Capitulo 80

12.2K 567 86
                                        




Bianca de Santis.

Veo su cara, aún sigue inconsciente.

Aún no sé qué pensar, todo es mucho para mi mente, todo paso así de repente que es muy difícil de creer.

Cuando bajamos de los coches con el Italiano en los brazos de sus guardias, todo era un caos, éramos muchos en un lugar tan pequeño que acabe agobiándome más de lo que ya estaba. Max me explico que estábamos en la casa de una pareja muy cercana a la familia de fabbri, lo había hecho para así poder programar y descansar a la vez el día que volvamos a Italia, ya que aún seguimos en Alemania.

Recuerdo como toque la puerta, como una loca mientras gritaba para que se dieran prisa, bajo el agobio, entramos después de que la pareja de unos 60 años nos abrió la puerta, se llevaron un gran susto, y aunque Max les explico lo que pasaba al instante, ellos se veían demasiado preocupados.

Los guardias no se andaban con rodeos, así que subieron rápidamente a la habitación que ellos nos habían asignado, que donde estoy ahora viendo el italiano dormir. Lo revisé y efectivamente fue el exceso de trabajo y estrés, tampoco lo ayudo tener una herida gravemente infectada en el brazo. No pude trabajar en las mejores condiciones, los guardias se negaron a salir de la habitación, así que estaba con 50 hombres viéndome fijamente.

No sé si es suerte, pero la familia cargaba con todo lo que necesitaba para poder ver si se trataba de fiebre alta. Max me dijo que era algo normal cuando son cercanos a la mafia, dice que ellos saben que corren peligro, así que toman precauciones.

Escucho las agujas del reloj sonar, pero mis ojos y mi mente luchan contra él sueno para quedarme al lado del italiano.

Ahora mismo debe de detener una semana de reposo, sin estrés ni movimientos bruscos.

Lo tapo con la manta para que no pase frío, su piel se ve realmente pálida, las ojeras aún siguen ahí bien presenten. Está haciendo un frío horrible en esta casa, así que añado otra manta más. La vela nos ayuda a iluminar la habitación, no es que no haya luz, sí que la hay, pero siento que si la enciendo levantare a toda la casa.

El viento golpea fuertemente la ventana.

Hay italiano, algún día seremos felices, sin ser dañados de esta forma? Algún día podré volver a sentir el amor que me transmites, la paz que creas en mi alma, o seremos destinados en sentir el dolor que los demás crean en nosotros.

Vuelvo a la realidad cuando Adriano mueve su brazo bruscamente, si no sería por la vía que está conectada en su brazo, no me preocuparía, pero se hará daña si intenta darse la vuelta. Detengo su brazo delicadamente, por lo menos sé que está descansado, que está durmiendo. Deposito su brazo de nuevo encima de la cama, pero esta vez no suelto su mano.

Acaricio su mano tatuada, su piel suave que una vez sentí a mi lado. Me siento en la cama cerca de él, los dolores cada vez me están matando, siento como si tuviera un nudo en la parte baja de la barriga, y es algo, increíblemente doloroso.

Lo veo de más cerca, este hombre tiene una belleza que enamoraría a cualquier mujer, su barba está bien colocada, su cabello en este momento está en todos los sentidos posibles, pero eso solo hace que se vea más sexy de lo que es.

-Señorita- la mujer que nos acudió en la casa entra a medias en la habitación – lo siento por molestar, pero vi que aún está despierta, debería de comer algo, la cena estuvo lista desde hace horas, pero la calenté para ustedes- me levanto alejándome de Adriano.

-Muchas gracias, de verdad perdoné las molestias- me acerco a ella- lo sentimos por causar todo este daño, no sabría como pagarle después todo esto-

El Rey y su MedicinaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora