Encogimiento

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Entre el montón de ruinas, donde hace menos de 24 horas era el terreno más seguro si de ataques de Pesadillas se refería, un grupo en particular, liderado por un joven hombre portador de dos espadas, yacía sentado esperando a que el astro rey de color rojo se ocultara en el oeste.

Transcurrió ya cierto tiempo y ninguno había hablado a profundidad sobre el siguiente curso de acción luego de sufrir un inesperado asalto de monstruos terriblemente poderosos. La razón quizá era por el agotamiento mental o las diferentes tareas que tenían que hacer antes.

Cuando cada uno vació su agenda de compromisos, fue el espacio oportuno para tratar el tema, por lo que todos voltearon a ver al líder, el cual esperaban que expusiera sus pensamientos. Él, en esa situación, echó una leña al fuego y respondió mirando a cada persona.

—Es casi seguro que esta noche vuelva a ocurrir un evento igual al de ayer —vocalizó—, y si mis instintos no me fallan, será peor. Estamos cerca de cruzar a la dimensión.

—Estoy de acuerdo contigo, Gun —soltó Silvia—. El plan debería ser el mismo: Caesar dándonos instrucciones. Sinceramente, es muy efectivo.

—Sí, así será —manifestó, moviendo la vista hacia la chica más joven—. Sophia, por tu bien y el de tu hermano, esta vez domina tus emociones y saca esa chica que asesinaba Pesadillas con gran elegancia.

Queriendo entregar otro estímulo a la adolescente, Silvia le habló —Es cierto, cariño. Estos eran más poderosos, lo sé, pero por esa razón debes hacerlo.

Ese consejo fue de la mano con un abrazo. Sophia se avergonzó porque se sintió como una niña pequeña, aun así, se retó a dar lo mejor. Tampoco era que tuviera una opción diferente.

Después, el grupo dialogó las estrategias y métodos que les proporcionarían mayor eficacia en la batalla. También, los equipos internos tuvieron un espacio para hablar entre ellos. Aunque estaban juntos, en las situaciones peligrosas nadie confiaba en nadie.

Gunnar le preguntó a Caesar cuál era la cantidad de Origen cuantificado que absorbió en las últimas 4 horas y el animal le dijo que eran 8.934.034 millones. Sí, una suma inmensa que le sentaba de maravilla. Él llamó a Silvia y ordenó al chimpancé transferir 1.021.000. La idea era que ella suministrara esa cantidad al Control de Origen, lo cual hizo. La puntuación se estableció en los 34.

[Transferencia: 7.914.034].
 
[Reducción del 2%: 158.280]. 

[Neto: 7.755.754].
 
[Cuantificación de Origen: 7.813.522].
 

L

os números acumulados eran el nuevo récord de Gunnar en la obtención de Origen. Enseguida mandó la suma necesaria al atributo faltante.

[Tu atributo de Control de Origen llegó a los 60 puntos. Actualmente, es necesario 600.000 de Origen cuantificado para continuar incrementando]. 
 
[Tu atributo de Control de Origen llegó a los 70 puntos. Actualmente, es necesario 1.200.000 de Origen cuantificado para continuar incrementando]. 
 
[Cuantificación de Origen: 313.522]. 
 

Así se fue, en un solo parpadeo. Gunnar esperó en vano lo que dura una respiración profunda con la esperanza de que apareciera un indicio concreto acerca de la Semilla Oculta, a pesar de ello, no se molestó en lo más mínimo.

—¡Gun, siento que estoy perdiendo mi dinero! —Fue alguien diferente que protestó—. ¿Por qué ese desgraciado de Malcom logró encontrarla?

—¿Dinero? Bueno, tiene sentido que le digas así —comentó—. Ese tipo tiene más tiempo que nosotros en ser un Liberado, de seguro no le fue tan sencillo.

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