¿miedo a caminar o el a fracasar?
No tengo palabras para explicar lo que sentí en ese momento, después de tanto tiempo sin sentir la presencia... la presencia de Dios en mi vida, en mi alma y en mi corazón. Y hoy, finalmente, la pude sentir nuevamente, y fue hermoso. No sé cómo expresar lo que sentí en ese instante. Mientras caía postrada bajo la presencia de Dios, el pastor apagó su micrófono y, arrodillándose, dijo:
—Si yo, que soy tu pastor, estoy feliz de que la oveja perdida esté aquí nuevamente, ¿qué no será nuestro Padre celestial? ¿No crees, Rous? Él te trajo aquí, hoy, en esta hora. Él te trajo aquí.
¿Y sabes lo que me dice el Espíritu en este momento?
Estás perdonada, Rous.
Aunque falles, Él no te abandonó ni te abandonará.
Aunque no lo sientas en tu peor momento, Él está ahí, observándote.
Él está ahí.
¡Oh, glorioso Dios! —decía el pastor mientras ministraba mi vida bajo el Espíritu Santo, y hablaba en lenguas—.
—Rous, ya no habrá más lágrimas en lo más oscuro de tu habitación.
Ya no vas a llorar, porque tus lamentos se convertirán en baile, en gozo, en alegría genuina para adorar a Dios.
Te veo llorando en las noches sin que tu abuela ni nadie se dé cuenta, sin saber qué hacer.
Ya no sufras, no finjas que estás bien cuando no es así.
Veo... que Dios puso a alguien en tu camino, él será un apoyo espiritual para ti.
¿En esta hora, Rous, quieres volver a los brazos de Papá?
Decía el pastor mientras esperaba mi respuesta.
Cuando escuché todo eso que me había dicho, sentí cómo se aliviaba mi corazón.
Sentí tantas cosas en mí, como nunca antes.
En esos momentos, sentí en mí algunos versos de la Biblia:
la consolación de nuestro Señor Jesucristo en Mateo 5:4,
el descanso que Él nos ofrece en Mateo 11:28,
y finalmente, su amor hacia mí a pesar de todos mis pecados en Juan 3:16.
Después de todo, volví al redil de mi Padre.
Volví a donde mi pastor... No, más bien, el pastor volvió por mí.
Pasó un pequeño momento y no solo yo estaba de vuelta en los brazos del Señor, también Williams y muchas otras personas más.
Cuando vi a Williams quebrantado, no pude evitar querer darle un abrazo, pero sentí que era inapropiado, así que solo le hice saber que estaba ahí con él, así como él está para mí.
De repente, algo se activó nuevamente en mi corazón al verlo así, pero aún no sabía qué era.
Luego, al culminar el culto y la hora de ministración, mis amigos de la iglesia se acercaron a nosotros, estaban tan felices de verme y de que hubiera vuelto... Fue algo muy lindo.
—¡Rous! —dijo Adira, la primera vocalista del grupo de adoración—.
—Estamos tan felices de verte, en serio —dijo, abrazándome.
—Yo también estoy feliz de volver y esta vez no me iré —respondí, alegre, feliz y conmovida de una manera tranquila.
—Tenemos que celebrar esto, y más ahora que tenemos un nuevo miembro en la sociedad juvenil de la iglesia —decía Scott, el presidente de los jóvenes, mientras miraba a Williams con una sonrisa amistosa.
—Hola —dijo Williams mientras miraba a rostros desconocidos.
—Chicos, él es Williams, es mi amigo y estudiamos juntos en la universidad. Él también se había apartado de los caminos, pero bajo la gracia de Dios ambos volvimos —comenté.
—Un placer, Williams, bienvenido. Estamos felices de que también hayas vuelto a los caminos del Señor —dijo Christ, parte del grupo de las danzarinas.
—Muchas gracias, de verdad —respondió Williams con una sonrisa honesta, mirando a todos con agrado.
—¿Qué tal si nos reunimos todos en mi casa? Hagamos un pequeño compartir, como bienvenida. Sería como una reunión de jóvenes, ¿qué dicen? —dijo Scott, mientras todos asentían y aceptaban.
Finalmente quedamos para este sábado a las 5:00 p.m.
Después de hablar un poco con los chicos, pasé a saludar a mi abuela, que estaba con Esther y Esteban.
Ellos estaban tan felices por lo que acababa de ocurrir que su emoción y alegría se notaban a la distancia.
La verdad es que se siente bien. No sé cómo se me pudo ocurrir que ellos me iban a juzgar por eso, pero fue todo lo contrario.
A veces tenemos miedo de hacer las cosas, aunque las queramos, solo por... no sentirnos aceptados.
Creemos que nos van a rechazar en todas las maneras posibles, pero cuando decidimos hacerlo, no importa qué, ya no hay marcha atrás.
Solo intentando podremos ver lo que verdaderamente piensan los demás.
Ya íbamos de camino en el carro con Williams.
No tenía la menor idea de hacia dónde nos dirigíamos, pero no podía parar de pensar en lo que había hecho frente a los jóvenes y mi abuela.
Mi corazón no paraba de alterarse ese día.
—Hace un momento—
—¿Chicos, para el sábado qué tal si cada quien lleva un plato? —pregunté a los demás.
—Es una buena idea. Yo también haré un plato, después de todo, mi espíritu aún es joven, jajajaja —dijo mi abuela, y todos empezaron a reír a carcajadas, no en forma de burla, sino como un chiste para alegrar el ambiente.
De repente, Williams dijo:
—Bueno, ustedes nos avisan qué llevar cuando decidan. Rous y yo nos vamos a adelantar, tenemos que terminar nuestra cita. Hasta luego —dijo Williams, tomando mi mano y llevándome hacia afuera, luego de despedirse sin esperar respuesta.
Continuará...
ESTÁS LEYENDO
Somos tres
JugendliteraturHola, soy Rous Smitt. Toda mi vida he sido "cristiana". Participo en los cultos de jóvenes, en las actividades de la iglesia... siempre sonriente, siempre activa. Pero detrás de esa sonrisa hay un vacío que me consume. Un peso que escondo cada noche...
