Una decisión equivocada
Después de eso, pasó una semana. No tenía tiempo de ir a los ensayos por la universidad, por lo que acordamos juntarnos para ensayar viernes, sábado y domingo.
Luego de ese día, Williams y yo no nos hemos hablado, no hemos cruzado ni una sola palabra. Y si hablamos, es por algo de la clase o porque un profesor nos pone en grupo. Ni siquiera había tenido la oportunidad de disculparme, no sabía cómo hacerlo.
En la universidad
Maestro: —Muy bien, ya casi este semestre culmina. Casi nos tocará la práctica. Vamos a ir todos al mismo hospital, y tendrán maestros diferentes. Pero antes iremos de excursión, junto a otras clases. Más adelante les diré la fecha. Señorita Smitt y Sr. Scott, hoy les toca guardar todo esto en los gabinetes. Bueno, eso es todo, hasta luego.
—Yo lo voy a guardar todo, si quieres puedes irte —dijo Williams mientras recogía los utensilios de medicina que usamos en la clase de hoy, sin ni siquiera mirarme.
—No, el profesor nos pidió que lo hiciéramos juntos —le dije mientras intentaba seguir el ritmo de sus pasos a lo largo del pasillo, llevando una caja con algunas de las cosas que el profesor nos pidió guardar en su lugar.
—Disculpa —dijo Williams, poniendo la caja en un escritorio en el aula.
—¿Qué? —dije inexpresivamente, mirándolo de espaldas, con sus manos apoyadas en el escritorio.
—Por lo del otro día, disculpa. Por la forma en la que te hablé. Solo hice lo que me pediste, no supe medir mis palabras. Al fin y al cabo, tienes razón, ni siquiera somos amigos. No entiendo por qué te dije todo eso de esa forma. Sin embargo... no me arrepiento de lo que te dije —me dijo, dándose vuelta y mirándome fijamente a los ojos.
—¿Qu-qué?
—No te molestaré más, así que no te preocupes —me dijo mientras iba caminando hacia afuera, por el pasillo. Y luego se fue.
—N-no, esp-espera... —dije en voz baja, extendiendo mi mano hacia él, estando sola en esa aula amplia.
Luego de eso, comenzamos los ensayos. Pero no era yo misma, no estaba concentrada. Y no solo por eso que había pasado, sino porque me sentía tan triste por dentro. Siento que mi fortaleza espiritual está cada vez más débil. Siento como que mi relación con Dios no estuviera bien últimamente... Y ya no sé qué hacer.
Hasta que, de repente, estoy almorzando con Esther en la cafetería y llega una persona inesperada.
—Hola chicas, ¿puedo sentarme? —dijo Dereck mientras tomó asiento sin ni siquiera esperar una respuesta.
A lo que Esther le respondió de manera fría y directa:
—¿Acaso ya no te sentaste? ¿Para qué preguntas si no vas a esperar que respondamos?
—Sí, tienen razón, jajaja —dijo Dereck, sonriendo incómodo y forzadamente.
—¿Qué pasa? ¿Tienes algo que decirnos? —le pregunté, para aliviar un poco la tensión que había.
—Quería invitarte a un café cuando salgamos de la universidad. ¿Qué clases tienes?
—¿Qué? ¿Por qué? —le pregunté, intrigada.
—Bueno, seré directo. Me interesas un poco, y me preguntaba si querías ir a un café conmigo y luego, pues... ver si podemos ser amigos y eso.
Realmente dudé mucho ante tal propuesta, pero luego terminé aceptando, para así poder despejar un poco mi mente.
—Está bien. Mis clases terminan a las 6:30 p.m. —cuando le di mi respuesta, vi el rostro inexpresivo de Esther. Creo que ella pensó que lo iba a rechazar.
—Muy bien, entonces te voy a esperar. Ya mis clases terminaron, así que entraré contigo a tu próxima clase —dijo Dereck emocionado.
—¡Okey! —mientras charlábamos un poco, vi cómo pasó Williams. Primero se me quedó mirando mientras caminaba con su comida en la mano y sus amigos alrededor. Pero... ¿por qué me miraba tan... decepcionado?
Continuará
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Somos tres
Fiksi RemajaHola, soy Rous Smitt. Toda mi vida he sido "cristiana". Participo en los cultos de jóvenes, en las actividades de la iglesia... siempre sonriente, siempre activa. Pero detrás de esa sonrisa hay un vacío que me consume. Un peso que escondo cada noche...
