Un verso inesperado
Después de un buen rato de felicidad por el regreso de mi abuela, leímos la Palabra de Dios. Esteban se ofreció para compartir una pequeña reflexión. Usó como guía el libro de San Juan 14:1, y así comenzó:
—Muy bien —dijo Esteban con su Biblia en la mano mientras todos estábamos sentados y él de pie frente a nosotros—. Ahora que estamos todos reunidos, unánimes y felices por el regreso de la señora Amanda, quiero compartir una pequeña reflexión, una palabra que Dios puso en mi corazón para compartir con cada uno de ustedes.
—En el libro de San Juan 14:1 dice:
"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí."
—Cuando Esther y yo nos enteramos de lo que había pasado con la abuela de Rous, inmediatamente fuimos hacia el hospital. Mientras ellas hablaban, en ese momento me llegó la notificación del versículo diario en mi teléfono. Justamente, era este mismo verso. Me quedé pensativo, porque a esa hora no era cuando debía llegar. Siempre me llegaban tres al día: uno en la mañana, otro en la tarde y el último a las 12 de la noche. Entonces, después de meditarlo mucho, entendí que eso era lo que el Señor quería decirnos: que no se turbe nuestro corazón, que creamos fielmente en Él, porque Él hará su obra conforme a su voluntad.
—Dios quiere que, en nuestros momentos de aflicción, de desesperación, de angustia, de dolor y tristeza, confiemos en Él cada día. Que lo busquemos más que nunca, que depositemos toda nuestra carga sobre Él, porque Él nos hará descansar. En Mateo 5:4 dice: "Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación." Miren qué palabra nos da nuestro Señor Jesucristo.
—Bienaventurados los que lloran... porque el Señor les traerá consuelo. ¿Qué mejor abrigo, abrazo o consuelo que el del Espíritu Santo? A veces nos sentimos tan mal que no logramos sentirlo. A veces nos preguntamos: ¿De verdad estás aquí? ¿Realmente sigues a mi lado y no me has abandonado? A veces Dios nos lleva por un camino difícil, un proceso, un desierto, y nos preguntamos: ¿Dónde estás cuando más te necesito? ¿Dónde estás cuando clamo a Ti día y noche y no respondes?
—Es difícil sentirlo en esos momentos, pero Él está ahí, dándonos fuerza, ayudándonos justo cuando más lo necesitamos, sin importar cuántas veces le hayamos fallado. Porque su amor por nosotros es tan extraordinario e inexplicable que, sin darnos cuenta, en medio de ese dolor tan profundo, ahí mismo, en ese lugar de quebranto, entre lágrimas, tenemos un maravilloso encuentro con Él... y lo sentimos como nunca antes.
—Por eso, quiero exhortarles a cada uno de ustedes: cuando se sientan así, cuando parezca que Él no está, búsquenlo más. Aunque no lo veas, aunque no lo sientas, Él está ahí, contigo. Siempre estará ahí para ti, sin importar cuántas veces hayas fallado. Porque su amor por ti es más grande que cualquier falta que hayas cometido.
Mientras escuchaba todo aquello, sentí cómo algo en mí se quebrantaba. Las lágrimas comenzaron a brotar sin que pudiera contenerlas. Cerré mis ojos, y en ese instante, Esther comenzó a cantar una alabanza. Era una alabanza tan hermosa... "En los brazos de Papá". Y así me sentía yo: en los brazos de mi Padre. No quería estar en ningún otro lugar.
CONTINUARÁ...
ESTÁS LEYENDO
Somos tres
Roman pour AdolescentsHola, soy Rous Smitt. Toda mi vida he sido "cristiana". Participo en los cultos de jóvenes, en las actividades de la iglesia... siempre sonriente, siempre activa. Pero detrás de esa sonrisa hay un vacío que me consume. Un peso que escondo cada noche...
