Una decisión equivocada y una amistad equivocada
En ese momento me fui de ese lugar muy enojada... realmente no sé lo que esperaba. Mientras caminaba muy enojada, escuché una voz desde lejos. Era Dereck. Quería que me detuviera... ¡qué estúpido! Él empezó a correr de repente y su voz se escuchaba cada vez más cerca de mí, por lo que yo también comencé a correr.
—¡No me sigas, déjame tranquila! —le grité enojada mientras corría.
Pero había algo... yo no era muy buena corredora, me quedaba sin aire muy rápido, por lo que mi velocidad iba bajando cada vez más. Y cuando ya iba totalmente sedienta y sin aire, por más que quería correr, no podía. Esto me pasa por no tener resistencia.
—¡Rous, espera! ¡Lo siento! —me dijo Dereck cuando finalmente me alcanzó y me tomó del brazo, jalándome hacia él.
A lo que inmediatamente yo lo empujé, y mirándolo enojada dije:
—¡Suéltame! ¿Qué quieres? —le grité casi sin voz, realmente estaba sedienta de correr. ¿Fueron como dos cuadras? No lo sé, tal vez menos.
—¿Quieres un poco de agua? —me preguntó con una cara de preocupación.
—No quiero nada de ti —le dije con el ceño fruncido y con un tono de voz muy elevado.
—Rous, lo siento. No sabía que ibas a reaccionar así. Perdóname... ¡por favor! —me dijo mientras no apartaba su mirada de mí, mientras yo aún lo veía enojada.
Luego de unos cinco minutos lo pensé bien y decidí perdonarlo. Pues me acordé de uno de los versos favoritos de Esther: "Perdona hasta setenta veces siete".
A lo que suspiré y dije:
—Está bien, pero aún sigo enojada.
—¿De verdad? ¿En serio? ¿No es broma? ¿Hablas en serio? ¡Muchas gracias! —dijo Dereck, tan feliz que no sabía cómo demostrarlo.
—Ya me voy a mi casa. Hasta luego.
—E-espera —me dijo, mientras agarró un poco la manga de mi camisa.
—¿Y ahora qué pasa? —le pregunté mientras miraba su mano que aún agarraba mi camisa.
—Sé que esto es un poco descabellado de mi parte, pero... ¿podrías pasarme tu número de teléfono? No creas que es nada malo, es solo que tú eres mi tipo de chica y me gustaría conocerte más y pues... —suspira— me gustaría conocerte un poco más, eso es todo —dijo Dereck inclinando un poco su mirada hacia mí, con su mano izquierda tocando su cabeza.
Realmente dudé un poco... En serio, una parte de mí sabía que estaba mal, y aún más después de lo que pasó, pero otra parte de mí quería, a lo que terminé accediendo. Luego pensé: ¿Son estas unas de las razones por las cuales la Biblia dice que la carne es débil? —me pregunté a mí misma—. Lo peor es que no hay peor remordimiento que cuando haces una cosa sabiendo que está mal, y aun así lo haces. Algo te impulsa a hacerlo cuando en realidad no quieres.
Luego de eso, estaba en mi casa. Se me hizo tarde y no pude asistir al ensayo. Tenía muchas llamadas perdidas de Esther. ¿Con qué cara la veo mañana? Ella ya sabía que iba a estar con Dereck... No sé lo que pueda estar pensando. Ella estaba tan molesta con él, que perdí la noción del tiempo.
Y justamente cuando estaba a punto de orar para irme a dormir, recibí un mensaje:
Hola.
Soy Dereck.
Hola, ¿cómo estás?
Bien, ¿y tú?
¿Llegaste bien a casa?
Sí, gracias a Dios.
Y justamente cuando le iba a escribir que hablemos mañana, que ya me iba a dormir, me dijo lo siguiente:
Creo... que me gustas.
¿Qué? ¿Por qué me dijo eso? ¿Y ahora qué hago...? No sé qué decirle ahora.
Sé que no sientes
lo mismo, por eso
quiero que nos
conozcamos mejor.
Y sin saber qué responder, le dije que estaba bien. Creo que supo que me estaba haciendo sentir incómoda y por eso cambió de tema. Nos quedamos hablando hasta muy tarde. Me dormí sin darme cuenta hablando con él... y ni siquiera pude hablar con Dios.
Y así fueron pasando los días. Iba solo a algunos ensayos, siempre ponía la universidad como excusa.
¿Qué es lo que me pasa?
¿Por qué hago esto?
¿Por qué pongo una cosa primero que a Dios?
Esos pensamientos venían a mí cada noche antes de dormir, pero me distraía de una vez gracias a Dereck.
Casi no hablaba con Esther. Ella es como mi hermana, la quiero bastante, pero las cosas no iban bien entre nosotras últimamente, desde que me junto más con Clara y Dereck. Siempre veo que Esther, Williams y Josué —un compañero que está en la misma clase que yo— se juntan mucho. Williams solo me observa, pero no me hablaba.
Pensé que esto era lo que le faltaba a mi vida. Pensé que estaba llenando el vacío que tanto tenía, pero no era así. Incluso le decía miles de excusas a Naná para no ir a la iglesia, y así poder escaparme un rato y salir con los chicos.
Continuará...
ESTÁS LEYENDO
Somos tres
Teen FictionHola, soy Rous Smitt. Toda mi vida he sido "cristiana". Participo en los cultos de jóvenes, en las actividades de la iglesia... siempre sonriente, siempre activa. Pero detrás de esa sonrisa hay un vacío que me consume. Un peso que escondo cada noche...
