Una chica extraña
En clase
Maestro:
—Muy bien, chicos, ya se pueden ir. Por favor, hagan la clase. Les estaré asignando un trabajo práctico, oral y escrito, en grupo. Mañana los estaré escogiendo, eso es todo, así que se pueden ir preparando. Ya cuando se acabe este semestre ya no les tocará teoría, sino práctica. Pasen feliz resto del día —decía el profesor mientras todos recogían sus pertenencias.
Lo único que pensé fue: GRACIAS DIOS, ya me quería ir. Me dolían mucho los ojos, los sentía pesados y me ardían un poco. Supongo que es porque he llorado mucho.
Maestro:
—Señorita Smitt, recuerde su trabajo práctico mañana. Como usted se transfirió a mitad de semestre, y se nota que aún no me conoce, se lo haré cómodo: escoja un compañero para que la ayude. Eso sí, tiene que tener 35 páginas, y además, todo lo quiero para mañana antes de las 06:00 p.m.
—S-sí, maestro...
¡Nooo! ¿Y ahora qué hago? Hoy hay culto, noche de campaña... Ni modo, saldré un poco más temprano y ya... No tendré tiempo de hacerlo todo. Bueno, que sea lo que Dios quiera... La única persona que podría pedir ayuda es a Williams, pero me da vergüenza pedírselo. Además, no me siento muy bien emocionalmente.
—Toma esto, límpiate un poco la cara. Te ves muy cansada, tienes los ojos rojos y muy hinchados. Si te sentías triste, o no estabas de ánimo, solo tenías que faltar y explicarle al profesor después. Así no tendrías que hacer este trabajo. Más tarde escríbeme, así te digo todo lo que dijo el profesor —dijo Williams con un tono de voz serio y desinteresado, mientras me daba un pañuelo para el rostro y luego se fue con un suspiro.
(Aquí narra Williams)
Aún recuerdo la primera vez que la vi. No sé por qué, pero realmente me hizo sentir incómodo esta chica, hasta el punto de casi hacerme enojar. Ella es rara.
Una chica de estatura un poco baja, con un cabello castaño, rizado, hermoso y largo. Unos ojos grises, grandes y hermosos. Era hermosa.
Su tono de piel, casi del color del ámbar. Su piel se veía muy linda, suave y saludable... Pero, ¿de qué te vale ser linda si no demuestras cómo eres en realidad?
Cuando esa chica... Clara, se le acercó, se notó en su expresión. Aunque parecía feliz de verla, sus ojos decían otra cosa.
Sus ojos siempre revelan la verdad, y hasta ahora sigue siendo así.
Ahora mismo es como si no estuviera. Algo pasó, pero no sé qué es.
Tiene los ojos rojos e hinchados. Al parecer, lloró mucho...
Pero aun así puede sonreír, como si nada hubiera pasado.
Ni siquiera yo mismo sé por qué me ofrecí a ayudarla.
Solo... suspira fue un impulso.
—Pensaba Williams mientras caminaba por el pasillo de la universidad.
En casa
(Narra Rous)
—¡Naná, ya llegué!
—Estoy hablando por teléfono, ahora subo.
—¡Okey! —le dije, mientras subía las escaleras.
Escuchaba a mi abuela reír muy cómodamente.
Cuando entré al baño, noté cómo estaban mis ojos. Aún me sentía un poco mal, pero lo que hice fue bañarme rápidamente, así descansaba un poco y luego iba para la iglesia.
Dios... ¿por qué me siento así?
¿Qué puedo hacer?
¿Me siento muy mal?
¡Mi corazón me duele mucho!
Ya no quiero estar así... Ayúdame, por favor.
—Clamaba por dentro, mientras estaba sentada en el piso detrás de la puerta del baño, con los ojos nuevamente aguados.
1 hora después
Después de eso, me quedé dormida en mi cama.
Ya me sentía un poco mejor. Supongo que lloré hasta quedarme dormida, hasta que me desperté.
Ya se me hacía tarde para ir a la iglesia, ya casi iba a empezar.
Luego tomé mi celular, y tenía unos mensajes, de un número que no había agregado. Claro, era Williams.
Hola, mañana reunámonos en la cafetería que está cerca de la escuela.
¡Wooo! ¿En serio quiere reunirse conmigo? Pero... ¿para qué será? Bueno, somos compañeros, así que está bien... supongo.
Así que le respondí:
Okey, iré dos horas antes de que comiencen las clases.
A lo que él me respondió inmediatamente con algo un poco inesperado, pero por lo menos me hizo sonreír, sin tener que ser forzado.
Muy bien, nos vemos mañana, Rous.
[Sticker]
Realmente él no me cae mal si hablamos por mensajes —susurraba mientras sonreía—.
No imaginé que podría mandarme un sticker tan carismático.
Era un niño con unos lentes haciendo puchero y confirmando con un "okey".
En el culto
Luego, ya llegamos a la iglesia.
Yo dejé mis cosas en el banco.
Luego tenía que irme a cambiar con las demás chicas, pues hoy era noche de campaña, y nosotras teníamos que danzar.
Ya estábamos listas, ya casi nos tocaba a nosotras.
Íbamos a danzar con la canción Océanos. Una adoración muy bella.
Luego de cambiarnos, estábamos listas. Entonces, la persona que dirigía nos llamó.
Mientras la música sonaba, nosotras salíamos.
Luego simplemente empezamos a danzar. Nos sabíamos la danza al derecho y al revés, la ensayamos durante tanto tiempo que ya era pan comido.
Mientras danzábamos, todos comenzaron a ponerse de pie diciendo:
—¡Gloria a Dios! ¡Aleluya! ¡Santo eres Dios!
Y fue ahí cuando, de repente, una de nosotras se paró, estaba postrada ante el altar de Dios, llorando, sintiendo su Espíritu Santo.
Mientras otras de las chicas también lloraban mientras danzaban.
Se podría decir que todas pudieron sentir a Dios, mientras que yo...
Yo no sentí que se me movió un pelo.
Aun cuando habíamos terminado de danzar, una de las chicas aún seguía llorando.
Ella era Thalía.
Continuará...
ESTÁS LEYENDO
Somos tres
Teen FictionHola, soy Rous Smitt. Toda mi vida he sido "cristiana". Participo en los cultos de jóvenes, en las actividades de la iglesia... siempre sonriente, siempre activa. Pero detrás de esa sonrisa hay un vacío que me consume. Un peso que escondo cada noche...
