Bianca de Santis.
Todo explota a nuestro alrededor con balazos que nos explotan los oídos. Iker me tira al suelo junto a él, nada cesa, todo explota, se rompe en pedazos. El miedo circula por mis venas, pero la idea de perder a iker lo esconde, mis impulsos toman el control de mi cuerpo esta vez, no me lo pensaré, haré lo que mi corazón dice, iker no morirá.
Seguimos en el suelo, las ventas están hechas pedazos, nada queda en su lugar.
Me quito de entre los brazos de Iker, aun en el suelo, intento buscar el causante de esto, pero esto parece una pesadilla, no veo absolutamente a nadie. Él tira de mi brazo y me obliga a quedarme detrás de él, escondidos en el sofá.
¡-te dije que no te muevas! Quédate detrás de mí Bianca-grita porque si habla bajito, no podría escucharle, no despega su mirada de algún lugar, como si buscara la misma persona que yo.
¡-no me quedaré de brazos cruzados! Si tengo que hacer algo lo haré!-
-Está bien, está bien, no te detendré, pero no pongas tu vida en riesgo, eso es lo peor que podría pasar, ahora, solo espera mis órdenes si?- calma la situación, entre susurros se escuchan grandes balazos.
Las balas no dejan de romper cosas, son tantas que no solo se concentran en un lugar, sino en todo el salón, cada vez con más frecuencia. El arma entre mis manos esta pesada, con las heridas no puedo agarrarla correctamente, tampoco sé cómo se hace, pero el miedo hace todo lo posible para que sea eficaz utilizándola.
De un momento al otro las balas cesan, todo queda en silencio, nada se oye, solo los vidrios de cristal caer al suelo. Sé que nada de esto se acabó, que no han parado, lo sé porque el hombre a mi lado traga duro.
¿-Que está pasando Iker?- susurro lo más bajo posible.
¿-Nada, ahora- se gira a verme- Lo que haremos ahora es muy peligroso si? Pero el quién no arriesga no gana, tenemos que escapar de aquí, tenemos que salir antes de que ellos lleguen a por nosotros, por favor solo quédate a mi lado, no intentes nada nena, no es el momento de perderte.-
No quiero perderle, así que solo asiento sin llevarle la contraria, pero tampoco me quedaré con las manos en los bolsillos, si tengo que hacer algo para impedir que nos dañen lo haré.
Oigo su suspiro, para después volver su mirada hacia mí y asentir con miedo. No se lo piensa dos veces y se pone de pie rápidamente, sus manos no bajan el arma en ella, la mantiene recta hacia todos los lados de la casa, especialmente la puerta y ventana.
Hago lo mismo que él, subo el arma, a veces en los lugares contrarios a él, para protegerle la espada y así evitar sorpresas, me mantengo a solo dos pasos de él, mis sentidos están activos en cualquier momento, cualquier ruido nos alarma.
No me alejo de el, me concentro en encontrar al enemigo, mis manos tiemblan encima del arma, con un dolor escaso por el toque contra mis heridas, no permito que nada se me pase.
Me concentro en caminar recta como el lo hace, pero un ruido hace que mi mundo se detenga.
- Fuisteis cazados por el cazador-
Mi cuerpo se gira de inmediato al oír una tercera voz.
Me quedo congelada, una tercera persona apunta con un arma al ruso, el no se mueve, solo me mira con tranquilidad.
-Ni se te ocurra moverte niñata- toma de cuello al ruso, el no se mueve, solo se deja apuntar con un arma-
No bajo mi arma, no lo pienso, le apuntó sin miedo ninguno, mis manos tiemblan, pero solo veo sus ojos en la oscuridad.
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El Rey y su Medicina
RomanceBianca de Santis una de las mejores cirujanas del mundo busca a saber la verdad sobre su familia y su pasado. Adriano Fabbri uno de los asesinos a sangre fría , también llamado y respetado como el "rey ". El es el Boss de la mafia italiana , ningu...
