Dicen que la alegría es una reacción química, un estado emocional transitorio provocado por nuestro propio cerebro, ese órgano tan maravilloso que tiene la capacidad de liberar endorfinas de forma natural. Si eso es cierto, al mío voy a tener que pagarle un retiro espiritual en acapulco como recompensa, porque lleva una semana produciendo alegría en grandes cantidades.
Me tranquiliza saber que no hay riesgo de sobredosis porque ya la hubiera sufrido. ¿Te imaginas? «Murió de alegría». ¡jeje tremendo drama! Y qué ironía, ahora que lo pienso. Me río de mi propio chiste, ¿lo ves? No es normal. Aunque tampoco me hagas mucho caso, que todo esto lo leí en internet y no hay que creerse a pies juntillas todo lo que dice el señor Google. Lo mismo estoy confundiendo conceptos y lo que me ocurre en realidad es que sufro un estado de locura transitoria. Pero lo bien que me está sentando no me lo quita nadie. Y todo ello a pesar de que llevo cuatro días sin ver a Lucas.
Cuatro días en los que me he despertado con un «buenos días» y el enlace a una canción y me he acostado con un «¿cómo te ha ido el día?» o «tengo ganas de verte» y cara de idiota. Estoy ilusionada, pero ¿cómo no estarlo? Todo fluye entre nosotros con esa incertidumbre tan bonita de los comienzos y no quiero renunciar a esta sensación; por efímera que sea, pienso agarrarme a ella.
Es oficial, estoy enamorada de Lucas.
Me mira, de Fonseca suena en mis auriculares camino al trabajo, y yo me siento la protagonista de esa canción.
Es menos fácil teniéndote al lado
Y aunque no lo hayas notado
Haces más fácil mi vida
Porque yo también floto, vuelo y avanzo, sin plantearme la caída como una opción. El sol brilla, los pajarillos cantan y soy feliz. Muy feliz. Estoy en una nube de algodón con forma de unicornio y eso es algo que, por lo visto, no le pasa inadvertido a nadie.
—¡Mariana! —la voz de Paula, mi compañera, me devuelve a la tierra—. ¿Hay algo que quieras compartir conmigo?
—¿Por qué me lo preguntas?
—Porque llevas media hora en un mismo trazo de ese diseño —dice señalando mi mesa de trabajo para que compruebe que, efectivamente, estoy dale que dale en la misma línea trazada, y lo que debería ser un bosquejo es un tachón negro intenso.
—¡¿Por qué no me avisaste antes?! —lloriqueo.
No es para menos, media hora da para hacer muchos trazos. ¡Tremendo desastre!
—¡Lo hice! —Levanta las manos, exasperada—. Tres veces, ¿se puede saber qué te pasa? —Se preocupa.
Con este desastre montado no es momento ni lugar para confesiones, así que le propongo tomar algo al salir del trabajo para contárselo todo y acepta. Muerta de intriga, por supuesto. Además, es viernes, el tiempo acompaña y, aunque nosotras tenemos que trabajar el sábado, ya se respira ambiente de fin de semana. Queda poco más de media hora para eso, pero voy a necesitar ese tiempo para arreglar el horrible diseño que me habían asignado para decorar la sección de cocina. Salimos con tanta prisa que ni siquiera me doy cuenta de que Lucas está en mitad de la acera.
—¡Mariana!
Giro sobre mis talones al reconocer su voz.
—¿Lucas? —Me olvido por completo de Paula y vuelvo sobre mis pasos—. ¿Qué haces aquí?
Al verlo allí de pie, con las manos en los bolsillos y una sonrisa en los labios, se me acelera el pulso.
—¿Invitarte a comer? —propone con una sonrisa.
—¿Por qué no me avisaste? —Analizo mentalmente mi indumentaria.
—¿No te gustan las sorpresas? —Sonrío como una idiota encantada con la sorpresa. Estoy a punto de decírselo cuando el carraspeo de Paula me recuerda su presencia. ¡Ups!
—Perdona, Paula. —Me giro hacia ella—. Este es ...
—El diseño mal trazado —Ríe ella bajito sin dejarme terminar con las presentaciones.
—Lucas. —La asesino con la mirada mientras reprimo una sonrisa y me dirijo a él—. Y ella es Paula, una amiga del trabajo.
—¿Me perdí algo? —pregunta Lucas, confuso.
—¡Qué va!, tonterías nuestras —responde Paula—. ¡Uy, qué tarde es! Yo me voy linda, tengo muchísima prisa —miente—. Un placer, Lucas —se despide de él para dirigirse a mí—. Te veo mañana. ¡Chaíto!
Y se marcha casi corriendo tras una actuación digna de un Oscar.
Dos minutos más tarde, recibo un mensaje suyo que termina de alegrarme el viernes.
Paula📲
Ahora lo entiendo todo...😉🤗 .
Estoy segura de que la sección de diseño de cocina entenderá tu lapsus de diseño🤣,
porque el wey está para perder el sentido 😍.
Para hacerle un monumento en el Angel.
Mañana me lo cuentas😉.
Todo🆗.
—¿Por qué sigo teniendo la sensación de que me perdí de algo?
Levanto la cabeza del teléfono móvil para encontrarme con la sonrisa de Lucas. Sostiene una porción de pizza a la que todavía no le ha hincado el diente.
—No puedes saberlo todo. —Me salgo por la tangente porque ni se me pasa por la cabeza contarle la verdad.
—¿Por qué no?
—Porque no.
—Eso no es una respuesta —se queja.
—Discrepo.
Entre risas, nos sumergimos en un debate dialéctico que no gana ninguno de los dos hasta que terminamos la comida.
—Me dijeron que hay un mercadillo de libros de segunda mano se llama el cambalache, ¿te gustaría que vayamos a dar un paseo y echar un vistazo? —dice cuando salimos de la pizzería.
No le digo que ya había planeado pasarme por allí ese fin de semana ni, mucho menos, que había sobornado a Valentina para que me acompañase porque, ¿qué sentido tendría confesarlo? Además, me apetece muchísimo más ir con él que con alguien que se pasaría media tarde preguntando: ¿Cuándo nos vamos? Sí, lo sé, soy una amiga horrible y arderé en el infierno por ello.
Volvemos a casa y estamos alargando el momento, creo que los dos queremos alargar el momento, a pesar de que cargamos con varios libros y yo tengo un dolor de pies que no te puedes imaginar, pero vale la pena.
—No quiero irme —susurra con su frente pegada a la mía y nuestros dedos entrelazados.
—Yo no quiero que te vayas.
Me siento como una adolescente tonta.
Y es tan bonito, tan perfecto, que por momentos dudo de que sea real.
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Like i loviu (TERMINADA)
RomansaJuliana quiere a su hermana, pero prefiere que sea feliz en otro sitio que no sea en su casa. Quiere recuperar su espacio por eso idea un plan. Con lo que no cuenta es, en que si pides ayuda al universo, este se atreve a cobrarse el favor, pero a su...
