-Aemond puedes dejar de corretear tras nuestro hijo como si tuvieras su edad. - Dije agobiado ya que empujaban los sillones, las sillas y todo a su paso.-AEMOND.-Grite ante lo sordo que parecía ser mi esposo y el se detuvo y Daeryan me miro.
-No grite papi. - Dijo Daeryan.
-¿Qué te sucede amor?. - Hablo Aemond.
-Que se van a caer y se van a golpear, además vas a despertar a Rhaelys , quietos o salgan a correr en el patio mientras hago la comida. - Aemond torció los ojos.
-Se acabo el juego campeón, tu papi está un poco temperamental. - Le lancé la cuchara de madera. - Ya ves está temperamental.
-Aemond. - Regañe y ellos se sentaron en el sillón sin hacerme mayor caso.
Empezaron a tocar la puerta y Aemond fue a abrir. - Hola buen día. - Me asome por su espalda y vi a guardias de mi madre.
-Principe Aemond la reina Rhaenyra está muy enferma y nos mando a buscarlo, ella desea qué tome el trono desde ahora. - ¿Muy enferma?.
-Yo, quiere que yo tomé su trono. - Aemond no parecía sorprendido más bien su tono de voz era cómo de emoción oculta con algo más. - Me halaga en serio.-Volvió a hablar.
-Se le pide vuelva al palacio, usted y su familia. - Sujete el brazo de Aemond y el me miró con pena.
-¿Tú que quieres hacer?. - Me preguntó. - Yo renunciaría al trono por ti, cualquiera de las hijas de Daemon o uno de los hijos de mi hermana podrían gobernar en mi lugar. - ¿En verdad renunciaría?, había algo en su mirada que me decía que el deseaba ser rey.
-Yo te jure lealtad un día, puedo volver a jurarte lealtad ahora, si tu quieres aceptar el trono, esa es tú decisión, no la mía. - Le sonrei. - Por qué mi decisión es acompañarte en lo que decidas.-Me parecía lo más sabio el apoyarlo, el hacer que sienta que me importaba y lo amaba demasiado y yo lo acompañaría como todos éstos años.
-Estaremos allí mañana entonces. - El guardia asintió y se fue.
-¿Qué tendra mi madre?. - Aemond levantó los hombros.
-En el último cumpleaños de Daeryan ella se veía bastante bien. - Daeryan seguía sentado y jugaba con un caballito de madera que le había confeccionado Aemond.
Daeryan tenía hoy en día cuatro años, y su hermana Rhaelys tenía dos y medio, eran un terremoto juntos pero normalmente Rhaelys dormia las tardes y Daeryan jugaba con Aemond a destrozar la casa.
-¿Listo para ir al palacio príncipe Daeryan?. - Le preguntó Aemond.
Daeryan había crecido ajeno a eso, ajeno a que era un príncipe, ajeno a lo importante que se volvería su título en cuánto Aemond tomará el trono.
Pasamos empacando y Rhaelys junto a Daeryan metían sus juguetes de madera en sacos de tela, mientras Aemond salió a dejar lo empacado en Vhagar . - Meter, meter. - Jugaban y Daeryan empezó a meter todo lo que podía, incluyendo un zapato de Aemond.
-Saca ese zapato de ahí, eso no va ahí.-Daeryan saco el zapato y Rhaelys lo tomó y se lo llevó a la boca. - Dioses, no hagas eso me acerque y le quité el zapato y empezó a llorar, como acto seguido Daeryan le siguio.
-Uy.. - Dijo Aemond. - Veo que tienes problemas.
Aemond cargo a Daeryan en un brazo y luego a Rhaelys. - Vamos niños, no torturen a papi, yo lo vi seguro de que tenía los ojos llorosos. - Vamos a dejar descansar a papi. - Aemond se los llevo y luego regreso sin ellos.
-Te juro que esto es agotador. - Suspire. - Que haría si no me ayudaras, ¿Que voy a hacer cuabdo seas rey?.
-Pues tendrás gente para que te ayude, no te estreses. - Se sentó a mi lado. - Prometo recompensar tu esfuerzo mañana cuando se los de a mi hermana para que los cuide la noche. - Atrajo mi cuerpo al suyo y me beso.
-Aemond, sabes que es por eso que tenemos otro hijo verdad. - Señalé.
-Sabías que hay pocimas para eso verdad. - Dijo besandome. - Y podemos evitar esos problemitas llamados embarazos.
-Como no eres tú quien toma esas pocimas que saben a lodo. - Me quejé.
-Pero al menos son efectivas, no estes molesto, yo los cuido, descansa, déjanos empacar, tengo cuatro manos más para que me ayude. - Me acosto en la cama. - Duerme.
Salio y preferí dejar a los niños en manos de Aemond. Al menos hasta descansar, con más energía me levanté luego de unos minutos.
Rhaelys estaba en el cuello de Aemond y Daeryan era el unico ayudando a empacar cosas pequeñas.
-Jovencita ven. - La cargué del cuello de Aemond.-¿Por que no ayudas, eh?. - Le hice cosquillas.
-¿Mejor?. - Asentí.
Al terminar de empacar fuimos a dormir y a la mañana siguiente viajamos, Vhaary nos seguía, aun era pequeño para montar pero traía los juguetes de los niños al palacio.
Al llegar los guardias dieron la orden de acomodar las cosas. - Sunfire. - Dijo Aemond al entrar a la cueva a dejar a nuestros Dragones.
-El principe Aegon está aquí. - Preguntó.
-Si, llego ayer. - El me vio y me abrazó. - ¿Quieren conocer a su tío?. - Daeryan grito y Rhaelys casi no entendía todo pero remedo la emoción de Daeryan.
Caminamos y llegamos a la hora de la comida donde al parecer la familia estaba reunida despues de tanto tiempo.
-Llegaron.-Vi a mi madre palida y enferma, me acerqué y la abrace.
-Llegue y me quedaré aquí ma. - Ella me abrazo.
-Reina Rhaenyra. - Aemond hablo. - Me llena de honor su petición.
-Se que el reinó estara en buenas manos. - Le acarició la cabeza por que Aemond se había arodillado ante ella. - Levántate.
Aemond vio a Aegon y corrió a abrazarlo, los niños no lo conocían o al menos no de manera consciente, cuando el conocío a Daeryan el era un bebé y no llegó a conocer a Rhaelys, entonces Aemond se los presento.
Salude a Haelena y sus hijos que ya eran grandes y lindos, salude a Daemon y mis hermanas. - ¿Y Jacaerys, Aegon?. - Le pregunté.
-Yo solo vine de paso, el no vino conmigo. - Me dijo.
-¿Por qué?. - En verdad quería ver a Jace.
-Por qué no quería viajar, entonces se quedó, pero vendrá para la coronación te lo prometo. - Asentí.
Las semanas siguientes fueron alegres y sin darnos cuenta la muerte había llegado a reclamar a la reina Rhaenyra, a quien yo llame madre, una enfermedad desconocida, una enfermedad tan lenta que nos permitió compartir casi medio año más a su lado.
Rhaenyra, mi madre murió faltando dos días para que mi hijo cumpliera los cinco años, al terminar el reinado de mi madre y empezar el de Aemond, mi hijo se había convertido en el príncipe heredero a la corona.
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El final de la guerra.- En edicion.
FanfictionLa guerra había comenzado y todo era cuestión de tiempo para definir quien estaría al mando, sin embargo que caprichoso es el destino y cuan complicados son sus caprichos. El dragón de Aemond estaba tan cerca de mi que todo el cuerpo se me heló, lo...
