¡Ahora entiendo todo!
Sentí cómo los minutos y los segundos pasaban. Pude ver sus ojos y sus pestañas más cerca que nunca. En ese pequeño instante que estuvimos así, él no dejó de mirarme directamente a los ojos. En ese momento tuve que reaccionar. Le di un ligero empujón hacia atrás y, desviando la mirada, dije:
—¿A qué te refieres? No entiendo —dije un poco nerviosa, sin poder mirarlo directamente.
—Me refiero a que aún no hemos terminado de hablar y ya te vas así, tan de repente. Por favor, toma asiento y continuemos. No me parece justo que tú solo hables y luego te vayas sin dejarme responder, ¿verdad? —dijo mientras tomaba suavemente mi muñeca y me hacía sentar de nuevo donde estábamos.
—¿Entonces, en qué estábamos? —preguntó mientras se acomodaba, recostando su espalda en el asiento y cruzando los brazos.
¿Qué pasaba con él hoy? Él no es así... todo esto es raro, pensaba mientras lo miraba.
—Bueno, yo te pedí disculpas y también las gracias por todo. Entiendo si no quieres perdonarme ahora, así que no pasa nada. Solo... desde hace un tiempo me di cuenta de que no te había pedido disculpas. Eso es todo.
—¿Acaso hay algo que perdonar? ¿Por qué te disculpas, para empezar? —preguntó Williams con curiosidad.
—Bueno... ya sabes, por lo que ocurrió en la fiesta aquella noche —le respondí totalmente avergonzada.
—Rous, lo importante de todo esto es que, a pesar de lo que pasó, tú reconoces tu error y te arrepientes. Si te caíste y te levantaste, no te sientas avergonzada. Es de valientes asumir los errores, disculparse y, sobre todo, arrepentirse. Así que no hay nada que disculpar. Después de todo, somos seres humanos... fallamos siempre. Así que no te preocupes.
Cuando escuché eso que Williams dijo, me conmoví profundamente. No sé por qué, pero sentí que no lo decía solo por mí. Y la verdad... se sintió bien. No dudé en responderle con una sonrisa y una mirada genuina, conmovida y agradecida.
Después de un rato, cuando todo parecía volver a la calma, Williams dijo algo que me dejó totalmente pasmada.
—¿Qué harás el domingo en la mañana?
Inmediatamente pensé en ir a la iglesia, pero la verdad... no sabía cómo volver. Tenía un poco de miedo de que me juzgaran por todo lo que había pasado. Así que opté por decirle que nada, que no iría este domingo. Solo faltaban dos días para el domingo y aún necesitaba prepararme mentalmente por si acaso me juzgaban. Luego de pensarlo, respondí:
—Nada... ¿por qué?
—Quiero que salgamos un rato el domingo, pero antes de eso quiero ir a un lugar contigo. ¿Qué dices? ¿Aceptas?
¿Realmente mis oídos escucharon bien? ¿Williams, el chico tosco y popular de la universidad... me está invitando a salir?
—Está bien... ¿a qué hora?
—Paso por ti a las 10:00 AM. Bueno, ya me tengo que ir. La pasé muy bien aquí con todos ustedes, y me alegro de que tu Nana esté mucho mejor, gracias a Dios.
—Está bien... ve con Dios entonces... nos vemos el domingo —dije, un poco tímida.
Rápidamente todos comenzaron a irse poco a poco. Esther aún estaba conmigo, mientras mi abuela dormía tranquilamente. Esther y yo estábamos en mi habitación. Rápidamente le conté que Williams me había invitado a salir. Ella, literalmente, estaba más emocionada que yo.
—¡Ahhhh! —exclamó de felicidad y alegría.
Al fin y al cabo, era algo totalmente inesperado. Pero, de repente, se puso seria y comenzó a decir algo con un tono distinto.
—Rous, estoy muy feliz, en serio. Realmente era algo que pensé que pasaría, pero no tan rápido. Si te soy sincera, me di cuenta en el hospital... me di cuenta de que él se estaba empezando a interesar por ti. Pero, como sea, ese no es el punto. No sé si lo sabías, pero él tenía una hermana. Ella murió hace un año y medio, y para él no fue nada fácil superar su muerte. Esteban me contó un poco de lo que había pasado en su vida. Él antes era cristiano, igual que Esteban, pero después de la muerte de su hermana... nunca volvió a ser el mismo.
Lo dijo con un tono de voz triste, mirándome a los ojos con una expresión decaída. Luego continuó:
—Su hermana tenía 16 años. Sufría de depresión y ansiedad, pero su hermano, al principio, no lo sabía. Ella siempre decía que estaba bien, y siempre le mostraba una sonrisa falsa, aparentando que todo estaba bien... aunque por dentro ya no aguantara más. Y un día, su dolor fue más fuerte que cualquier otra cosa, y... todo eso la llevó hacia su muerte.
Cuando Esther me dijo todo eso, sentí que mi corazón se apretaba. Mis lágrimas comenzaron a recorrer mi rostro. Quedé en shock con todo lo que acababa de escuchar. Inmediatamente recordé el momento en que conocí a Williams... y recordé lo que me dijo por primera vez:
"Me has hecho sentir un poco incómodo. Deja de fingir. ¿Por qué ríes forzadamente cuando no quieres? Por favor, sé tú misma."
Y en ese momento... entendí todo.
CONTINUARÁ...
ESTÁS LEYENDO
Somos tres
Fiksi RemajaHola, soy Rous Smitt. Toda mi vida he sido "cristiana". Participo en los cultos de jóvenes, en las actividades de la iglesia... siempre sonriente, siempre activa. Pero detrás de esa sonrisa hay un vacío que me consume. Un peso que escondo cada noche...
