. ¿Por qué cuatro? —cuestiono mirándola.

—Solo quiero jugar, padre —afirma mirándome de una manera que eriza mi piel.

—No, esto no es un juego, así que contrólate y no pases de tres —le digo retirando una muñeca.

—¿Qué hago cuando no pueda controlarme? —me pregunta en un tono incisivo.

—Pégate un tiro —le digo, lo cual me revela una expresión facial diferente a todas las que he visto en ella—. No quiero volver a verte —afirmo caminando hacia la puerta—, menos cerca de tu madre y de tu hermano — advierto preparándome para salir.

—Hablas de Ivan Martinelli, ¿cierto?

—Dijiste que Damon Martinelli era tu padre, así que supongo que su hijo es tu hermano —comento cerrando la puerta.

Me acuesto al lado de mi esposa, pero no puedo dormir, ya que paso la noche pensando en mi hija. La mañana me recibe trasladándome a una torre, en la que, con sus habilidades tecnológicas avanzadas, me sumerjo en la ciberdelincuencia, realizando ataques cibernéticos y robando información valiosa para mi beneficio.

Puedo hacerlo desde mi imperio, pero quiero crear el historial criminal que necesito para mi mafia mundial, pese a que, me frustro cuando mis pantallas empiezan a parpadear, debido a que mi mujer, a través de Andrómeda, también se adentra en la ciberdelincuencia.

ESTUPORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora