En la tarde cuando vi a Vhagar llegar y entrar a la cueva me alivie. - Vhagar acaba de llegar. -Le conte a Daeryan que había estado despierto pataleando en la cama, en la última semaba se había vuelto más activo. - ¿Quieres ir a verlo, mi bebé?. - Sabía que no me entendía pero me emocionaba escucharlo reir y balbucear con su boquita.
Salí de la habitación y camine hasta la salida al patio. - Lo siento príncipe Lucerys, no puede salir.-El guardia que habló se paro frente a mi con otro.
-¿Qué?. - Dije molesto.
-Son órdenes de la princesa Rhaenys Targaryen con apoyo de la futura reina su madre. - Abrí la boca un par de veces, pero no emití ni una sola palabra.
-No pueden negarme salir. - Dije al fin. - Esto se llama secuestro, el no dejarme salir está en contra de mis derechos.
-Y tu Lucerys, nieto tienes muy lejanas tus lealtades.
-Le aconsejo que no se meta princesa Rhaenys Targaryen, Si fuera su nieto no me encarcelaria en mi propio hogar, como pudo ordenar semejante estupidez. - Hable en alto.
-Solo quiero hacegurar de mantenerte controlado, se que estas confundido, que esos traidores te lavaron el cerebro con palabras bonitas y asi terminaste atado por un hijo y ahora estas confundido.-Empezó a hablar.
-¿Atado a un hijo?, no me siento atado a mi hijo, me siento aprisionado en mi propia casa. - Acote molestó, ella iba a hablar pero me negué. - Pero bueno si quieren encerrarme, háganlo, no me importa.
Regrese a mi habitación intentando pensar en que haría, no sabía exactamente qué.-Daeryan, no se que hacer.-Si le mandaba una carta a Aemond lo mas seguro es que jamás llegara a sus manos, primero la abriría su madre y empeoraria las cosas, mi comunicación con Vhagar era casi nula.
La puerta de mi cuarto se abrió y entro mi madre. - ¿Ahora me encierras?. - La mire.
-No quiero tenerte encerrado, no es bueno para ti ni para tu hijo, pero
Rhaenys piensa que estas confundido y solo necesitas tiempo.
-¿Tiempo?. - Que insufrible situacion.-Si me quieres tener encerrado, adelante.
Me acoste junto a Daeryan.-Hijo, es por tu seguridad.
-No me hables, no hasta que me dejes salir a mi y a mi hijo.
Mi madre se fue y yo tenía muchas ganas de llorar. - Aemond ayuda, Aemond. - Llore.
Me desesperaba sentirme inutil.
Pov.... Aemond.
Estaba en mi habitación ideando bien el plan y Aegon apareció abriendo la puerta de un golpaso apresurado.
-¡Hermano!. - Grito. - Malas noticias de Dragón Stone y unas noticias bastante recientes y raras. - Hizo una mueca. - Tenía que avisarte antes de que mamá sepa la noticia rara.
-Aegon deja de divagar y dime que pasa en Dragón Stone . - Le dije asustado.
-Mi infiltrado dice que la reina que no fue Rhaenys y la madre de Luke Rhaenyra le han prohibido el salir del palacio, supuestamente por protegerlo.
-Mierda. - Dije molesto. - Esto es horrible y arruina nuetros planes.-Suspiré. - Y la otra.
-La otra es lo raro, sígueme. - Me llevó casi corriendo al patio trasero donde casi no había gente.
-¿Que hacemos aquí?. - Le Cuestione.
-El es lo raro. - Señaló, un chico casi de mi tamaño bastante joven, de cabello platinado larguísimo incluso más que el mio antes de que Lucerys lo cortara, con dos ojos distintos entre si en tono y una mirada bastante atenta y escurridiza, con un cuerpo atlético y ropas finas.
-Mucho gusto. - Me dijo haciéndome una reverencia, era un Targaryen, lo sabía.
-¿Quién eres tú?. - Le Cuestione.
-No soy nadie importante. - Me reto con su mirada y yo vi a Aegon.
-Lo mismo me respondió a mi. - Lo acuso.
