( Editado)
Adriano De Fabbri
Estamos sentados en la mesa de mi casa. Mamá nos había reunido aquí a todos. Espero que tenga una buena razón para que gaste mi tiempo en esta estupidez como está.
- Hijos, tenemos que hablar sobre una cosa muy importante- dice mientras se sienta y Ámbar, nuestra cocinera, deja el último plato en la mesa.
- espero que tengas una buena razón para que esté aquí-digo fríamente y juego con los anillos entre mis dedos para calmar el enfado.
-es muy importante tener un plan para esta familia, el tema principal aquí eres tú, Adriano. - hago un largo suspiro. Me estoy hartando de esto.
Soy un hombre de poca paciencia y eso los saben todos. Mi palabra se hace al pie de la letra y el que se atreva a desobedecer verá las consecuencias. No tengo tiempo para seguir órdenes de los demos, soy yo quien da la orden y los demos actúan.
Que muchos ya conocieron las consecuencias ...
- Lo que tengas que decir, dilo de una vez, acaba con esto de una vez- miro como mi padre me mira para después hablar.
- Eres el único que no ha sentado cabeza en esta casa, sabemos perfectamente que eres el Rey de la mafia italiana, para eso tienes que asegurar el puesto con una mujer e hijos, no estamos aquí para estupideces, tienes enemigos que quieren tu cabeza colgada en sus paredes. - habla duro y firme. Como siempre es un hombre que no se anda con rodeos. Lo que tenga que decir lo dice. Ese fue el cliché que herede de él.
Desde hace unas semanas mi madre quiere que me case que asegure el puesto. Esto de la mafia no es un juego para ellos, pero creo que se olvidan de quien soy.
Después de las reglas de la mafia:
Aquel rey de la mafia italiana que tenga un heredero para esta. Será nombrado BOSS.
- Soy el rey de la mafia italiana, por lo cual tengo a todas las otras mafias como aliados. No entiendo dónde está el peligro. Puedo entender que hay traidores en la vida, pero no creo que alguien se atreva a desafiarme- veo como mi madre suspira - si no tienen nada más que decir - digo levantándome- me voy a mi oficina y no quiero que me molesten.- salgo del salón y empiezo a caminar por los pasillos. Todos bajan la cabeza a cada paso que doy, pero solo me encargo de entrar y cerrar con un portazo.
Porque todos quieren que me case y tenga hijos. ¿Qué ganaría con eso? Seré el mismo. Nadie me cambiará.
Me adentro en mi oficina donde veo a Nathalie sentada en mi silla. No me gusta que toquen mis cosas y mucho menos compartirlas.
-Que haces aquí- me acerco a mi silla y cojo su brazo para alzarla rápidamente de mi silla - sabes perfectamente que nadie puede entrar aquí y mucho menos tú. Recuerda que porque estés protegida por mi mafia no te vuelve una persona especial-la muevo hacia un lado para que se mueva de mi camino. Frustrado por su presencia me siento y enciendo el ordenador viendo la última mercancía entra en los países que elegí.
-Porque no quieres facilitar las cosas Adriano? - veo donde quiere llegar todo esto, pero solo sigo con lo mío intentado no acabar con todos.-nos conocemos desde hace años, tenemos confianza, sé todo sobre la mafia y todo lo que conviene estar en ella, en total estoy lista y preparada para estar a tu lado.-me masajeo la frente porque juro que su presencia hará que le dé un tiro.
Conozco a Nathalie desde que me adentre en todo esto, no puede decir que es mala en el mundo de la mafia, pero quiero a una mujer diferente a ella. Nathalie sería capaz de acostarse con cualquier hombre solo por un par de billetes, es igual que su padre y madre, tampoco es una mujer que no dependa de un hombre, al contrario, quiere siempre ser el capricho de uno. En caso de que yo muera, ella sería capaz de abandonar a sus hijos con solo una sola noche con otro hombre. Si no la mato yo por eso, lo harán mis aliados y familia.
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El Rey y su Medicina
RomanceBianca de Santis una de las mejores cirujanas del mundo busca a saber la verdad sobre su familia y su pasado. Adriano Fabbri uno de los asesinos a sangre fría , también llamado y respetado como el "rey ". El es el Boss de la mafia italiana , ningu...
