Todo por dejarme llevar...
—Esther, ya me voy, se me hace tarde para la clase.
—Okey, entiendo. Nos vemos después —dijo Esther con cara de preocupación, mirando de reojo a Dereck.
—Okey, vámonos, linda —dijo Dereck de manera coqueta, así que solo lo miré suspirando.
EN CLASE
Quién lo diría... Williams también vino a esta clase... No lo había visto antes aquí. No entiendo por qué está aquí. Y para colmo, estoy en el medio de Dereck y Williams... con el cual ya no hablo, y todo por mi terquedad. Y del otro lado, una persona que ni siquiera conozco, y de repente me invitó a un café. Realmente no entiendo cómo es que Dereck, de repente, está interesado en mí.
30 MINUTOS DESPUÉS
RING RING RING
Y por fin se terminó la clase. Nunca había estado tan feliz de que una clase se terminara. Además de todo, no pude concentrarme en nada por culpa de Dereck y por la incomodidad que tenía con Williams. Ni siquiera he podido encontrar la forma de disculparme.
Tan pronto salí del salón de clases, Dereck me siguió... ¿Cuál era su objetivo? ¿Qué era lo que realmente quería de mí?
—Bueno, ¿ya nos podemos ir por nuestro café? —dijo con una sonrisa, orgulloso de sí mismo sin motivo alguno.
—Vámonos. A las ocho tengo ensayo en la iglesia.
—¿En la iglesia? No sabía que eras religiosa. ¿A qué religión perteneces? —me preguntó mientras caminábamos.
—No se trata de religión, soy cristiana —dije entre dientes, con un tono de voz bajo y apagado.
—¿Qué?... Bueno, no importa, ya estamos llegando.
Realmente no sabía a dónde íbamos, solamente lo seguía... Esto fue algo que debí preguntar antes, pero ya era tarde.
—¿Qué es este lugar? —le pregunté nerviosa.
—¿Que no es obvio? Es un club. Aquí es donde está el mejor café de todo el país —dijo exageradamente.
Sabía que algo no andaba bien, ya lo presentía... Esto es un club nocturno. No quiero estar aquí. Esto no está bien.
—No te preocupes, estás conmigo. Solo vamos a tomar un café —dijo Dereck, poniendo su mano en mi espalda—. Vamos, entremos.
Suspiro —Está bien —respondí totalmente incómoda, quitando su mano de mi espalda sin que se notara. Realmente no me sentía a gusto estando aquí. No quería ir, pero tampoco quería hacerlo sentir mal. Después de todo, le dije que sí a su propuesta y tengo que cumplir.
Cuando entré al club, había muchas cosas que no eran del agrado de Dios. Solo había olor a alcohol, tantos jóvenes desperdiciando su juventud en estas cosas. Y ahí fue cuando se me ocurrió: tal vez, si vengo a más lugares como este y les predico un poco de la palabra de Dios... eso haré —pensé, determinada—. Intentaré ser una buena influencia para ellos. Así se darán cuenta de que están desperdiciando su tiempo.
—Muy bien, deme dos cafés, por favor.
—Enseguida —respondió la persona que estaba al otro lado del mostrador.
—¿Y cómo te parece el lugar? Está bien, ¿verdad?
—En realidad, este no es mi tipo de ambiente —dije, mirando todo el lugar de arriba a abajo.
—Aquí está su café —dijo la persona que aún estaba detrás del mostrador.
—Gracias —le dije con una sonrisa totalmente forzada e incómoda.
—Pruébalo, Rous. Verás que es el mejor café que has probado en toda tu vida —dijo Dereck mientras se tomaba su café muy tranquilamente.
—Está bien... ¿Esto es realmente café? —pensaba mientras movía el envase en el que estaba el "café". No parecía café para nada, se veía sumamente extraño por más que lo mirara.
—¿Qué pasa? —preguntó Dereck al ver que yo aún no tomaba de mi "café".
—No, mira, ya mismo me lo tomo —cuando lo probé, no pude evitar escupirlo inmediatamente, ensucié todo el suelo.
—¿Q-qué? ¿Qué pasa? —preguntó nervioso, sin saber qué hacer.
—¡Esto no es café! —le dije, limpiándome la boca y poniendo lo que quedó del supuesto café en el mostrador.
—Es café... es solo que no es... se podría decir... el normal o lo habitual.
—¿Qué quieres decir con eso? —pregunté nerviosa y preocupada—. ¿Qué rayos me dio este tipo? —pensé, con el ceño fruncido, mirando el supuesto café.
Entonces vino el mesero con un trapeador, limpiando el suelo, y me dijo:
—Esto es café.
A lo que Dereck respondió con orgullo y aliviado:
—¿Ves? Te lo dije, es café.
A lo que el mesero dijo nuevamente:
—Es café. Café carajillo.
—¿Qué es eso? —le pregunté ansiosa, mirando de mala manera a Dereck.
Mesero: —Es café con alcohol —respondió el mesero y luego se fue.
—¿Q-qué? ¿Acaso dijo alcohol? ¿Estás loco? ¿Por qué haces algo así? ¿Por qué no me lo dijiste? ¿A esto te referías con que este sitio era el mejor lugar donde estaba el mejor café? ¡Eres un estúpido!... No, más estúpida soy yo por dejarme arrastrar a este lugar por ti —le grité, enojada. Y luego me fui de ese lugar, totalmente enojada y decepcionada de mí misma.
Continuará
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Somos tres
Teen FictionHola, soy Rous Smitt. Toda mi vida he sido "cristiana". Participo en los cultos de jóvenes, en las actividades de la iglesia... siempre sonriente, siempre activa. Pero detrás de esa sonrisa hay un vacío que me consume. Un peso que escondo cada noche...
