Capitulo 32

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Adriano de Fabbri.

Ella se lo piensa, parece pensar  bien la respuesta a la pregunta. No tengo ni la menor idea de que le hizo pensar eso.

- Adriano,no es nada malo, es la verdad , no te conozco denada , no sé nada sobre ti. - parece decepcionada, su voz es calmada, su intención no es pelear y lo noté.

Me quedo callado. Pero mi gente me oirá esta misma noche. No estaré tranquilo hasta que ella tenga confianza en mi. No la dejare ir así. No puedo.

Ella nota que no respondo. Así que toma el maletín y se empieza a ir. Me duele saber que olvide algo tan importa te, pero la puta mierda es que no sé hablar sobre mi y mis sentimientos, lo único que sé es tomar una es un arma y disparar sin palabras, mandar ordenes sin parar. Soy una persona que no le gusta hablar de mi, ni nada que me rodea.

No se que hacer , quiero volver a besarla como antes, hacerla sonrojar y mimarla como lo hice en Japón. Pero por lo que parece eso se quedará ahí.

Me acuesto sobre la cama, pensando en ella y su hermosa sonrisa.

Me estás volviendo loco doctora. Pero no te dejare ir. No te le mereces.

****

Bajamos del jet, ella está esperando en el coche con mi gente gente. Hablo con el capitán sobre algunas cosas antes de ir con ella. Durante lo que quedó de vuelo intenté dormir, pensé el lo que paso esa mañana , hay algo imposible, una malditas pregunta rueda en mi cabeza, que le hizo dudar de mi? Porque tuvo esa pregunta esa misma mañana ? Hay algo que no me cuadra, algo se me está escapando, pero esto no se quedará así.

Subo al coche, ella tiene la manta que le puse, esta acostada, es de noche y hace frío, solo lleva un vestido. Durante todo el camino está callada, solo mira su ventana y de vez en cuando se remueve.

- que pasará ahora ? - su voz me sorprende, resuena en el gran silencio que hay en el coche.Pero se escucha delicada como siempre. Me gusta que su voz sea tan calmada, que no pelea por algo tan estupido.

- A que te refieres ? - respondo.

- Que pasara ahora en la Mafia , debo de hacer como si nada hubiera pasado?- se gira a verme.

- No, continuarás tu vida cómo lo hiciste   al principio, antes de aceptar- me mira a los ojos, se queda en silencio, una vez más. Estoy odiando no oírla hablar como lo hacía antes.

Mataré al carbón que hizo esto.

El coche sigue avanzando cada vez más cerca de su casa, donde todo acabará. Ahí le espera Alex.

Llegamos

Me bajo primero, mi brazo esta vendado así que intento no hacer mucho esfuerzo con la mano libre. Le abro  la puerta. Nos miramos, ella sabe lo que toca, pero ninguno de los dos dice nada solo nos miramos a los ojos.

Sin querer dar el paso.

No puedo aguantar más, ahora no hay una razón para poder retenerla en la misma casa que la mía. Me acerco a ella, ella no parece echarse para atrás así que sigo, cuando nuestros labios están a segundos de juntarse escuchamos un grito, mejor dicho alguien gritado su nombre. Los dos miramos hacia el lugar donde provienen los gritos. Pero no reconozco a la persona.

Ella si.

Una gran sonrisa sale de sus labios, no parece creérselo, se tapa la boca avanzando hacia el hombre. Yo solo me quedo en mi lugar sin saber quien es el cabron que nos interrumpió.

Los dos se acercan, hasta que se dan un abrazo donde casi caen al suelo. Por los gritos del hombre la familia de Santis sale de la casa , pero se quedan con una sonrisa en la puerta observando le escena.

El Rey y su MedicinaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora