La verdad duele
De camino a la universidad
En la habitación de Rous
Ya no sé qué hacer... ¿Acaso lo busco de la manera incorrecta? Oro, leo la Biblia, intento hacer todo lo posible para poder volver a sentir a Dios... ayuno, hago cilicio, pero aún nada. Es como si... como si me hubiera abandonado —pensé, decaída.
—Señor, si en algo te he fallado, te pido que, por favor, me muestres en qué fue, para así poder corregirlo —oraba postrada en mi cama mientras, de fondo, sonaba una canción que me representa muy bien: Perdóname, de Barak.
Al día siguiente
—Muy bien, ya tengo todo listo. Anoche, cuando llegué del culto, era muy tarde. Solo pude hacer unas diez hojas, y luego me puse a orar. Suspiro El profesor me va a matar. Veré si adelanto algo en la escuela... Me dijo que tenía que entregarlo antes de las 6:00 p.m.
—¡Rous! ¡Ya ven, el desayuno está listo!
—¡Sí, ya voy! —dije mientras dejaba mis cosas en el escritorio para organizarlas después.
—¿Cómo amaneciste, Rous?
—Bien, gracias a Dios. ¿Y tú?
—¿Acaso no me ves viva? Cada día que Dios me da la oportunidad de abrir los ojos, es porque estoy más que bien —respondió mi abuela con alegría, mientras terminaba de poner la mesa.
—Jajaja, sí, Naná. Oh, cierto... me encontré con Clara.
—¿Clara? ¿La Clara que tú y yo conocemos? —preguntó intrigada.
—¡Sí! Ella misma. ¿Qué pasa?
—Suspira Rous, sabes que ella no me agrada mucho. Es diferente a nosotros, y tú lo sabes. No se junten mucho, por favor.
—Abuela, no hables así de ella. No la juzgues sin siquiera conocerla. No juzgues un libro por su portada.
—¡No la defiendas! Entiende, mi amor, solo quiero que siempre estés en buen camino. No quiero que ella sea una mala influencia para ti.
—Naná, lo sé... En serio. Pero a veces, la persona que menos piensas te puede hacer más daño que cualquier otra.
—¡Eso es cierto! Pero recuerda que te lo advertí.
—Bueno, ya comamos. Mis clases empiezan a las 11:30, pero me iré más temprano.
—Okey. ¿Le avisaste a Esther?
—Sí, le escribí esta mañana.
—Bueno, yo ya terminé. Terminaré de recoger mis cosas y me voy —dije, colocando mi plato en la cocina antes de ir por mis cosas.
Habitación de Rous
—Bueno, creo que ya está todo listo.
Notificación del celular
—¡Oh, es Williams!
Ya llegué a la cafetería. ¿Vienes en camino?
Hola, ya estoy saliendo de mi casa. En 20 minutos estoy ahí.
Okey, entiendo. Tómate tu tiempo.
Hablaba con él por mensaje mientras bajaba las escaleras.
—¡Naná, ya me voy!
—¡Okey! Oh, Rous, por cierto... El pastor me dijo que dentro de dos meses habrá un culto de jóvenes. Me pidió que les avise: los músicos, las adoradoras y ustedes, las danzarinas, van a hacer una colaboración. Los músicos tocarán mientras las adoradoras cantan y ustedes danzan. ¿Ok?
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Somos tres
Novela JuvenilHola, soy Rous Smitt. Toda mi vida he sido "cristiana". Participo en los cultos de jóvenes, en las actividades de la iglesia... siempre sonriente, siempre activa. Pero detrás de esa sonrisa hay un vacío que me consume. Un peso que escondo cada noche...
