Mihail
La seguridad de obtener los resultados esperados de las decisiones que se toman es incierta porque pocas cosas son seguras en la vida ya que a lo largo de todos los años de crecimiento personal se van adquiriendo nuevas convicciones que se convierten en el perfecto génesis de creación como ser humano absoluto de su propia naturaleza lo cual permite seguir decidiendo que es lo más conveniente en situaciones específicas según nuestras ambiciones que están priorizadas de acuerdo a las experiencias anteriores en situaciones sugestivas, pero eso no garantiza que se obtendrá lo que se espera puesto que ni la magnitud de nuestro universo es capaz de aportar la seguridad de conseguir exactamente lo que se espera en cada sentencia.
Aunque existen dos grandes vicisitudes que son las más seguras en el mundo tangible sobretodo lo innegable; que mordazmente son intangibles, aunque apreciables, perceptibles y admirables en un momento significativo debido a que se trata de la concepción natural del ser humano en su muerte y en su perdón.
La muerte siempre será lo más seguro de la vida porque diariamente se lucha una guerra cautelosa que nos pone en una encrucijada histórica personal de la que nadie sale ileso porque es una seguridad que tarde o temprano hay que soportar.
Así mismo existe otra seguridad que muchos practican falsamente porque desconocen totalmente la grandeza que trae consigo esa acción que después del tiempo sería lo más valioso en la vida porque el perdón no libera a quienes ofenden, sino que libra a quienes lo otorgan transformándose en el mejor regalo que una persona puede regalarse librándose de sus propias cadenas porque incluso sintiendo algún atisbo de resentimiento hacia otra persona es un agrado que no todos son dignos de merecer.
Por eso acostumbro a apreciar la muerte de una manera distinta a como la aprecian los demás porque mientras otros ven la muerte como pérdida yo la contemplo como ganancia ya que quien muere obtuvo seguridad en su vida como también les entrego la seguridad de mi perdón a mis enemigos puesto que no hay una cosa que deteste más un adversario que le perdonen sus actos malignos porque saben muy bien el valor de esa acción que expande la fortaleza de su contrario.
Es por esto que muchos usan el arma de la mortandad fingiendo que mueren, ocultando su vida detrás de esa seguridad indudable, viviendo con otra identidad y enterrando en algún sepulcro su vida llena de acciones que lo incriminan en sus actos porque quién está muerto no tiene juicio, no tiene culpa y no tiene deuda que deba responder ya que la seguridad de su muerte es el pago por excelencia de todas sus culpas.
Siendo esta realidad maquiavélica a la que los cobardes se aferran para pagar sus delitos creyendo en ella más que en cualquier otra cosa en el mundo, aunque en esta ocasión yo también me aferro a esa realidad incuestionable porque hay situaciones en las que adherir la seguridad de muerte en nuestro ser es la única forma de tener en pos de sumisión a los traicioneros que se encuentran acechando, los rivales que encuentran festejando y los adversarios que se encuentran maquinando porque la muerte representa descanso, paz y serenidad, pero también representa desconcierto, desorden y desastres.
Aunque cuando en medio del desconcierto se toma decisiones en serenidad se obtienen resultados tan seguros que parecen que forman parte de una obra milagrosa la cual sorprende a los opresores porque nadie se esperaba que fuera tan cierta como la posibilidad creada mucho antes de ser concebida, trayendo detrás la torrencial ola de perdón para crear de esa forma la situación idónea donde tanto los culpables como a los inocentes estarán encerrados en un mismo estado de consternación.
Aprieto el celular en mi mano escuchando los detalles que me ofrece Dominika para argumentar una posibilidad creada justamente para que fuera desconcertante porque como aprecié mi tablero de juego ratificando que todas mis fichas estaban dónde tienen que estar y añorando mis torres incondicionales de las que hace solo horas confirmé la perdida de una, mis peones predilectos se encuentran en sus posiciones en una última orden de quién fue por muchos años su rey.
ESTÁS LEYENDO
ESTUPOR
AçãoLibro 3. Sensaciones que matan. Lo que comenzó como un juego de sensaciones peligrosas se ha convertido en una guerra implacable por la redención. Eleora y Mihail, unidos por un amor que los ha salvado y destruido, se enfrentan a su prueba definitiv...
