Buscando una señal
Mientras subía las escaleras lentamente, pude recordar esa noche nuevamente. Más que recordarla, fue como vivirla otra vez. Sentía cómo mi corazón estaba dolido y triste.
—Dios... ¿por qué? ¿Qué es lo que estoy haciendo mal? Por favor, contéstame —clamaba llorando, mientras me sentaba lentamente en un escalón de las escaleras—. ¿Hasta cuándo? Te lo pido, dame una señal, una sola, de que aún no me has abandonado, de que a pesar de todo lo que he hecho, tú no me has dejado sola. Te lo ruego, sánala... te lo pido, Dios —continuaba clamando, con el corazón roto.
Pero de repente, sentí esa paz dentro de mi corazón, inmediata, como si alguien reconfortara toda mi tristeza. Y ahí lo supe: Él aún estaba conmigo. Él no me ha abandonado. Pude sentir Su bella presencia, esa que hacía tanto tiempo no sentía. Mi corazón afligido se sintió totalmente renovado, y en ese momento comencé a llorar aún más fuerte. No era por mi abuela... aún no sabía por qué, simplemente empecé a llorar y llorar.
Luego de tanto llorar, me levanté. Las pocas esperanzas que tenía, esta vez se multiplicaron. Así que rápidamente me arreglé, fui a darme un baño y a preparar un poco de comida para llevar al hospital. Ya tenía mis cosas listas, y justo cuando estaba a punto de salir de casa, tocaron el timbre.
—¿Quién será? —me pregunté.
Cuando abrí la puerta, eran algunos miembros de la iglesia. Supongo que ya se habían enterado de la situación de mi abuela.
—Dios te bendiga, Rous. ¿Cómo sigue la señora Amanda? —preguntó una de las diáconos de la iglesia.
—Realmente no les puedo decir cómo está... ahora mismo solo Dios sabe. Voy de camino al hospital —les respondí con un tono de voz tranquilo y suave.
—¿Podemos ir contigo? Queremos verla y, de paso, orar por ella. Toda la iglesia está unida orando por su salud.
—Muchas gracias, en serio... Claro, vamos juntos. Ya estaba saliendo —les dije, totalmente agradecida.
En el hospital
Después de llegar, el doctor nos dio un permiso especial para que pudiéramos entrar a orar por ella. Antes de comenzar, cantaron "Sucederá", del grupo Grace. Es una alabanza tan hermosa... Y como dice la canción, yo lo creo. Creo que mi abuela se levantará de esa cama adorando a Dios.
Después de orar por mi abuela, los hermanos de la iglesia se fueron a sus casas, pero se ofrecieron a brindarme toda la ayuda que necesitara.
Ya luego de un rato, fui al lugar de oración del hospital. Sentada allí, me quedé pensando... y pensando... y pensando en todo lo que ha pasado en mi vida. Sin darme cuenta, me quedé dormida en el banco.
Con Williams
Cuando llegué al hospital, me sorprendió no ver a Rous. Pensé que estaría aquí. Supongo que su teléfono se descargó y olvidó ponerlo a cargar. Eran aproximadamente las 6 de la tarde, y aún faltaba media hora para que cerraran las visitas.
Vi al doctor saliendo de la habitación de la señora Amanda. Antes de ir a buscar a Rous, pasé por allí. La vi acostada en la cama, con su suero y el tubo de oxígeno en la nariz. Me senté a hablar con ella. No la conocía, pero Dios sí. Dentro de mí, sentí algo que me decía que orara por ella. Sentía esa necesidad... así que simplemente lo hice.
Puse mi mano en su frente, incliné mi cabeza y oré por ella. No le pedí al Señor que la sanara, sino que hiciera Su voluntad en ella. A veces le pedimos a Dios que sane a alguien, pero no sabemos si esa es Su voluntad, y todo tiene un propósito.
Después de orar, fui a buscar a Rous.
Y sí... como pensé, estaba en el salón de oración del hospital. Pude verla desde la puerta. Tal parece que se quedó dormida. No pude evitar sonreír y, sin siquiera pensarlo, de mis labios salió lo siguiente:
—Rous, al parecer te gusta dormir mucho. Eres la chica más dormilona que conozco —dije sin darme cuenta, mientras la observaba.
Estaba sentada en un banco, y los rayos del sol que traspasaban las ventanas de cristal iluminaban su rostro. Caminé hacia ella y, con mi mano, cubrí un poco la luz para que no le diera directamente.
Tengo que admitirlo: se veía realmente bella. Su rostro reflejaba cansancio, lo cual es normal, después de todo lo que ha vivido en estos días. Mientras la observaba, sentí cómo mi corazón dio un ligero brinquito. Estaba tan cerca de ella... que mis ojos se perdieron ante tan bella creación que Dios había hecho.
Y ahí lo supe... En ese momento, entendí que este iba a ser el comienzo de una bella historia.
Continuará...
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Somos tres
Novela JuvenilHola, soy Rous Smitt. Toda mi vida he sido "cristiana". Participo en los cultos de jóvenes, en las actividades de la iglesia... siempre sonriente, siempre activa. Pero detrás de esa sonrisa hay un vacío que me consume. Un peso que escondo cada noche...
