Somos Tres Capitulo 39

425 41 0
                                        

Un sentir mutuo

—D-disculpa? —me quedé totalmente impresionada con lo que acababa de decir, eso solo hizo que me sintiera aún más nerviosa.

—Así es, me preguntaste si una persona me hacía sentir todo eso que acabas de decir, y esa persona eres tú. No sé cómo es eso posible, pero esa es la verdad, aunque creo que te adelantaste un poco —dijo Williams sonriendo.

—¿Entonces me estás diciendo que yo... te gusto? —pregunté un poco dudosa.

—No, estás equivocada, Rous, no me gustas —dijo Williams totalmente serio.

Sus palabras, aunque no había terminado de hablar, me hicieron sentir mal. Sentí como si mi corazón diera un pequeño salto y doliera de repente.

—No me gustas, sino que creo que me estoy enamorando de ti seriamente. Siempre he considerado que cuando una persona dice que le gusta algo, puede cambiar en cualquier momento, pero lo que digo no tengo planes de cambiarlo, a menos que esto no sea voluntad de Dios —continuó Williams.

Cuando escuché sus palabras, mis ojos comenzaron a aguarse. ¿Qué es esto? ¿Por qué actuó así?

—Rous, estoy enamorado de ti. Ese día que se hizo la bienvenida en casa de tu abuela me di cuenta. Sé que te parece un poco extraño por cómo inició todo desde un principio entre nosotros, pero estoy hablando seriamente en estos momentos.

—Yo también siento lo mismo, pero no me siento completamente segura. Después de todo, no nos conocemos del todo, no sé si me entiendas —le respondí.

—Sí, te puedo entender, pero no te preocupes por eso. Mientras tanto, creo que lo más apropiado es orar a Dios y pedir que sea su voluntad que tú y yo seamos nuestra ayuda idónea. Somos cristianos, y yo hoy nuevamente me reconcilié con el Señor, igual que tú. Lo mejor es hacer las cosas bien y hablar con el pastor para contarle lo que sentimos y que nos ayude a orar, a ver si Dios permite esto. ¿Está bien? —dijo Williams.

Cada palabra que él decía me hacía sentir más segura. El hecho de que sintiéramos lo mismo y que él quisiera ponerlo en manos de Dios me gustaba, era muy lindo.

—Estoy de acuerdo entonces. Por ahora somos amigos normales, y después podemos hablar con el pastor para que ore por nosotros y nos ayude a orar hasta que Dios ponga ese sentir de que esto es su voluntad —le dije un poco sonrojada y nerviosa, mirándolo a los ojos.

—Williams, muchas gracias. Tú no lo sabes, pero la verdad es que me ayudaste mucho, bastante, con mi vida física y espiritual de una manera que quizá no podrás entender, pero Dios sí. Así que muchas gracias —le expresé con sinceridad.

Continuará

Somos tresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora