Capítulo 3

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Busque en los estantes de libros algo que me dijera algo de quien era hasta que una pintura se cayo de entre los libros.

-Aemond y yo. - Hable alto sujetando la pintura, estaba hecha en un papel muy fino eso explicaba la protección entre los libros.

El me miraba sonreído y yo miraba a otro lado, nos veíamos pequeños y eso lo sabía por que Aemond había cambiado con la edad, se veía muy niño entonces incluso éramos del mismo porte durante una época hasta que creció llevándome más de una cabeza , quizás yo ajustaba los 10 años en la pintura y Aemond como era mayor a mi, unos 12 quizás , Aemond siempre tuvo su otro ojo en ésta vida, lo cual era bastante difícil de entender para mi, pero al mismo tiempo me alegraba.

Deje la pinturita y busque algo más, el libro que Aemond leía estaba allí, era tan bonito, un escrito bastante costoso pues estaba hecho a mano prolija.

Busqué otra cosa y encontré varias pinturas más en un libro, estaban pegadas y supuse que conservaban su color por como estaban guardadas.

Algunas era Aemond, había algo diferente y es que el trazó era distinto, diferente sin embargo eran del mismo pintor y cuando observe el cuadro incompleto me di cuenta que era pintado por mi. - Vaya. - Acaricié la pintura, había mejorado mucho, y al parecer me encantaba dibujar a Aemond desprevenido.-Mamá. - Dije encontrando una pintura, tenía a Aegon a su lado lo cual era bastante loco, tenía una gran sonrisa y sujetaba su mano, vistiendo los colores de nuestra casa, busque otras y encontré paisajes y en una de ellas encontré la casa en la que estaba ahora, estaba pintada tan sutilmente que parecía real.

Todo esto era un loco sueño, y una vida demasiado perfecta.

Deje los cuadros y seguí buscando pero no encontré nada más, busque en una mesa y sus cajones. - Aemond guardas mucha basura. - Me quejé, por que de seguro la basura era suya, yo no andaba por la vida guardando basura y el andaba todo el rato prendiendo velas y tirando la cera por todo lado.

Tras unas horas más de búsqueda y descubrir un hueco en el suelo donde Aemond guardaba el oro y la plata con la que iba al mercado me di por vencido, en su lugar ordene la casa, tire la basura, deje la cera de Aemond en el cajón si había tanta quizás ocupaba eso en algo, cocine, hice dos camisas más y un pantalón, me leí algunas paginas del libro de Aemond y el aún no regresaba.

-Por que no vuelve. - Suspiré ya harto de esperar.

Me senté frente a la pintura, viendo el sol ocultarse, intente traer a mi menté a Aemond y no fue difícil, tome la brocha y lo pinte un poco, mientras mojaba las pinturas con agua, cuando iba a empezar a dibujar uno de los ojos, la puerta se abrió de golpe. - Ahh.. - Solté un grito desprevenido y tire el cuadro al suelo. - Carajo.

-Luke. - Aemond llego a mi rápidamente. - Luke, te asuste. - Suspiré.

-Si. - Respire nuevamente. - Me asuste. - la puerta había sonado horrible.

-Perdón. - Beso mi mejilla, olía a animales variados, vaca, oveja, dragón, tierra, tenía la cara roja por el sol del día y estaba bastante sudado y lleno de tierra, jamás en mi vida espere ver a Aemond así, se veía cansado.

El único esfuerzo que hacia el Aemond de mi vida era entrenar y montar a Vhagar.

-No importa. - Dije comprensivo, pensé en si era correcto lo que iba a decir pero antes de que hablara Aemond me gano.

-Puedes guardar esto. - Me dio una bolsa llena de las piedras para comprar, eran varias de plata, entonces allí fue donde note que probablemente yo no contribuía en nada a Aemond.

Y si el era mi supuesta pareja por que yo no trabajaba como el.

-Luego. - Acaricié su brazo ante su mirada interrogante, tenía los músculos tensos por el esfuerzo físico, debían dolerle. - Primero voy a calentar agua, y tu vas a quitarte esa ropa, y vas a dejar que te recompense un poco.

El final de la guerra.- En edicion.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora