El Beso Del Dragón.

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Pov.... Aemond. - meses atras.

Tome el pomo y abrí la puerta. - ¿Me buscaban?. - Sonrei.

-Príncipe Aemond ¿Esta usted bien?. - Sonreí.

-En perfectas condiciones, y si me escoltan lejos de esta mugre. - Mi principal deber era proteger a Lucerys y mi hijo o hija de mi propia familia.

-Claro mi príncipe, Estaba aquí solo. - Asentí.

-Estaba sin ropa por eso no habría. - Los guardias parecieron convencidos, cerre la puerta, un pedazo de mi alma se quedaba en esta casa.

Vhagar estaba en su cueva, lo vi observar camuflado y le hice una señal para que se quedara en casa.

Mi llegada a Kings Landing causo un revuelo de preguntas por mi abuelo y mi madre. - YA, PERO ESTOY VIVO. - Le dije.

-Mirate te ves tan cambiado. - Dijo llorando mi madre. - Por que no regresaste.

-No tengo un Dragón, perdí a Vhagar mamá. - Le menti, desde que llegué no había hecho más que mentir.

-Aegon esta herido.-Me explicó. - Eres el nuevo heredero.

-El heredero. - Suspiré.-El heredero de un reino dividido. - Respire profundo.

-Vamos hijo ven a distraerte , te hemos preparado una celebración. - La seguí.

La celebración que mi madre tenía en mente era mujeres bailando y licor. - Mi abuelo se sento y se dejo cortejar.

Me senté a regañadientes, me tome un bocado de vino, quería ver a Aegon, no quería esto. - Pero mi madre me miraba atentamente, tenía que fingir o al menos intentarlo.

Una mujer empezó a bailarme y a mi me llamaba cero la atención, sentí una mano, su mano en mi pierna y la mire. - Que crees que haces. - Le mire mal.

-Quiero agradarlo mi señor. - Yo sostuve el cuchillo que siempre tenía en mi bolsillo de la ropa, normalmente cortaba frutas para Luke con eso.

-Pues retira tu mano. - La amenace. - ¿O quizas quieres quedarte sin mano por toparme sin mi autorización?. - La señale y quitó la mano.

Mi madre me miró con desaprobación.-Aemond. - Regaño.

-Quiero dormir. - Me fui camino a mi habitación y pase por la habitación de mi hermano. - Aegon. - Hablé, entre a su cuarto y lo vi acostado. - Aegon.

-Aemond. - Escuche un susurro, prendí las velas y lo vi estaba vendado.

-Si, ¿Cómo estas?. - Sujete su mano.

-Me duele todo. - Se veia muy mal, había sangre tras las vendas.

-Yo te voy a cuidar. - Lo acaricie. - Vas a recuperarte.

-Quiero morirme. - Susurró. - Yo no quiero heredar el trono.

-Que dices, como vas a querer morir, yo te cuidare, yo heredare, pero no quieras morirte, eres mi hermano. - Llore.

-Como has cambiado. - Me acarició con su mano herida. - ¿Que le paso a mi hermano el desinteresado?.

-Se enamoro. - Una risita ahogada salio de Aegon . - Voy a tener un hijo. - Le conté. - No te puedes morir sin conocer a mi hijo o hija.

-Quien fue la desafortunada qué te enamoro. - Se burlo.

-Te lo contaré cuando te recuperes. - Acaricié su cabello.

-¿No la trajiste?. - Negué.

-No, esta más seguro en casa que aquí. - Suspiré.

-Bueno hermano, creo que hare mi esfuerzo por recuperarme y conocer a mi sobrino. -Cambie las vendas, me acoste a su lado y fue inevitable no dormirme.

El final de la guerra.- En edicion.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora