"Hola papá, se que te debió extrañar que me marchara, pero no debería encontrarme a mi mismo en tu tiempo, espero que todo te salga bien y que los dioses te acompañen.
Esta carta es para decirte que te amo, y que si eres el mejor padre del mundo.
Sabes que la mejor parte de ser príncipe es ser tu hijo, aún que te de riña y te responda siempre, soy un adolescente provocar canas en ti es mi trabajo.
Quiero decirte algo que ya no pude decirte en persona, ¿Recuerdas el collar de acero Valiryo y Zafiros? , debes mandarme a fundir uno por que necesitas que mi magia se mantenga concetrada en algo o cuando crezca y se desarrolle causare algunos disturbios.
Debes cuidar mucho a papi y debes cuidarte mucho tu tambien.
No puedo hablar tanto del futuro pero si puedo decirte que te esperan muchas aventuras y alos junto a mi papi y que jamás dejes de aprovecharlos.
Atentamente el príncipe heredero Daeryan Targaryen "
Guarde la nota en uno de los libros de la biblioteca y seguí en lo mio.
-Hijo. - Me tense.
-Madre, ¿Qué sucede?. - Le sonrei falsamente.
-¿Que haces? ¿Y tu hermano?.
-Aegon a montar a su dragón y yo alistó la coronacioy la logística.
-Debías drjarme eso a mi. - Negué.
-Si seré rey quiero encarfarme madre, no te preocupes. - Ella asintió.
-Gracias a los Dioses no eres cobarde como tu hermano y pareces un verdadero hombre. - Alabó levantando las manos.
-Madre, mi hermano no es cobarde, simplemente no quiere reinar.
Ella estalló en risas. - Es un cobarde, no como tú, tu eres mi orgullo. - Me decía hipócritamente, lo sabia, más bien lo sentía.
-Claro madre. - Asentí.
-Hermano llegue. - Aegon freno su feliz caminata hacia mi, apenas vio a mamá.
-Madre.
-Aegon. - Lo saludo.
-Le decía a tu hermano lo orgullosa que estoy de el.
-Mamá. - La frene. - Dejame trabajar.
-Claro mi rey, me voy. - Ella se fue empujando a Aegon en el proceso.
-Acaba fe arruinar mi día. - Suspiro agobiado Aegon. - Nyra nos apoyara. - Susurro y sonrei.
-¿Como fue todo con Jacaerys?. - Pregunté interesado.
-Quiero averiguar a quien mierda le estuvo abriendo las piernas Jacaerys Velaryon. - Dijo molesto.
-Se acostaron.
-Si. - Me rei.
-Te mande a solucionar las cosas, no a cojer. - Le di un golpe.
-Solucione las cosas cojiendo. - Estalle en risas por la respuesta.
-Se llama, Nayr es guardia de Rhaenyra. - Aegon me miro desconcertado. - Quién se coje a Jacaerys. - La cara de duda cambio por sorpresa.
-¿Cómo sabes?. - Me rei.
-Tengo mi propio informante. - Aegon hizo una mueca.-Pero bueno Jacaerys ocupa más la casa del placer de Kings landing, está tanto con hombres como con mujeres y eso no es un misterio para nadie Aegon, ni siquiera para Rhaenyra.
-Lo había escuchado, pero no pensé que era tan real el rumor de que Jacaerys hace todo eso. - Era entendible que Aegon por tranquilidad propia deseara pensar que Jacaerys era un puro samaritano, pero la verdad era que la guerra había sacado lo peor y lo mejor de cada persona.
-Bueno, cuando eramos más jovenes también la frecuentabamos seguido. - Me rei. - No te agobies por eso, a la final es un príncipe y si el dice que son rumores pues solo son rumores o al menos es bueno que la gente no piense que el príncipe vive metido en la casa del placer.
-Pero tu sabes que es verdad y eso no es un rumor si mi propio hermano lo afirma. - Me rei.
-El estaba soltero, podía hacer lo que deseara, si ahora estan juntos no tienes por que preocuparte. - Le pegué amistoso. - A menos de que hayas ido cojido y no hayas aclarado las cosas con el, solo por que eres un pendejo hormonal, que si yo te digo habla, tu vas y solo te lo cojes.
-Aemond debías aconsejarme antes no ahora. - Se desespero.
-Eres mi hermano mayor Aegon, se supone que debes ser lógico - Le regañe. - Ya no son niños.
-Voy a ir a esa puta casa y lo voy a sacar hasta que entienda que es mio. - Aegon era impulsivo que ni siquiera me dejó detenerlo.
-Allá va, primero actua luego piensa. - Susurre antes de reír.-Tonto.
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El final de la guerra.- En edicion.
FanfictionLa guerra había comenzado y todo era cuestión de tiempo para definir quien estaría al mando, sin embargo que caprichoso es el destino y cuan complicados son sus caprichos. El dragón de Aemond estaba tan cerca de mi que todo el cuerpo se me heló, lo...
