Mariana y Lucas se han ido y sé que lo que voy a decir es estúpido e irracional, pero ya la echo de menos, aunque se haya mudado a un par de calles de distancia y vayamos a seguir viéndonos casi a diario. Mentí cuando dije que la casa parecía más grande, lo que en realidad pensaba era que parecía más vacía.
—¿En qué piensas? —Valentina rodea mi cintura y se pega a mi espalda.
—En nada.
—Esa es la mayor mentira de la humanidad.
—Creía que era «no vuelvo a beber en mi vida».
—Esa es la segunda, pequeña jedi —No necesito mirarla para saber que sonríe—. En serio, ¿en qué piensas?
—En que la voy a echar de menos.
Las dos sabíamos que este día llegaría y que tendríamos que separar nuestros caminos para seguir adelante con nuestras vidas. Hace un par de días me contó que se iba a vivir con Lucas, el arquitecto le había pedido vivir juntos, y mi hermanita que hace mucho nos había perdonado, tuvo la mejor decisión, no permitir que las heridas del pasado, la transformaran en alguien que no es, porque a todas estas Mariana es la mejor de las dos, es una nube rosada andante, un cielito lleno de pájaros, es la que tiene un corazón que no conoce rencores. La conversación fue tan intensa que me tambaleó, sentí como mis cadenas cayeron, ya no era mi hermanita era una mujer grande, a punto de irse con su novio, y todo podía haberse quedado ahí, pero no fue así. Esa noche, antes de acostarnos, en ese último abrazo en el living, se plantó una semilla en mi mente que había conseguido germinar. «Quizá sea el momento de que hagas lo mismo».
—Lo sé. —Valentina me saca de mis recuerdos.
—¿Me lees la mente?
—Es posible.
Sin deshacerme de su abrazo giro sobre mí misma y la levanto del suelo para que rodee mi cintura con sus largas piernas.
—¿Y qué estoy pensando ahora mismo?
—Yo diría que lo mismo que yo.
—¿Estás segura? —Se muerde el labio y asiente.
—Ven a vivir conmigo. —La sonrisa se esfuma de su cara, y hasta pierde color.
—Definitivamente, no estábamos pensando lo mismo.
—No me has respondido. Le digo mientras casi llegamos al sofá.
—No estás hablando en serio... lo dices en serio.
—¡Pues claro que lo digo en serio! —Duda.
—¿Pretendes llenar el vacío de Mariana conmigo?
—Son cosas diferentes, pero en definitiva mi vida no tiene vacíos que llenar —respondo—. Salvo que tu respuesta sea «no». Todo lo llenas tú.
Sonríe y me besa. Supongo que eso es un sí. El pitido de mi móvil interrumpe el momento, no necesito sacarlo del bolsillo para saber de quién es el mensaje. Aun así, lo hago.
Mariana ¿Se lo pediste?
Es una chismosa incorregible, pero su curiosidad tendrá que esperar. Ahora mismo tengo otros asuntos más urgentes que atender.
—Por cierto... Tienes una mente muy sucia. Le digo mientras la beso en el cuello.
—Si yo te contara...
—¿Y perder el tiempo hablando? —Nos acomodamos mejor, yo encima de ella, entre sus largas piernas—. ¡Ni hablar!
—Oh sí, me gusta cuando te pones así —dijo entre jadeos.
Me dediqué a besar su cuello con tanto frenesí, que estaba segura de que aquel contacto, le generaría un moretón difícil de ocultar, pero ella se lo había buscado. Yo intenté controlar mi deseo ante sus insinuaciones, pero mi autocontrol tenía un límite y ese, ya estaba desbordado.
En cuestión de minutos ya estábamos sin nada, poder tocar su cuerpo entero y sentir su calor al momento de juntarnos, es de las mejores cosas que existen en esta vida, sus senos estaban al descubierto y esperando ser atendidos lo cual hice sin miedo...ya les dije que su aroma era de otro mundo, pero besar cada centímetro de su cuerpo me derrite la vida. Con Val me pasa de todo, logra calmarme, y al mismo tiempo alocar mis demonios internos como nunca nadie pudo hacerlo...
Nos besamos nuevamente y nuestro sexo daba señales de más...llevé mi mano hasta su entre pierna de la forma más delicada y ahí sentí tocar el cielo, la excitación estaba al límite y solo quería más de eso, pequeños gemidos brotaban de ella y solo nos hacían perder más la razón...con ella no es sexo, es hacer el amor.
Me gusta estar sobre ella, besarla y disfrutar su cuerpo, le hablo al oído y le digo cositas divinas y sugerentes. Es un placer tenerla para mí, pero mi flaca tenía otras intenciones y en una de esas cambiamos los papeles, quedé debajo de ella, pero no dejábamos de besarnos, su labio inferior era más mío que suyo...nuestras piernas estaban entrelazadas y sentir lo mojada que estaba solo lograba excitarme más, ella me toco y yo estaba igual me dijo al oído que quería bajar a lo que yo solo atiné a decirle ¡hazlo ya!
Con pequeños besos llegó hasta mi sexo, su lengua recorrió todo lo que más pudo, corrientazos iban por mi cuerpo haciendo desastre con sus dedos mágicos.. notó que estaba a punto de llegar al orgasmo, y al mismo tiempo su lengua hacia la parte suave del trabajo, tomé su cabeza juntándola más hacia mí en señal que no parara hasta que me fuí...espasmos iban y venían, mi respiración agitada me delataba, pero no me importaba estar a su merced.
Me dió unos minutos para recuperarme de aquel éxtasis tan esperado, pero siempre a mi lado...cuando volví en mí, sentí el calor de su piel otra vez, estaba a mi lado y solo deseaba devolver el favor, ahora quería ser yo quien se adueñara de su cuerpo...me incorporé y bajé y besé sus pechos, di pequeños mordiscos para llevarla a la excitación que no fue tan difícil pues ella había quedado más prendida que yo...pasé por su abdomen y de a poco llegué hasta el tan anhelado centro, ella en automático abrió sus piernas y me dejó el camino libre para poder entrar en ella, el primer beso hizo que diera un leve brinco, me miró y dijo que no me detuviera...ella es deliciosamente bella, y yo tenía una sola misión y era, besarla, tocarla, amarla, hasta que me embriagué de ella, sus caderas seguían un vaivén que era el significado de estar camino a la locura, sus gemidos eran música para mis oídos eran la señal que estaba llegando al clímax cuando un espasmo la hizo acabar...
Nos fundimos en un beso lindo para quedar dormitadas un rato, ahí en el sofá con nuestros cuerpos hechos uno y con el tiempo detenido solo para nosotras...
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Like i loviu (TERMINADA)
RomanceJuliana quiere a su hermana, pero prefiere que sea feliz en otro sitio que no sea en su casa. Quiere recuperar su espacio por eso idea un plan. Con lo que no cuenta es, en que si pides ayuda al universo, este se atreve a cobrarse el favor, pero a su...
