—Que el mundo gira, Mariana.
Puede que no siempre en la dirección que queremos, pero no deja de hacerlo, por mucho que, en ocasiones, nos gustaría que se detuviera en un preciso momento que querríamos que fuera eterno, pero no lo hace. El mundo no se ha parado ni un momento, y el nuestro —el de Mariana y el mío— no va a parase ahora por un hombre, ni por su hermana. Mi pequeña Mafalda no va a bajarse mientras yo pueda evitarlo.
*
Estoy delante del espejo de mi habitación, probándome todos los vestidos que tengo en el armario mientras observo mi reflejo desde todos los ángulos posibles.
«Demasiado escote».
«Demasiado corto».
«¿Estás segura de que eso es un vestido? Porque si vas en pelotas, enseñas menos carne, amiga».
«Sería interesante no parecer una puta».
«Demasiado apretado, necesitamos respirar, ¿recuerdas?».
«Demasiado soso, parece que te fugaste de un convento».
¡A la chingada todoooo!
Media hora más tarde salgo de casa, desquiciada, con el firme propósito de comprar un vestido a la altura de las circunstancias. Y sí, las circunstancias siguen teniendo muchas curvas, mentón partido, hoyuelos para caer a besos, ojos como el chocolate, y labios traviesos, que me han chamuscado el cerebro.
Mátenme, por favor.
¡¿Cómo puedo estar enamorándome de esa loca?!
Nos hemos visto tres míseras veces, cada cual peor. La primera, arruinó la posibilidad de que conociera a alguien normal en el Speed Dating; la segunda, me dejó plantada en la terraza del Kaffas porque no quería perder el tiempo, y la tercera, me había pegado el beso del siglo —qué digo del siglo, ¡del milenio!—. Y cuando mi cerebro ya se había desconectado del resto de mi cuerpo y estaba a punto de arrastrarla a mi casa —por si alguien lo duda, con un montón de intenciones deshonestas—, me pedía perdón y desaparecía como alma que lleva el diablo. ¿Quién la entiende?
El caso es que mi cerebro, después del «incidente», no ha vuelto a conectarse; es la única explicación razonable para que mi única prioridad en este momento sea comprarme un vestido que den ganas de arrancar a tirones.
¿Por qué nadie me ha matado todavía?
Vuelvo a casa sin vestido, pero con unos pantalones negros de cuero que me hacen un culito tremendo y corro a la ducha. Voy con la hora justa, no estoy para perder el tiempo, pero... el universo tiene otros planes y termino engancha al teléfono móvil tras varios pitidos que soy incapaz de ignorar.
Nayeli acaba de crear un grupo de WhatsApp en el que estamos ella —como es obvio—, Carla, Renata, mi tía Evangelina y yo.
Grupo de WhatsApp «Operación Karaoke»
Nayeli📲
Operación Karaoke en marcha.
Renata📲
¿Qué demonios es esto?
Carla📲
¿En serio, Nayeli?
corazón, cada día estás peor de la cabeza...
Tita Evangelina📲
¡Hola, bellezas!
Mi tía va a su mundo, pero hay que quererla así.
Valentina📱
Espero que esto funcione.
(Tenemos un plan para que Juls le cuente la verdad a Mariana. Solo necesitamos que muerda el cebo que vamos a ponerle esta noche).
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Like i loviu (TERMINADA)
RomanceJuliana quiere a su hermana, pero prefiere que sea feliz en otro sitio que no sea en su casa. Quiere recuperar su espacio por eso idea un plan. Con lo que no cuenta es, en que si pides ayuda al universo, este se atreve a cobrarse el favor, pero a su...
