UNA LINDA CONEXIÓN
Cuando llegamos a la casa de Esteban, sus padres estaban allí. Él tuvo que hablar con ellos muy seriamente por llegar tan tarde. Lo regañaron por no haber avisado, pero a pesar de todo, supieron comprender la situación.
Pensé que sus padres lo iban a castigar severamente, pero escucharon con atención y entendieron lo que estábamos viviendo. Luego de una charla algo extensa, Esteban buscó la ropa y la comida.
Después de hacer lo que teníamos que hacer, regresamos al hospital. Les agradecí mucho a sus padres, porque a pesar de todo, casi lo castigan por mi culpa... y aún así, lo dejaron volver al hospital.
De camino al hospital
Cuando volvimos, vimos que Williams se había quedado dormido en uno de los asientos. Me detuve a observarlo mientras dormía. Esteban y Esther fueron a buscar al doctor, y mientras tanto, me preguntaba en silencio:
—¿Por qué estás aquí? ¿Por qué haces todo esto? ¿Por qué haces que me sienta así? No lo entiendo... no lo entiendo...
Mientras me hacía todas esas preguntas a mí misma, me quedé dormida al lado de él sin darme cuenta.
Unos minutos más tarde, con Williams
Mientras despertaba poco a poco, pude sentir un olor suave... como a lirios azules. Era un aroma leve, dulce y meloso a la vez...
Era agradable.
Ambos nos quedamos dormidos juntos, sin siquiera notarlo.
En la mañana
Después de que todos despertamos, bajamos a desayunar a la cafetería. Nos despejamos un poco. Fue entonces cuando descubrimos que el hospital tenía un cuarto de oración.
Decidimos entrar, no solo para orar por la abuela, sino también por todos los pacientes del hospital.
Permanecimos allí mucho tiempo orando sin darnos cuenta. Pensé que solo habían pasado cinco minutos... pero fue todo lo contrario.
A medida que cada uno terminaba su oración, iba saliendo. Ya Esteban y yo habíamos salido. Cuando terminé, noté que solo faltaba Williams.
Me di cuenta de lo hermoso que es ver a alguien postrado en oración. No en el sentido romántico, sino en lo profundo... lo bello que es ver a alguien hablando con Dios, conectándose con Él.
⸻
Un rato después, en recepción
—Muy bien —dijo el doctor mientras caminaba hacia nosotros—. Por ahora no pueden entrar todos juntos. Solo pueden entrar de uno o dos a la vez.
Tienen una hora para verla. Ella aún no despierta, pero pueden entrar.
—¿De verdad, doctor? —pregunté felizmente mientras me ponía de pie.
—Sí, ya pueden pasar. Cualquier cosa, estaré por aquí cerca.
—Está bien, muchas gracias, en serio.
—Estoy seguro de que tu abuela estará muy feliz de escucharte. Aunque ahora no esté despierta para verte... puede escucharte, aunque no lo creas —dijo el doctor mientras se alejaba lentamente.
—Si quieren, vayan ustedes dos. Nosotros los esperamos aquí —dijo Esther.
—¿De verdad? Muchas gracias...
—Sí, vayan, tómense su tiempo.
Continuará
ESTÁS LEYENDO
Somos tres
Teen FictionHola, soy Rous Smitt. Toda mi vida he sido "cristiana". Participo en los cultos de jóvenes, en las actividades de la iglesia... siempre sonriente, siempre activa. Pero detrás de esa sonrisa hay un vacío que me consume. Un peso que escondo cada noche...