-Sabes que podría matarte por insolente. - Lo apunte con la espada y el me Sonrió elevando su ceja.
-Pero no lo haras, por que te intriga saber quien soy. - Puso la palma de su mano en la punta de la espada.
-No me intrigas. - Le Amenace.
-Claro.-Volvió a burlarse. - Pasemos a lo importante, yo juro solemnemente fidelidad ante usted, principe Aemond Targaryen. - Lo dijo con sorna, sin arrodillarse o mostrar un mínimo signo real de respeto y me levanto la ceja y depronto la espada que estaba con la punta en su mano sin lastimarlo se convirtió en petalos de rosas rojas y cayeron al suelo destruyendose, nunca había visto eso.
-Oh, me olvide de mencionarlo. - Me dijo. - Las espadas no funcionan conmigo, y casi ningún arma forjada por manos humanas, y esta es la espada número 3000 que me apuntan desde que nací. - El chico se rio de su propio regocijo y aún me miraba retador.
-Es un gusto conocerte. - Le dije al fin. - ¿Cómo te llamo si ahora estaras de mi lado?. - Cuestione.
-En mi familia, particularmente mi hermana me llama Ykiri una mala broma de la niñez. - Hizo una mueca. - Pero sirve ya que no quiero decirle mi nombre y mis otros apodos son muy reveladores.
-Seria bueno que conozcas tu lugar y no me retes así como lo estas haciendo.-Le Señalé y el chico asintió.
-Lo siento, el ego incontrolable y el narcisismo, quiza la crianza infundida por mis padres durante años me hacen ser así por costumbre. - Puso una sonrisota burlona que adornaba sus mejillas con dos agujeros.
Aegon estalló en risas. - Este joven me recuerda a ti. - Me señaló.
-Aegon, no lo inspires a la altanería. - le reclame. - Y tu. - Lo Señalé. - Ya no estas en tu casa bajo la protección de tu mamá y papá, aquí en la vida real te podría matar por altanero y no me temblaria la mano. - El asintió aun con esos ojos acusadores.
-Bien. - Contesto pese a su mirada retadora. - Pero no me matara. - Repitió en un susurro medio cantado.
Lo mire molesto. - Aegon comunicate con nuestro hombre en Dragón Stone, qué me cuente si las cosas van mal, podría pensar en mandar al joven aquí a mi lado a enfrentarse verbalmente contra Rhaenys. - Le dije bromeando. - Pero Aegon dile a tu hombre que si no cuida a mi familia allí se muere.
-¿Qué pasa en Dragon stone?. - Preguntó el chico.
-Mm.. Probare tu lealtad.-Le conté la situación sin darle nombres y le dije que mi pareja y mi hijo se habían aparentemente convertido en prisioneros en el lugar.
-Mm.. - Repito el sonido. - Dragon stone tiene un total de 60 tuneles distintos que conectan todas las habitaciones. - Me dijo. - Y todos los tuneles llevan a las afueras de la guarida de los dragones, se ocupaba por el padre de la princesa Rhaenys hace años.
Habló como si conociera el lugar como la palma de su mano y con una seguridad desconcertante . - ¿Como sabes eso?.
-Leo mucho, príncipe Aemond. - Respondió. - Pero digale a su pareja que si su habitación queda en el ala norte los pasadizos estan en la chimenea, si esta en el ala sur en el librero y tiene que tirar del libro "Cronicas de Aegon I" y que para nada del mundo en ningun pasadizo deje de correr en linea recta.
-¿Quien carajo eres?.-Le dijo Aegon.
-Yo solo vine a ayudar, no soy nadie. - Nos repitió. - Su familia estará bien, no lo piense mucho, príncipe Aemond. - Me sonrío, pero esa sonrisa parecía sincera.
Mentía, lo sabia, el misterioso joven que parecía conocer Dragón Stone como si hubiera estado allí, tenía información que yo desconocía.
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El final de la guerra.- En edicion.
FanfictionLa guerra había comenzado y todo era cuestión de tiempo para definir quien estaría al mando, sin embargo que caprichoso es el destino y cuan complicados son sus caprichos. El dragón de Aemond estaba tan cerca de mi que todo el cuerpo se me heló, lo...
